El Secretario General

Mensaje con motivo de la reunión sobre la reposición del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la Malaria

6 de septiembre de 2005

Distinguidos Ministros,
Excelentísimos Señores,
Señoras y señores:

Es para mí un placer estar hoy aquí con ustedes en esta reunión crucial para la trayectoria del Fondo Mundial.

Permítanme dar las gracias a los organizadores, Hilary Benn y el Gobierno del Reino Unido, por el excelente trabajo realizado en la preparación de esta reunión. Permítanme también dar las gracias a los Gobiernos de Italia y Suecia por acoger las reuniones sobre reposición anteriores.

Quisiera también dar las gracias especialmente a nuestro Copresidente, Sven Sandström, por sus incansables y acertados esfuerzos por hacer que el proceso de reposición llegue a buen puerto; y a Richard Feachem, Director Ejecutivo del Fondo.

Me complace que contemos con la presencia de los distinguidos Ministros y altos funcionarios de tantos países. Me complace igualmente ver a representantes de la sociedad civil, fundaciones y el sector privado. Todos ustedes tienen una función indispensable que desempeñar.

El Fondo Mundial se creó como manifestación de un genuino compromiso internacional para ganar la batalla al VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo -un compromiso que se asumió en los primeros años de este nuevo siglo. Y en muy pocos años, el Fondo se ha convertido en fuente de financiación prominente de programas para luchar contra las tres pandemias.

Las promesas de contribuciones que se hagan hoy aquí contribuirán enormemente a asegurar la sostenibilidad a largo plazo del Fondo Mundial. Contribuirán a que el Fondo Mundial pueda hacer planes de cara al futuro y ayudarán a los países a crear programas generales de lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo.

Además, constituirán para todos nosotros una importante fuente de esperanza y optimismo de cara al futuro: la esperanza de que podemos hacer grandes avances en a la tarea de hacer retroceder la propagación del SIDA y otras enfermedades infecciosas.

Así pues, déjenme expresar mi profunda gratitud a los países que están haciendo nuevas promesas de contribuciones. Varios donantes han anunciado que aumentarán considerablemente sus contribuciones y espero con ilusión que recibamos otras buenas noticias en el transcurso del día.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que debemos considerar estos compromisos en el contexto de las necesidades generales de recursos en la lucha contra las tres enfermedades, en especial el VIH/SIDA.

Es necesario que se produzcan aumentos significativos, tanto en el contexto de la financiación bilateral como en el de los recursos procedentes de los propios países más afectados. Sólo entonces estaremos en condiciones de hacer frente a los costos de la prevención, el tratamiento y la atención, así como a las inversiones necesarias en materia de creación de infraestructuras y expansión de los recursos humanos.

Sin embargo, no basta con aportar más fondos sino que, del mismo modo, es importante asegurarse de que éstos se destinen para trabajar en pro de los más necesitados, lo que nos obliga a tratar de lograr una mejor coordinación entre los donantes.

A ese respecto, me complace que en una de las sesiones de ayer se examinaran las recomendaciones del Equipo mundial de tareas sobre el mejoramiento de la coordinación entre las instituciones multilaterales y los donantes internacionales en relación con el SIDA. Doy las gracias a todos los interesados y asociados que han colaborado en la labor del Equipo mundial, que ha sido un ejemplo sumamente valioso de la reforma de las Naciones Unidas en la práctica y de la forma más adecuada. Asimismo acojo con satisfacción actividades similares que se han llevado a cabo para mejorar la coordinación de la lucha contra la tuberculosis y la malaria.

Esas actividades son decisivas si nos centramos en su aplicación en los próximos años. Debemos velar por que se ejecuten programas con eficacia a escala nacional, a fin de poder disponer de recursos financieros a largo plazo. Debemos demostrar al mundo que la salud mundial es una inversión sólida.

Así pues, estoy especialmente complacido con los progresos realizados por el Fondo Mundial en la evaluación de su desempeño y resultados, así como con los de los beneficiarios de su ayuda. Los informes periódicos sobre esas evaluaciones transmitirán confianza y contribuirán así a movilizar recursos adicionales.

Señoras y señores:

Como saben, la próxima semana, los jefes de Estado y de Gobierno se reunirán en las Naciones Unidas con motivo de la Cumbre Mundial 2005, que se espera que sea una de las reuniones más importantes de dirigentes de la historia. Creo que se nos brindará una oportunidad única de tratar algunos de los problemas más acuciantes de nuestra época.

Se pondrá a prueba nuestra habilidad para actuar en el entendimiento de que el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos no son fines en sí mismos sino que se complementan mutuamente y dependen los unos de los otros. En el mundo interdependiente en el que vivimos, la familia humana no puede tener seguridad sin desarrollo, no puede tener desarrollo sin seguridad y no puede tener la una ni el otro sin respeto de los derechos humanos.

Todos estamos hoy aquí porque sabemos que el Fondo Mundial desempeña un papel fundamental. Doy las gracias a cada uno de ustedes por su dedicación y cuento con su apoyo en este momento tan decisivo al que nos enfrentamos.

Muchas gracias.