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Mensaje del Secretario General con ocasión del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

1º de diciembre de 2007

El tema de este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA es el liderazgo. Sin liderazgo, nunca conseguiremos superar la epidemia.

El SIDA es una enfermedad distinta a cualquier otra. Es un problema social, de derechos humanos y también económico. Afecta a los jóvenes en la etapa precisamente en que deberían contribuir al desarrollo económico, al desarrollo intelectual y a la crianza de los hijos. Está haciendo estragos entre las mujeres. Ha dejado huérfanos a millones de niños. Provoca en la sociedad los mismos efectos que el VIH provoca en el cuerpo humano: reduce su capacidad de recuperación, debilita sus aptitudes, obstaculiza el desarrollo y pone en peligro la estabilidad.

Todo esto no es inevitable. Tenemos los medios para prevenir la transmisión entre los jóvenes. Tenemos los medios para tratar a las personas infectadas. Tenemos los medios para prestarles atención y apoyo.

Hemos logrado progresos tangibles y notables en todos esos frentes, pero queda mucho por hacer. Aunque los datos más recientes indican que la prevalencia del VIH en el mundo se ha estabilizado, las cifras son aún abrumadoras. Nuestra misión fundamental es conseguir que, en relación con el VIH, todo el mundo tenga acceso a los medios de prevención, tratamiento, atención y apoyo. Esto incluye a los migrantes, los trabajadores del sexo, los usuarios de drogas inyectables y los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres. Incluye a personas que trabajan en el gobierno, la banca, gabinetes jurídicos, escuelas u organizaciones internacionales. Incluye a todas las personas, dondequiera que vivan y sea cual sea su ocupación.

Uno de los principales desafíos es superar la estigmatización. Ese sigue siendo el principal obstáculo al que se enfrentan las iniciativas públicas contra el SIDA y es una de las razones por las que la epidemia sigue haciendo estragos en todo el mundo.

Hoy, hago un llamamiento a renovar el liderazgo para erradicar la estigmatización del VIH. Aplaudo a los valientes que viven abiertamente con el VIH, que abogan sin descanso por los derechos de los seropositivos y que instruyen a otros respecto del SIDA. Hago un llamamiento al liderazgo de los gobiernos para que comprendan plenamente las dimensiones de la epidemia a fin de que los recursos lleguen donde más se necesitan y hago un llamamiento al liderazgo a todos los niveles para acelerar las iniciativas encaminadas a lograr en 2010 el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo, conforme al compromiso que todos los gobiernos asumieron el año último. Sólo nos quedan dos años hasta esa fecha límite: es el momento de dar muestras de liderazgo.

En mi calidad de Secretario General, estoy decidido a dirigir a la familia de las Naciones Unidas en este empeño: a garantizar que se dé prioridad a las acciones contra el SIDA, alentar a los Estados Miembros a que mantengan el tema en el primer plano de sus programas nacionales e internacionales y a trabajar para que las Naciones Unidas sean un ejemplo de cómo debe responder un lugar de trabajo ante el SIDA

Sea cual sea nuestra función en la vida, vivamos donde vivamos, todos convivimos con el VIH de una u otra manera. A todos nos afecta. Todos debemos asumir la responsabilidad de responder a la epidemia. En este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, demos muestras del liderazgo necesario para asumir esa responsabilidad.