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Pulso Mundial - Sistema Mundial de Alerta sobre Impactos y Vulnerabilidades

EN CAMINO DE LA RECUPERACIÓN: RECOMENDACIONES

La comunidad internacional debe aprovechar la oportunidad de aplicar políticas que no sólo conduzcan a los pobres y vulnerables por la senda de la recuperación, sino que también empiecen a construir una capacidad mayor de resistencia ante futuras crisis.

Para ello, sin embargo, debemos considerar la magnitud del deterioro que las sucesivas perturbaciones han provocado en la resiliencia de la población desde la llegada de la crisis. ¿Qué ha cambiado exactamente? ¿Qué actuaciones han supuesto un cambio en los hogares? ¿Y por qué?

Este informe propone tres recomendaciones >>

1ª recomendación

RECUPERACIÓN PARA TODOS

Del mismo modo que los hogares han sido los principales afectados por la crisis, ahora corren el riesgo de quedarse atrás en la recuperación. La estabilización mundial y los debates sobre la recuperación tienen que tener en cuenta las necesidades especiales de los vulnerables.

Hay indicios claros de que hacer frente a la crisis supone un debilitamiento de la resiliencia de personas y hogares en muchos países. La capacidad de éstos para lidiar en el futuro con otras perturbaciones mundiales se ha reducido de forma considerable. De los diferentes informes de cada país se desprende que muchas relaciones están sufriendo una reestructuración como consecuencia de la crisis: entre hombres y mujeres en los hogares; entre jóvenes y demás integrantes de la comunidad; entre jefes y empleados; y entre gobierno y empresas. La crisis está dando lugar a significativos cambios estructurales en las sociedades -y cabe esperar que siga la misma tendencia en los próximos años.

Un aspecto especialmente importante de estos cambios se halla en el empobrecimiento de algunos grupos que antes vivían sin problemas económicos. Asimismo, también se ha observado un agravamiento de la pobreza de aquellos que ya eran vulnerables. Uno de los principales desafíos consistirá en realizar un seguimiento atento de las posibles modificaciones en la pobreza y vulnerabilidad, así como en responder ante ellas.

Los tres sectores de la población a los que la crisis ha afectado especialmente son: los niños, los jóvenes y las mujeres. Hay razones imperiosas para preocuparse por los efectos a largo plazo de la crisis en estos grupos concretos.

Las consecuencias para bebés y niños de la desnutrición, el acceso reducido a los servicios de asistencia sanitaria o la educación intermitente suelen ser irreversibles; puesto que pueden ocasionar un aumento de la mortalidad infantil, retraso en el crecimiento o fracaso escolar. La marginación de cada vez un mayor número de jóvenes supone un precio muy alto que pagar, ya que priva a la sociedad de un importante motor de crecimiento y puede en algunos casos dar lugar a un descontento peligroso. Además, es importante destacar que la crisis puede deteriorar la salud y el bienestar de la mujer, debido a su mayor participación en las estrategias de supervivencia en los hogares. El destacado papel de la mujer en la tarea de garantizar la capacidad de recuperación de los hogares también puede debilitar el futuro de muchas familias.

2ª recomendación

UNA MEJOR RECONSTRUCCIÓN

Cada vez hay más pruebas de que la crisis está deteriorando la resiliencia de muchos grupos de población. En el futuro, debemos trabajar no sólo para satisfacer las necesidades a corto plazo, sino también para desarrollar nuevas e innovadoras estrategias que permitan construir una capacidad de recuperación sostenible y comunitaria. El rendimiento ha sido desigual en función del éxito que hayan tenido las actuaciones llevadas a cabo por los países a fin de paliar las secuelas de la crisis en la población. En algunos países, la eficacia de la asistencia prestada ha sido de gran importancia, mientras que en otros parece que no se ha observado ninguna mejora en cuanto a la resistencia de los hogares. Los programas de protección social bien definidos han constituido un factor clave para el éxito. Aquellos países que ya habían adoptado medidas de protección antes de la crisis han mostrado, por lo general, una mayor eficacia gracias a su capacidad para ampliar las intervenciones. La crisis nos brinda la oportunidad de reconsiderar tanto lo que ha funcionado como lo que no. Las observaciones del informe señalan tres prioridades que ayudarán a atender las necesidades a corto plazo, al mismo tiempo que se aumenta la capacidad de recuperación de la población. Las medidas de protección social deben garantizar a los grupos vulnerables, especialmente a mujeres y niños, el acceso a una nutrición adecuada, a la educación y a los servicios sanitarios. Asimismo, resulta necesario apoyar a los hogares de una manera que evite la realización de compensaciones no convenientes entre las necesidades contrapuestas actuales y las inversiones futuras en desarrollo. Las comunidades -debilitadas por la crisis- precisan de asistencia para reconstruir la cohesión social y elaborar mecanismos de apoyo social a las comunidades emergentes, prestando especial atención a la reintegración de los jóvenes.

3ª recomendación

MEJORA DE LA AGILIDAD MUNDIAL Y NACIONAL

Como ha demostrado esta crisis, los responsables de la toma de decisiones se enfrentaron a una carencia de información durante los primeros días de la crisis, por lo que tuvieron que actuar sin información pertinente ni precisa. Las tecnologías emergentes nos ofrecen una oportunidad excepcional para actuar con rapidez y eficacia antes de que sea demasiado tarde. Las Naciones Unidas están desarrollando la iniciativa "Pulso Mundial", un nuevo sistema para observar las primeras repercusiones de las crisis mundiales en la población vulnerable. Apelo a la comunidad internacional para que apoye esta iniciativa.

Durante la última década, la comunidad internacional ha establecido un número nada desdeñable de mecanismos de supervisión mundiales y sectoriales. Sin embargo, es evidente que en el contexto de las recientes crisis mundiales existen pocos mecanismos capaces de detectar las consecuencias inmediatas de dichas perturbaciones en las poblaciones vulnerables. Así, los responsables se ven obligados a tomar decisiones difíciles en un vacío de información.

Con el objetivo de llenar este vacío, la comunidad internacional insta a las Naciones Unidas a que establezca un mecanismo para controlar los efectos de las crisis mundiales en los más pobres y vulnerables. La iniciativa "Pulso Mundial" aprovechará esta novedad con el fin de crear una red que facilite una respuesta rápida y efectiva por parte de los responsables de la toma de decisiones ante las crisis emergentes. Este nuevo servicio tecnológico sebasará en la experiencia de crisis mundiales tanto del pasado como del presente para desarrollar los medios que permitan detectar las primeras secuelas de crisis futuras con el tiempo suficiente de proteger a los vulnerables.

Dicha iniciativa aunará datos nuevos y ya existentes, los últimos avances en análisis y la tecnología más avanzada para vincular con información fiel actualizada a comunidades vulnerables, gobiernos nacionales y locales, así como a organizaciones para el desarrollo mundial. Su software será gratis y de código abierto, y se basará en normas comunes de datos, actividades en curso de recolección de datos, y tecnologías ya existentes, siempre que sea posible. "Pulso mundial" se proyectará como una iniciativa de "innovación pública" que exige colaboración. Para ello, recurrirá a las ideas innovadoras de Estados Miembros, organismos asociados de las Naciones Unidas, especialistas en desarrollo y tecnólogos de todo el mundo. Las Naciones Unidas establecerán una red de Laboratorios de Pulso Regional para construir la iniciativa Pulso Mundial desde sus cimientos. El diseño preliminar de la tecnología de dicha iniciativa está ya en marcha, y sus demostraciones de prueba estarán disponibles en línea para 2011.45

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El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la
participación de la Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca.

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