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El Secretario General

Mensaje dirigido al período de sesiones del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Foro Ambiental Mundial a Nivel Ministerial

       Nairobi, 5 de febrero de 2007



Constituye para mí un gran placer saludar al Consejo de Administración y el Foro Ambiental Mundial a Nivel Ministerial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente tras asumir el cargo de Secretario General.

El mundo ha llegado a una etapa decisiva en sus esfuerzos por ejercer la gestión responsable del medio ambiente. Pese a nuestras buenas intenciones y a algunas iniciativas admirables emprendidas hasta la fecha, la degradación del medio ambiente no ha disminuido lo más mínimo y los recursos naturales del planeta se utilizan de manera insostenible. Además, se perciben en todas partes los efectos del cambio climático, que conllevan un riesgo creciente para la salud humana y causan la pérdida de ecosistemas. Las previsiones contenidas en la última evaluación realizada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático indican una vez más que todos los países notarán las consecuencias adversas de este problema. Pero son los pobres -en África, los pequeños Estados insulares en desarrollo y otros lugares- quienes más van a sufrir, pese a ser los que menos han contribuido al calentamiento del planeta. De ahí que una de mis prioridades como Secretario General sea tomar medidas contra el cambio climático. Me alegra saber que, en los países industrializados cuyo liderazgo es más necesario, cada vez es mayor la conciencia de que el precio que habrá que pagar si no se actúa o se actúa demasiado tarde superará con diferencia las inversiones a corto plazo que son necesarias para resolver el problema.

También es cada vez más evidente, tanto en el Norte como en el Sur, que existe una indisoluble relación de dependencia mutua entre la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico. Esto significa que quizás haya más posibilidades de que el respeto por el medio ambiente y el reconocimiento del vínculo crucial que existe entre las políticas ambientales y económicas sean la base de nuestros esfuerzos por ganar la batalla contra la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio.

En su calidad de órgano principal de las Naciones Unidas en la esfera del medio ambiente, el PNUMA ha de desempeñar un papel clave para que eso ocurra. Los progresos dependerán de que se forjen alianzas significativas con la sociedad civil y la comunidad empresarial. Será crucial asimismo estrechar la cooperación con los asociados del sistema de las Naciones Unidas, y el hecho de que el PNUMA haya intensificado su colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo permite abrigar la esperanza de que se tenga en cuenta el medio ambiente al planificar las iniciativas de desarrollo. Las actividades de las Naciones Unidas en materia de medio ambiente también están recibiendo una mayor atención de los Estados Miembros, gracias, entre otras cosas, a las recomendaciones propuestas el año pasado por el Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas. Aguardo con enorme interés la oportunidad de colaborar estrechamente con ustedes para tratar de que esta labor sea lo más eficaz posible, y para responder al desafío de construir un mundo más seguro, próspero y sostenible. Con este espíritu les transmito mis mejores deseos para una feliz conclusión de sus deliberaciones.