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El Secretario General

Mensaje del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

       21 de marzo de 2007



El 21 de marzo de 1960, en Sharpeville (Sudáfrica), la policía abrió fuego sobre un grupo de manifestantes que protestaba en forma pacífica contra las leyes discriminatorias basadas en la raza. Sesenta y nueve personas murieron y muchas más resultaron heridas. Cada año el mundo conmemora esa matanza para dirigir la atención a la lucha contra el racismo dondequiera y cuando quiera que ocurra.

El tema de este año, "Racismo y discriminación: obstáculos para el desarrollo", destaca los vínculos entre el racismo, la discriminación y el desarrollo. Las prácticas racistas perjudican a sus víctimas, pero cuando se toleran también limitan las perspectivas de sociedades enteras; impiden que las personas realicen su potencial y que contribuyan plenamente al progreso nacional; y perpetúan desigualdades sociales y económicas profundamente arraigadas. Si no se les hace frente, pueden causar descontento social y conflicto, lo cual socava la estabilidad y el crecimiento económico.

En las últimas décadas se han logrado en el mundo avances considerables contra la discriminación racial. En Sudáfrica se desmanteló el sistema de apartheid, y muchas naciones han promulgado legislación contra la discriminación. Pero queda mucho por hacer. Las leyes en papel no siempre han producido, en la práctica, una mejora de las condiciones. Y en muchos países todavía no se han formulado o aplicado políticas antidiscriminatorias eficaces. De hecho, 42 años después de su aprobación, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial aún está lejos de la ratificación universal. Es más, recientemente se observa un aumento inquietante de los incidentes de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia en muchas partes del mundo.

Las Naciones Unidas, mediante sus funciones legislativas, de vigilancia de los derechos humanos y de concienciación, desempeñan un papel importante en la lucha contra la discriminación racial. Pero todos y cada uno de nosotros también debemos contribuir: debemos rechazar los actos de discriminación e intolerancia en nuestra vida privada y denunciarlos categóricamente en público. Dada la relación entre el racismo y el desarrollo, este proceder debe considerarse parte integral de las iniciativas locales y nacionales encaminadas a lograr los objetivos de desarrollo del Milenio para 2015.

Observemos este Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial renovando nuestro compromiso con la igualdad de todos los seres humanos y nuestra disposición a no escatimar esfuerzos para hacer realidad este ideal, sencillo pero imperioso.