logo

Discurso del Secretario General ante el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático con ocasión de la publicación del Informe de Síntesis de la Cuarta Evaluación

Valencia, 17 de noviembre de 2007

Dr. Pachauri, Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático,
Excelencias,
Señoras y señores,

Buenos días.

Es para mí un gran placer estar con ustedes con ocasión de la publicación del Informe de Síntesis de la Cuarta Evaluación del IPCC.

Quiero felicitar a todos los miembros del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático por los extraordinarios resultados de su labor. Y, en nombre de toda la familia de las Naciones Unidas, permítanme felicitar una vez más al Dr. Pachauri, a todos los ex Presidentes del IPCC y a los miles de científicos que han trabajado incansablemente para el Grupo, por haber recibido el Premio Nobel de la Paz de este año.

Me presento ante ustedes con una sensación de humildad, porque he visto algunos de los más preciados tesoros de nuestro planeta, que están amenazados por la acción del hombre.

La Antártida, los glaciares de Torres del Paine, la Amazonia, toda la humanidad ha de asumir la responsabilidad de la custodia de esas joyas, en nombre de las generaciones venideras.

En la Antártida el mensaje era de una simplicidad aterradora: los glaciares del continente se están derritiendo. He visto la conmovedora belleza de las barreras de hielo que ya han empezado a resquebrajarse. Me han explicado que si se derritieran grandes cantidades del hielo terrestre de la Antártida el nivel del mar podría subir en proporciones catastróficas.

En la Amazonia vi como la selva tropical, el "pulmón de la tierra", se está asfixiando. El Brasil tiene en su haber logros importantes en la lucha contra la deforestación y en el fomento de la ordenación sostenible de los bosques. Pero el Gobierno teme que el calentamiento de la atmósfera ya esté menoscabando esos esfuerzos. De hecho, si la proyección más pesimista del Grupo se hace realidad, gran parte de la selva amazónica se transformará en una sabana.

En Punta Arenas, cerca del centro del famoso "agujero de ozono" en la atmósfera de la tierra, los niños llevan ropas especiales para protegerlos de la radiación ultravioleta. Hay días en que sus padres no los dejan jugar al aire libre, ni siquiera ir a la escuela.

Esas escenas son tan aterradoras como las de una película de ciencia ficción. Y lo son todavía más porque son reales.

Señoras y señores,

Reducir e invertir esas tendencias amenazantes es el problema capital de nuestra época. El mundo espera que ustedes, nuestros expertos en cuestiones climáticas, nos eduquen, informen y guíen.

Una de nuestras referencias es el Informe de Síntesis que se publica hoy. Es un compendio de los principales resultados de los miles de páginas de los informes del Grupo de Expertos. El Informe ofrece de manera breve, sencilla e integrada a quienes han de definir las políticas a seguir la información científica más completa de la Cuarta Evaluación.

Y contiene un mensaje de importancia capital para todos nosotros: que hay medios reales y asequibles de hacer frente al cambio climático.

Considero alentador el modo en que los gobiernos han venido asumiendo las conclusiones científicas del Grupo. Su apoyo ha creado el marco para una acción decisiva y para la formulación de normas bien fundamentadas sobre esta cuestión de importancia vital. Como lo muestra claramente el informe, con una acción concertada y sostenida ahora todavía se podrán evitar algunos de los supuestos más catastróficos a que apuntan sus previsiones.

Ahora estamos esperando a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Bali el mes que viene. Esa es la ocasión de dar respuestas políticas a las conclusiones científicas del Grupo.

Este informe se presentará oficialmente en la Conferencia de Bali. De hecho, ya ha creado las condiciones para realizar progresos reales: un acuerdo para entablar negociaciones con miras a definir una fórmula integrada para hacer frente al cambio climático que todas las naciones puedan hacer suya.

La Conferencia de Bali también deberá establecer el programa de esas negociaciones y sus plazos. Confío en que se llegue a un acuerdo para concluir las negociaciones antes de 2009. En la Reunión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático que se celebró en septiembre los dirigentes mundiales fueron muy claros: no podemos permitirnos salir de Bali sin haberlo conseguido.

Un aspecto crucial de la evaluación del Grupo es que el cambio climático afectará muy especialmente a los países en desarrollo. Los países más vulnerables son los que están más en peligro ante esa amenaza. El deshielo de los glaciares provocará inundaciones en las zonas montañosas y creará una escasez de agua en Asia meridional y América del Sur. La subida del nivel del mar puede provocar la inundación de pequeños Estados insulares en desarrollo. La disminución de las lluvias agravará la inseguridad en África en lo que se refiere al agua y a la alimentación.

De hecho, el cambio del tiempo y de las temperaturas puede hacer retroceder a los países en desarrollo hacia el pozo de la pobreza y deshacer muchos de los progresos logrados hacia los objetivos de desarrollo del Milenio.

No podemos dejar que eso suceda. Nuestra respuesta al cambio climático, en Bali, y después de Bali, no será eficaz si se sacrifican la erradicación de la pobreza y las aspiraciones de desarrollo de las naciones en desarrollo.

Por eso los países industrializados tienen que seguir al frente de la lucha contra el cambio climático. Pero al mismo tiempo no podemos dejar pasar por alto la realidad de que no puede haber soluciones posibles si los países en desarrollo no participan en ese esfuerzo.

En Bali no debemos señalar a nadie ni designar culpables. Lo que tenemos que hacer es buscar un terreno común. Hemos de reconocer que los efectos del cambio climático nos afectarán a todos. Y que han llegado a ser tan graves y tan generalizados que la única acción posible ha de ser urgente y de alcance mundial. Este fenómeno nos interesa a todos y tenemos que trabajar todos juntos.

Cualquier gran acuerdo tendrá que incluir incentivos para ayudar a los países en desarrollo a avanzar hacia la reducción y la adaptación. Tendrá que ayudar a los países en desarrollo de tres maneras:

Ha de ofrecer mejores condiciones financieras para tecnologías energéticas poco contaminantes.

Ha de estimular las corrientes financieras para la adaptación.

Y ha de mejorar la cooperación para la investigación y el desarrollo, así como para la transferencia de tecnologías poco contaminantes, particularmente para el suministro y adaptación de energía.

Tales son los desafíos que tenemos ante nosotros. Dentro de dos semanas, en la Conferencia de Bali, podremos demostrar nuestra voluntad de hacerles frente.

Quiero que las Naciones Unidas sean las primeras en dar el ejemplo. Y por tanto he resuelto que el sistema de las Naciones Unidas se esfuerce porque sus operaciones en todo el mundo sean neutras en lo que se refiere a las emisiones de carbono. Ese plan está en la base de la próxima renovación de la Sede de las Naciones Unidas y de muchos de nuestros trabajos.

Excelencias,

Hoy los científicos del mundo han hablado claramente y con una sola voz. Espero que en Bali los dirigentes mundiales hagan lo propio. Juntos podemos ir más allá de la mera lucha contra el cambio climático, podemos hacer de necesidad virtud. Podemos buscar modos nuevos y mejores de producir, consumir y desechar. Podemos promover industrias no contaminantes que espoleen el desarrollo y la creación de empleos al tiempo que reducen las emisiones de carbono. Podemos adentrarnos en una nueva era de alianza mundial que permita que todos prosperemos con la marea ascendente de una economía verde.

El Informe de Síntesis ha dado respuesta a muchas de nuestras cuestiones de política. Ahora, empezando en Bali, nos corresponde a todos plasmar esas respuestas en una acción concreta. Debemos salvar todos los tesoros de nuestro planeta para las generaciones futuras.

Muchas gracias.