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Mensaje del Secretario General en el Día de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur

Nueva York, 19 de diciembre de 2007

Este año, el Día de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur coincide con la mitad del plazo establecido para la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio y con el quinto aniversario del Consenso de Monterrey aprobado en la Conferencia Internacional de 2002 sobre la Financiación para el Desarrollo. Si bien ambos se basan en la alianza común entre los países desarrollados y los países en desarrollo, la cooperación Sur-Sur tiene un papel decisivo en esas iniciativas mundiales para erradicar la pobreza, estimular el crecimiento económico y promover el desarrollo sostenible.

La cooperación entre los países en desarrollo es un medio fundamental para atraer corrientes de comercio e inversión y para lograr la financiación sostenible de la deuda. También puede servir para promover una mayor cooperación internacional en los ámbitos financiero y técnico en aras del desarrollo. Además, gracias a la cooperación Sur-Sur, los países en desarrollo aprenden a aplicar de la mejor manera políticas y prácticas exitosas teniendo en cuenta sus prioridades nacionales.

Las tendencias positivas registradas recientemente demuestran el valor de este tipo de colaboración. Los mercados financieros internacionales están empezando a responder a la fortaleza y el posible alcance de los fondos soberanos en diversos países en desarrollo. Estos superávits han estimulado las corrientes Sur-Sur de asistencia para el desarrollo a medida que un número cada vez mayor de economías emergentes ayuda a naciones más pobres del Sur.

Pero el éxito del desarrollo sigue siendo desigual en los distintos países del Sur, y se necesita un esfuerzo mucho mayor para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio y cumplir los compromisos contraídos en Monterrey. Casi 1.000 millones de personas continúan viviendo en la extrema pobreza. Todas las regiones tienen dificultades para lograr la meta de reducir la mortalidad infantil, y una tercera parte de los niños de los países en desarrollo carecen de acceso a mejores servicios de saneamiento.

Ante esta dura realidad, la comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para cumplir sus compromisos. Los países del Sur deben utilizar sus superávits en aumento para lograr los objetivos de desarrollo, entre otras cosas financiando bienes públicos, creando y distribuyendo vacunas, apoyando la investigación y el desarrollo agrícolas, estableciendo sistemas de seguridad social, aumentando el acceso de los pobres a los créditos y mejorando las estructuras de transporte y comunicaciones. Al mismo tiempo, debemos seguir prestando atención a los efectos del cambio climático, que representan una amenaza para gran parte de los avances logrados hasta la fecha.

La movilización de recursos para el desarrollo no es sino parte de la solución; resulta igual de urgente que esos recursos se usen con eficacia. Los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas deben coordinar mejor sus actividades, especialmente en el ámbito de la cooperación Sur-Sur, para hacer frente a las dificultades del desarrollo que ningún país puede solucionar por sí mismo.

Tengo el firme propósito de fortalecer y simplificar el apoyo que prestan las Naciones Unidas a la cooperación Sur-Sur. En la celebración de este Día Internacional, comprometámonos a hacer todo lo posible para lograr que los países del Sur liberen a sus ciudadanos de toda carencia.