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El Secretario General

Mensaje con motivo del Día Internacional de los Migrantes

       18 de diciembre de 2006



La migración es una clara manifestación de la voluntad de una persona de vencer la adversidad y vivir una vida mejor. A lo largo del último decenio, a medida que han mejorado los servicios y se han hecho más fáciles los viajes y la comunicación, ha aumentado también el número de personas deseosas y capaces de mudarse a otros lugares.

Esta nueva era de movilidad, además de crear oportunidades para las sociedades de todo el mundo, ha traído consigo nuevos problemas y ha centrado también la atención general en el fuerte nexo que existe entre la migración internacional y el desarrollo.

Las pruebas de los beneficios que pueden derivarse de la migración son cada vez más abundantes. En el último año, los migrantes enviaron a sus familias en los países en desarrollo remesas por un total estimado de 167.000 millones de dólares, cifra superior al valor total de la ayuda internacional. Los migrantes, que también utilizan sus aptitudes y conocimientos prácticos para transferir tecnología, capital y saber institucional, forman una dinámica cadena humana en la que se entrelazan culturas, economías y sociedades.

Desgraciadamente, los migrantes viven también experiencias que indican una evolución menos positiva, pues son cada vez más los migrantes explotados y maltratados por contrabandistas y tratantes, mientras otros padecen las consecuencias de la discriminación, la xenofobia y el racismo. En algunos casos, los migrantes son vilipendiados hasta el punto de ser considerados una carga para las sociedades que los acogen, aún cuando un análisis objetivo indica todo lo contrario.

La cooperación internacional puede jugar un papel decisivo en los esfuerzos por acabar con esos abusos. El Diálogo de Alto Nivel sobre la Migración Internacional y el Desarrollo, celebrado el pasado mes de septiembre en la Asamblea General de las Naciones Unidas, puso de relieve un conjunto de prioridades básicas, compartidas por los Estados Miembros de la Organización, sobre la necesidad de garantizar los derechos humanos de los migrantes, prevenir la explotación y el contrabando de personas, potenciar los beneficios que la migración internacional supone para el desarrollo y asegurar la convivencia armoniosa entre comunidades de origen diverso dentro de una misma sociedad o un mismo Estado.

Por otra parte, la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares también contiene numerosas salvaguardias importantes. Sin embargo, la mayoría de los Estados aún no se han adherido a ella. En este Día Internacional de los Migrantes, insto a que firmen y ratifiquen la Convención todos los Estados Miembros que aún no lo han hecho y a que, en cualquier caso, brinden a todos los migrantes la protección y los derechos que necesitan y merecen.

La migración internacional afecta hoy a más personas que en ningún otro momento de la historia. Trabajemos pues unidos para que este fenómeno de magnitud global redunde en beneficio de todos los interesados, no sólo de los países de origen y destino, sino también de los propios migrantes.