El Secretario General

Mensaje con motivo del Día Internacional de la Juventud

12 de agosto de 2005

Actualmente hay en el mundo casi 3.000 millones de personas menores de 25 años. Más de 500 millones de esas personas viven con menos de 2 dólares por día. Más de 100 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela. Todos los días, casi 30.000 niños mueren a causa de la pobreza y 7.000 jóvenes resultan infectados por el VIH/SIDA.

Toda esa realidad puede cambiar si trabajamos juntos para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio.

Los objetivos fueron aprobados hace cinco años por todos los gobiernos del mundo como programa para edificar un mundo mejor en el siglo XXI y representan una alianza de colaboración.

Los países pobres han prometido gobernar mejor e invertir en su propia población proporcionándole atención de salud y educación.

Los países ricos han prometido apoyarlos mediante la ayuda, el alivio de la deuda y el fomento de un comercio más justo.

El próximo mes, los Jefes de Estado y de Gobierno se reunirán en las Naciones Unidas para la Cumbre Mundial 2005, que probablemente será una de las mayores reuniones de dirigentes celebradas en la historia. Creo que tendremos una oportuni-dad de las que se presentan solamente una vez por generación para abordar algunos de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo.

Es necesario recordar a los dirigentes su promesa de convertir en realidad los objetivos de desarrollo del Milenio. Aquí es donde entran los jóvenes como ustedes. Sus voces pueden hacer que los dirigentes se atengan a esas promesas en la Cumbre de 2005 y posteriormente.

Yo sé que ustedes los jóvenes no aceptarán un mundo en que haya personas que mueran de hambre, permanezcan analfabetas y estén privadas de dignidad humana.

Por ello, asegúrense de que sus voces sean escuchadas. Asegúrense de que la suya sea la generación que logre derrotar la pobreza.