Alocución del Secretario General en la reunión sobre la prestación de asistencia a las comunidades damnificadas por el terremoto en Asia meridional

Ginebra, 26 de octubre de 2005


Excelencias, señoras y señores:

Agradezco a todos ustedes su presencia en esta reunión.

Permítanme ante todo expresar nuevamente mis más sinceras condolencias a los pueblos y los gobiernos de los países afectados por el terremoto del 8 de octubre.

La magnitud de esta tragedia es casi inimaginable. Se ha confirmado la muerte de decenas de miles de personas. Hay más de 70.000 heridos y toda la infraestructura básica en una zona de más de 30.000 kilómetros cuadrados ha quedado en ruinas.

Nuestra reunión de hoy tiene por fin evitar una segunda oleada de muertes y evitar también mayores padecimientos.

Nadie hubiera podido evitar que ocurriera el terremoto, pero sí nos es dado impedir la próxima conmoción: la muerte y desesperación ocasionada por temperaturas gélidas, por enfermedades y por la falta de albergue, alimento y agua potable.

Durante los próximos días y semanas continuaremos en la etapa de salvamento -literalmente, se tratará de salvar vidas.

Los heridos necesitan con apremio asistencia médica. Más de 3 millones de hombres, mujeres y niños han quedado sin hogar y muchos de ellos siguen durmiendo a la intemperie. Miles de personas están atrapadas en pueblos y aldeas, aisladas del resto del mundo por los daños que causó el terremoto.

Mientras tanto se avecina el invierno en el Himalaya. Como bien lo sabe la gente de la región es un invierno despiadado -y no podemos demorar su llegada como tampoco pudimos detener el embate del terremoto.

Por todo ello, esta catástrofe imprime un nuevo significado profundamente humano al concepto de la carrera contra el tiempo. Pienso que es una carrera que podemos y debemos ganar.

Sin embargo, ello exigirá una escalada extraordinaria en todos los frentes: más financiación, más arreglos logísticos, más mano de obra.

Cada dólar, euro o yen que se ofrezca hoy permitirá salvar vidas.

Cada helicóptero suministrado permitirá rescatar a los heridos, entre ellos cientos de niños.

Cada albergue que se construya protegerá a una familia de las inclemencias del invierno.

Cada puente que se tienda entre el Pakistán y la India nos ayudará a llegar a quienes necesitan socorro.

Quiero agradecer a los donantes que ya han ofrecido su asistencia, así como a las organizaciones internacionales que están prestando su apoyo invaluable, desde el movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, hasta la Organización del Tratado del Atlántico del Norte, la Organización de la Conferencia Islámica y más de 100 organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales.

Ante todo, agradezco al pueblo y al Gobierno del Pakistán la excelente cooperación que han prestado a las actividades de socorro. Es fundamental que todos los contribuyentes se pongan en comunicación con el mecanismo de coordinación del Gobierno, para asegurar que la asistencia llegue a donde más se necesita.

El Sr. Jan Egeland, Coordinador del Socorro de Emergencia, les proporcionará información más detallada sobre la reacción a esta catástrofe y nuestro llamamiento de urgencia revisado.

Sin embargo, un hecho debemos tener ya muy claro: prácticamente se han agotado en todo el mundo los suministros de tiendas de campaña acondicionadas para el invierno, y por lo tanto se necesitan con apremio otras formas de alojamiento. Tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar al pueblo del Pakistán a concebir diversas soluciones -desde la ayuda a las familias anfitrionas que acogen a quienes han quedado sin hogar, hasta asistencia para construir asentamientos provisionales, empleando técnicas innovadoras, así como tradicionales.

Señoras y señores:

En la Cumbre Mundial que se celebró el mes pasado, los gobiernos pidieron que se reforzara la respuesta humanitaria de las Naciones Unidas con financiación más oportuna y previsible.

También pidieron que se crearan dotaciones de reserva, con los auspicios de las Naciones Unidas, para responder sin demora a las emergencias humanitarias.

Pidieron asimismo que mejorara la coordinación entre las entidades humanitarias.

Si algún hecho nos demuestra la importancia fundamental de que todo ello se haga realidad, incluida la creación de un Fondo Mundial para Casos de Emergencia en el transcurso del año próximo, ese hecho es sin duda el terremoto del 8 de octubre de 2005.

Respondamos a ese desafío y ganemos esta carrera contra el tiempo.

Muchas gracias.