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El Secretario General

Discurso en una sesión plenaria oficiosa de la Asamblea General


Nueva York, 30 de marzo de 2006

Gracias Sr. Presidente y permítame aprovechar esta oportunidad para felicitarlo por su nombramiento como Ministro de Relaciones Exteriores de su país. Se trata ciertamente de una ganancia para Suecia y confío en que no será una pérdida para las Naciones Unidas, porque sé muy bien cuán alta prioridad asignan tanto usted como su país a la labor de fortalecimiento de esta Organización.

Excelentísimos señores y señoras,
Damas y caballeros,

Hace seis meses los Jefes de Estado y de Gobierno de vuestros países pusieron en marcha un proceso que puede ser histórico, cuando resolvieron "consolidar y actualizar el programa de trabajo de las Naciones Unidas de forma que responda a las necesidades actuales de los Estados Miembros".

Con ese fin pidieron a los Estados Miembros, es decir a ustedes, que examinaran "todos los mandatos que tengan más de cinco años de antigüedad y dimanen de resoluciones de la Asamblea General y otros órganos". Además, me pidieron que facilitara ese examen con análisis y recomendaciones.

El presente informe responde a esa petición al proporcionar un marco para vuestro examen y los instrumentos iniciales que requerirán para hacerlo. No contiene todos los análisis del trabajo de la Organización que podrían hacerse, pero la Secretaría está dispuesta a hacer análisis adicionales si eso fuese provechoso.

Excelentísimos señores y señoras,

Los mandatos que ustedes y sus predecesores han aprobado durante los últimos 60 años ponen de manifiesto el deseo de todos vuestros países de que esta Organización tome parte efectiva en la tarea de ayudar a resolver los problemas del mundo. No obstante, pese a la grandeza de esta Organización, y al ahínco con que trabajan muchos de sus funcionarios, no puede hacer todo. Como dijo alguna vez un gran estadista francés, "Gouverner, c'est choisir".

Dag Hammarskjöld, mi gran predecesor, examinó por primera vez los mandatos, a petición de los Estados Miembros, en 1954. Al evaluar la labor de la Secretaría, llegó a la conclusión de que el carácter mismo de las responsabilidades que deben asumir el Secretario General y sus altos funcionarios impone un límite al volumen de las tareas que pueden llevarse a cabo con eficacia. Eso es aún más cierto en la actualidad, cuando la Organización y el número de los mandatos han crecido tanto. Lo que el Secretario General y su personal directivo superior pueden hacer en su función de ejecución y administración eficaz tiene un límite, especialmente cuando se les pide que lo hagan con recursos limitados.

Ahora, aun más que en 1954, los Estados Miembros encuentran difícil ocuparse del gran volumen de documentación que ellos mismos piden y eso a su vez hace que les sea más difícil supervisar en forma efectiva la Organización. Como en 1954, los órganos intergubernamentales responsables deben escoger entre mandatos urgentes y menos urgentes. No estoy pidiendo que las Naciones Unidas hagan menos, aunque ese podría ser uno de los resultados. Estoy pidiendo que lo hagan mejor.

Este examen podría tener efecto duradero no sólo en lo que hacemos sino en cómo lo hacemos. Entre los resultados del examen de 1954 puedo mencionar el hecho de que los Estados Miembros redujeran el número de informes y la longitud de los documentos en general, así como la fusión de dos anteriores departamentos en un solo Departamento de Asuntos Económicos y Sociales unificado.

El objetivo debe ser asegurarse de que las soluciones y estrategias que formulamos para ocuparnos de los problemas mundiales se complementen y se refuercen mutuamente, de modo que la Organización en su conjunto sea mayor que la suma de sus partes.

Es por eso que la decisión de hacer el examen, aun cuando no fue la más fascinante de las adoptadas el pasado septiembre por vuestros Jefes de Estado y de Gobierno, fue una de las más significativas y potencialmente históricas.

Es también un incentivo abrumador. Si bien hay verdaderas oportunidades de lograr resultados a corto plazo, un examen completo de los mandatos requerirá tiempo y sostenido empeño. No obstante, el resultado puede ser extremadamente gratificante, especialmente para quienes reciben nuestros servicios en todo el mundo.

Excelentísimos señores, el examen es tarea vuestra. Yo únicamente les proporciono los instrumentos para hacerlo, que son un registro en línea de los mandatos y, en el informe que han recibido, un marco analítico.

El registro, que responde a las peticiones de varios Estados Miembros, es un inventario electrónico de los mandatos todavía activos dimanantes de resoluciones de la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social, que permitirá búsquedas electrónicas. También les permitirá encontrar todos los mandatos que han aprobado y examinarlos como sea conveniente.

En el informe propiamente dicho se ponen de relieve las modalidades de los mandatos y se dan ejemplos de algunos de los problemas. Espero que examinen esos aspectos y muchos otros para decidir lo que se puede hacerse para consolidar y actualizar nuestra Organización.

Los Estados Miembros han planteado muchas cuestiones en las consultas realizadas durante los seis meses últimos. En el informe no se trata ninguna de ellas, pero el registro de mandatos les permitirá examinar cualquier mandato o grupo de mandatos activo que consideren que merece examen.

Vuestra tarea no será fácil, debido en parte a que no cuentan todavía con el tipo de información sobre cada mandato que pueda requerirse para un examen plenamente valioso. Es posible que decidan que necesitan más información estratégica sobre la eficacia de los mandatos a fin de poder determinar cuánto contribuyen al logro de los objetivos generales de la Organización, al proceder en vuestra tarea de lograr que las Naciones Unidas sean verdaderamente responsables ante sus Miembros y velar por que cumpla sus compromisos con los pueblos de todo el mundo. La Secretaría está lista a seguir prestando apoyo cómo y cuándo ustedes lo pidan.

Otros procesos en marcha, especialmente la labor de reforma de la gestión, el examen de la gobernanza y la supervisión, el examen de la coherencia de todo el sistema y la revitalización de la propia Asamblea General, proporcionarán los instrumentos necesarios para el mejor cumplimiento de los mandatos. Por su parte, el examen de los mandatos deberá ayudarlos a ustedes, los Estados Miembros, en la determinación de las prioridades de la Organización. En consecuencia, esos diferentes procesos deben ser interdependientes y fortalecerse mutuamente. Excelentísimos señores y señoras,

El examen de los mandatos es una oportunidad sin igual de fortalecer nuestra Organización y adaptarla a las prioridades de hoy. No me cabe duda de que no dejarán de aprovecharlo y les aseguro que en el desempeño de su tarea pueden contar con el apoyo de la Secretaría.

Muchas gracias.