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Secretario General

Mensaje del día de rememoración de las víctimas de la guerra química

29 de abril de 2006

Han transcurrido más de 90 años desde que se usaron por primera vez las armas químicas modernas, en la batalla de Ypres de la primera guerra mundial, en 1915. El poeta de guerra británico Wilfred Owen describió el horror de ver a un camarada que "se atraganta, se ahoga, se apaga" como "hundido en un mar verde" de cloro gaseoso.

Desde entonces se han seguido desarrollando armas químicas y se han seguido usando contra soldados y civiles, y el arsenal llegó a la cúspide durante la guerra fría. La Convención contra las armas químicas no entró en vigor hasta el 29 de abril de 1997, tras prolongadas y difíciles negociaciones. La Convención, al prohibir esas armas, abrió el camino para la destrucción de los arsenales acumulados. Este es el hito que conmemoramos hoy, al tiempo que rendimos homenaje a las víctimas de la guerra química para quienes la universalidad de la Convención, cuando llegue, habrá llegado demasiado tarde.

En la primerísima resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas se preveía la eliminación no sólo de las armas nucleares sino de "todas las demás armas capaces de causar destrucción colectiva". De manera análoga, la Convención contra las armas químicas fue el primer tratado por el que se prohibió toda una clase de armas de esa índole. Gracias a la labor de los Estados partes en la Convención y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, este instrumento ha contribuido decisivamente a los esfuerzos internacionales por "excluir completamente la posibilidad de que se empleen armas químicas".

Pero queda mucho por hacer y han surgido nuevos desafíos. La participación en la Convención sobre las armas químicas va en aumento, pero aún no está completa. Exhorto a todos los Estados que aún no lo hayan hecho a que procedan sin demora a ratificar la Convención o a adherirse a ella. Entretanto, todos debemos intensificar nuestros esfuerzos en pro de la plena aplicación de la Convención y para asegurar que las armas químicas no caigan en manos de agentes no estatales. Esta tarea exigirá una vigilancia intensificada y una mejor coordinación entre los gobiernos, las organizaciones internacionales y el sector privado. En este día de rememoración, rindamos homenaje a las víctimas de la guerra química comprometiéndonos a consignar a la historia esas armas terribles.