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El Secretario General

Intervención en la Conferencia Internacional de Donantes para la Reconstrucción del Líbano

       París, 25 de enero de 2007



Señor Presidente Chirac:
Primer Ministro Siniora:
Excelencias:
Señoras y señores:

Me complace participar con ustedes en esta conferencia que reviste una importancia decisiva. El Presidente Chirac y el Gobierno de Francia merecen nuestro reconocimiento por el liderazgo demostrado en esta convulsa etapa de la historia del Líbano. Me resulta sumamente grata la presencia del Primer Ministro Siniora y de los miembros de su gobierno elegido democráticamente. La participación de representantes de alto nivel en esta conferencia es una muestra de que el Líbano tiene muchos amigos que se preocupan profundamente por el país y que están dispuestos a contribuir de manera concreta a lograr su estabilidad económica y bienestar general.

En septiembre de 2005, cuando por primera vez se planteó la idea de convocar esta conferencia, representantes de varios países y organizaciones internacionales se reunieron en las Naciones Unidas para demostrar su apoyo al entonces nuevo Gobierno del Líbano y se comprometieron a trabajar juntos para consolidar los impresionantes esfuerzos desplegados por el Líbano para salir de una prolongada guerra civil.

La guerra entre Israel e Hizbollah librada el verano pasado ha hecho que la celebración de una conferencia de este tipo adquiera un carácter aún más urgente que cuando se convocó por primera vez. Ese conflicto tuvo consecuencias devastadoras para la infraestructura y la economía del Líbano que se sentirán durante cierto tiempo.

Evidentemente, hay una necesidad apremiante de emprender la reconstrucción material, a la par que una reconciliación nacional más profunda que promueva la estabilidad y el progreso duradero.

Excelentísimos señores y señoras:

El pueblo del Líbano está decidido a recuperarse y a reconstruir el país. Pocas veces han sido testigos las Naciones Unidas de una transición tan rápida de la fase de emergencia a la de desarrollo. Me enorgullece el apoyo que los organismos de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales han prestado a los esfuerzos del país por volver a la normalidad. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL), que ha salido fortalecida del conflicto, sigue proporcionando asistencia al Gobierno del Líbano y a las Fuerzas Armadas Libanesas en diversas tareas esenciales.

Hoy día nuestra atención se concentra en uno de los obstáculos fundamentales para la recuperación y el desarrollo a largo plazo del Líbano: el nivel insostenible de su endeudamiento, que representa el 180% de su producto interno bruto. Se trata de un desafío que no cabe enfrentar de manera fragmentaria.

A tal efecto, el Gobierno ha presentado un amplio y ambicioso conjunto de medidas concretas de reforma fiscal, económica y social. El programa se centra en la necesidad de reducir la pesada carga de la deuda hasta niveles sostenibles, estimular el crecimiento y crear empleo. Me complace también observar que en el programa se enuncia claramente el compromiso del Gobierno de alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio por medio de intervenciones sociales. Exhorto a la comunidad internacional a que responda favorablemente y con generosidad a ese grupo de medidas.

Al mismo tiempo, el éxito de esta tercera conferencia, París III, se medirá no sólo por el nivel de las contribuciones internacionales, sino también por la aplicación de las reformas. Por consiguiente, aliento a todos los libaneses a que celebren consultas para llegar a un consenso nacional sobre el valor y la necesidad de esas reformas.

Señoras y señores:

El pueblo del Líbano es dinámico y emprendedor. En ocasiones, su suerte se ha visto afectada por circunstancias de las que no es responsable. Trágicamente, la agitación política y los trastornos financieros actuales han hecho que muchos hombres y mujeres jóvenes y talentosos del Líbano se marchen a otros lugares llevando consigo sus conocimientos. Esa emigración debilita al sector privado. Si la fuga de cerebros continúa, las posibilidades de progreso se verán gravemente afectadas. Creo que esta conferencia puede ayudar a detener esa emigración y dar a todos los libaneses la esperanza de que su país disfrutará de una paz y prosperidad sostenibles.

La estabilidad política tiene que ser la base para consolidar la recuperación económica y la reconstrucción. Exhorto a los vecinos del Líbano a que respeten plenamente su unidad, independencia y soberanía. La democracia libanesa sólo puede funcionar si sus dirigentes tienen libertad para tomar decisiones y promover la reconciliación sin temor a presiones o injerencia externas.

En general, insto a todas las partes y comunidades del Líbano a que entablen un diálogo constructivo y eviten recurrir a la violencia y la intimidación. La situación imperante en el país sólo puede solucionarse si los libaneses trabajan juntos en un espíritu de colaboración y comunidad de intereses. La única esperanza de lograr la estabilidad radica en el proceso de diálogo y reconciliación nacionales.

Las comunidades del Líbano han sufrido amargas guerras y experimentado profundas divisiones. Sin embargo, en muchas ocasiones han demostrado que en su singular mosaico social tienen cabida todos los habitantes del país. Hoy día, el pueblo del Líbano se ve nuevamente puesto a prueba. De su respuesta dependerá no sólo el futuro de su propio país; también ayudará a determinar las perspectivas de paz en toda la región del Oriente Medio. Los insto por tanto a colaborar, sin distinción de facción o creencia religiosa, a fin de fortalecer la economía y hacer del Líbano un país próspero e independiente. Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye esos esfuerzos. Las Naciones Unidas, por su parte, seguirán cumpliendo la función que les corresponde al respecto.

Muchas gracias.