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El Secretario General

     Observaciones sobre el nombramiento del octavo Secretario General

       13 de octubre de 2006



Gracias, Señora Presidenta.
       Excelentísimas Señoras/Excelentísimos Señores:

Permítanme felicitar muy cordialmente a mi sucesor, el Sr. Ban Ki Moon. Permítanme también felicitarlos a todos ustedes, los Estados Miembros, por esa elección.

Sr. Ban, me complace que su elección haya tenido lugar de esta forma, con prontitud y de manera ordenada. Sin duda, así es como deberían elegirse todos los Secretarios Generales.

Diría que el proceso funcionó bien porque los Estados Miembros estaban decididos a lograr un resultado con prontitud y por las excepcionales aptitudes del candidato ganador.

Sr. Ban, estoy seguro de que todos los aquí presentes reconocen su profunda experiencia, sus amplios contactos y su capacidad para desempeñarse de manera eficaz al más alto nivel.

Pero, después de varios años de haberlo conocido y de haber trabajado con usted, sé que pronto descubrirán algo más, si es que no lo han visto aún: un futuro Secretario General que está excepcionalmente en sintonía con las sensibilidades de los países y los grupos de cada continente. Un hombre con una verdadera mentalidad mundial al mando de la única organización universal del mundo.

Sr. Ban, su pronta elección contribuirá a asegurar una transición sin tropiezos. Me atrevería a darle únicamente un consejo para cuando asuma el cargo el año que viene: trate de aprovechar al máximo los incomparables recursos de que dispone entre el personal de la Organización. Su compromiso es el activo más valioso de las Naciones Unidas y ha constituido la fuente más sólida de fortaleza en mi labor como Secretario General.

Hace más de 50 años el primer Secretario General de las Naciones Unidas, Trygve Lie, utilizó las siguientes palabras para dar la bienvenida a su sucesor, Dag Hammarskjöld : "Está a punto de asumir el trabajo más imposible del mundo". Si bien puede que sea verdad, yo añadiría: es también el mejor trabajo del mundo.

Ya habrá tiempo para felicitarle de la forma debida a medida que se acerque el momento del traspaso de autoridad a final de año. Hasta entonces, mis colegas y yo haremos todo lo posible por ayudarlo mientras se prepara para la tarea que tiene ante sí.

Mientras se prepara para asumir el nuevo cargo, le deseo fortaleza y valor. Necesitará esos atributos, aunque, de igual modo, necesitará un saludable sentido del humor, que sé que no le falta. Así que no se olvide de disfrutar del camino. Le deseo la mejor de las suertes.

Muchas gracias.