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El Secretario General

Mensaje sobre el Día de las Naciones Unidas

24 de octubre de 2007

El mundo está cambiando en favor de las Naciones Unidas, puesto que son cada vez más numerosos los pueblos y los gobiernos que comprenden que en nuestro mundo interdependiente y globalizado no hay más camino que el multilateralismo. Los problemas mundiales exigen soluciones mundiales y actuar aisladamente no es una opción viable. Hablemos de la paz y la seguridad, del desarrollo, de los derechos humanos, nuestra Organización se hace cada día más indispensable.

Estoy decidido a lograr que avancemos respecto de las cuestiones urgentes de nuestro tiempo, paso a paso, aprovechando lo que se vaya logrando, trabajando con los Estados Miembros y la sociedad civil. Esto supone reforzar la capacidad de las Naciones Unidas para desempeñar en toda su amplitud su papel en lo que se refiere a la prevención de conflictos, el establecimiento de la paz, el mantenimiento de la paz y la consolidación de la paz. Esto significa que hemos de intensificar nuestros esfuerzos en favor del desarme y de la no proliferación.

Al mismo tiempo tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio, especialmente en África. Trataré de movilizar la voluntad política y de los dirigentes políticos para que cumplan sus compromisos en lo que se refiere a ayuda, comercio y alivio de la deuda.

Y también seguiré haciendo cuanto esté a mi alcance para estimular una acción mundial y decisiva en relación con el cambio climático. Las Naciones Unidas son el foro natural para construir un consenso sobre esta urgente cuestión, como ya lo vimos en la reunión de alto nivel celebrada hace un mes paralelamente a la Asamblea General. Muchos dirigentes mundiales que asistieron a esa reunión enviaron un claro mensaje a las negociaciones de Bali, que se celebraran en diciembre en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: ya no podemos seguir como siempre, debemos crear un impulso en los países industrializados y en los países en desarrollo para así obtener resultados. La protección del clima para las generaciones presentes y futuras interesa a todos.

Si la seguridad y el desarrollo son dos pilares de la labor de las Naciones Unidas, el tercero son los derechos humanos. Trabajaré con los Estados Miembros y la sociedad civil para que el concepto de responsabilidad de protección pase del dicho al hecho y así lograr que se tomen medidas sin demora cuando las poblaciones se encuentren ante el genocidio, la limpieza étnica o los crímenes de lesa humanidad.

Por último, tenemos que transformar a las propias Naciones Unidas. Hemos de adaptarnos para satisfacer necesidades nuevas y asegurar el más alto nivel de ética, integridad y responsabilidad, a fin de demostrar que en todo momento respondemos plenamente ante todos los Estados Miembros y las poblaciones de todo el mundo.

El porvenir nos juzgará por las medidas que tomemos hoy y por los resultados. En este Día de las Naciones Unidas esforcémonos por lograrlos.