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Declaración del Secretario General a la Asamblea General sobre el ataque en Argel

Pronunciada hoy (12 de diciembre) por transmisión de vídeo desde Bali (13 de diciembre)

Señor Presidente y distinguidos delegados:

Es cerca de medianoche aquí en Bali, pero sí me siento obligado a dirigirme a ustedes con urgencia después del ataque terrorista contra las oficinas de las Naciones Unidas en Argel.

No tengo palabras para expresar mi horror y mi indignación. Este ha sido un golpe aborrecible contra individuos dedicados a los más altos ideales de la humanidad bajo la bandera de las Naciones Unidas. Un Jefe de Gobierno dijo hoy muy bien en Bali: los que prestan servicios a las Naciones Unidas nos prestan servicios a todos, y éste ha sido así un ataque contra todos nosotros.

Seguimos contando los muertos, atendiendo a los heridos y buscando a los desaparecidos, no sólo a nuestros propios funcionarios de las Naciones Unidas sino también a los argelinos inocentes. Mi corazón está con las víctimas. Su sacrificio no puede olvidarse y nunca se olvidará.

He hablado esta noche con el Presidente Bouteflika para expresar mi más sentido pésame al pueblo de Argelia y a los familiares de las víctimas. He pedido al Presidente que tome todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad del personal de las Naciones Unidas.

He pedido también al Administrador del PNUD, Sr. Kemal Dervis, y a otros altos funcionarios que se dirijan inmediatamente a Argel para determinar la mejor manera de ayudar a los heridos en el ataque y a sus familiares. La seguridad y el bienestar del personal de las Naciones Unidas es lo más importante. Tomaremos todas las medidas posibles para garantizar su seguridad, en Argelia y en todas partes, empezando inmediatamente con un examen de nuestras precauciones y políticas de seguridad.

Señor Presidente y distinguidos delegados:

Todos recordamos el ataque del 19 de agosto de 2003 contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad, en que perdieron la vida algunos de nuestros funcionarios mejores y más brillantes, entre ellos Sergio Viera de Mello, y muchos iraquíes. Desde entonces hemos tomado numerosas medidas para mejorar la seguridad de nuestro personal y nuestros locales en todo el mundo.

Mientras tanto, nuestros valientes hombres y mujeres continúan su difícil y peligrosa labor. Nuestra misión ha sido y será siempre ayudar a quienes más necesitan ayuda. El ataque de Bagdad no nos disuadirá, y tampoco nos disuadirá este ataque. Eso es lo que querrían nuestros colegas en Argel.

Señor Presidente y distinguidos delegados:

En Argel tenemos hoy ante nosotros un horrible recordatorio más de que el terrorismo sigue siendo el azote de nuestro tiempo. La comunidad internacional debe oponerse resueltamente a quienes se ensañan contra los inocentes y los vulnerables y contra quienes, como los funcionarios de las Naciones Unidas, sólo tratan de ayudarles.

En mi calidad de Secretario General, quiero asegurar a esta distinguida asamblea que seguiré trabajando con ustedes para hacer frente a este peligro constante.

Señor Presidente y distinguidos delegados:

Rindamos homenaje a nuestros valientes hombres y mujeres. Reafirmemos que este ataque contra las Naciones Unidas es un ataque contra nosotros y contra nuestros más excelsos ideales. Insto a esta Asamblea General a que se mantenga unida. Todos debemos condenar este acto, y debemos al mismo tiempo trabajar juntos para llevar a la justicia a sus viles perpetradores.

Muchas gracias.