El Secretario General
Mensaje a la Conferencia Internacional de la sociedad civil, convocada por las Naciones Unidas, en apoyo del pueblo palestino

Nueva York, 13 de septiembre de 2004

Pronunciado por el Sr. Kieran Prendergast
Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos

Doy la más cordial bienvenida a la Sede de las Naciones Unidas a todos los participantes en la Conferencia Internacional de la sociedad civil, convocada por las Naciones Unidas, en apoyo del pueblo palestino.

Durante decenios, el conflicto entre israelíes y palestinos ha constituido una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional, que ha dedicado energía, recursos y esfuerzos diplomáticos a la búsqueda de una solución justa y duradera. La comunidad mundial también ha reconocido desde hace tiempo que la paz entre los dos pueblos es decisiva para la estabilidad política y económica del Oriente Medio.

El alcance de la crisis humanitaria en el territorio palestino ocupado es profundamente preocupante. El número de palestinos muertos y heridos sigue en aumento. La destrucción generalizada de hogares palestinos en la Franja de Gaza y la cantidad de palestinos que han quedado sin hogar como consecuencia de ella son sumamente inquietantes. Estas medidas, así como los cierres, toques de queda y otras graves restricciones a la libertad de circulación, han tenido repercusiones particularmente devastadoras para los miembros vulnerables de la población palestina: mujeres, niños y ancianos. Más de la mitad de los palestinos vive ahora por debajo del umbral de pobreza. Cada día hay más palestinos cuya subsistencia diaria depende de la asistencia internacional de emergencia.

Al mismo tiempo, no podemos ignorar que algunos grupos palestinos siguen cometiendo atentados suicidas con bombas y otros ataques que causan la muerte de civiles israelíes, alimentan el odio y el miedo y sólo sirven para obstaculizar las aspiraciones nacionales del pueblo palestino. Todos debemos condenar enérgica y sistemáticamente esos actos de terrorismo, en cualquier momento y lugar en que se produzcan. Ninguna causa puede justificarlos.

El camino para alcanzar una solución se detalla en la hoja de ruta del Cuarteto. Su visión es clara: dos estados, Israel y Palestina, conviviendo uno junto al otro en paz y seguridad. Se debe lograr una solución definitiva que ponga fin a la ocupación que comenzó en 1967 mediante negociaciones entre las dos partes, tomando como base las resoluciones 242, 338, 1397 y 1515 del Consejo de Seguridad y el principio de territorio por paz. Aunque ambas partes convinieron en adoptar una serie de medidas paralelas y recíprocas previstas en el plan, hasta ahora el cumplimiento de esos compromisos ha sido decepcionante. Es inaceptable que siga aplazándose la aplicación de la hoja de ruta, el tiempo no juega a nuestro favor. Las dos partes deben cumplir con las obligaciones que les corresponden conforme al plan.

Insto al Gobierno de Israel a que desmonte los puestos avanzados establecidos desde marzo de 2001, detenga inmediatamente todas las actividades de asentamiento, incluido el desarrollo natural de asentamientos, y ponga fin a la construcción del muro en el territorio palestino ocupado, cuestión sobre la que se pronunció recientemente la Corte Internacional de Justicia.

Insto a la Autoridad Palestina a que adopte las medidas pertinentes, largamente esperadas, para reestructurar y consolidar los servicios de seguridad palestinos a fin de hacer frente a los grupos que recurren al terror, y a que avance en el camino de la reforma.

Por muy difícil y compleja que sea la situación, la comunidad internacional, y en particular la sociedad civil, no puede dejar a un lado su obligación de hacer todo lo posible por aliviar la difícil situación del pueblo palestino y contribuir a crear un clima propicio para las negociaciones políticas y la reconciliación entre los dos pueblos.

A lo largo de los años, organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, a través de iniciativas y campañas populares han mostrado la dimensión única que aportan a la tarea de la transición pacífica en lugares del mundo afectados por los conflictos. Su experiencia sobre el terreno y de primera mano en las comunidades en que realizan su trabajo, así como la diversidad de sus asociaciones, les permiten buscar nuevos modos de trabajar juntos para encontrar puntos en común.

Las iniciativas de Ginebra y Nusseibeh-Ayalon son ejemplos extraordinarios de actuaciones de la sociedad civil. Esta labor, aunque oficiosa, ofrece ideas nuevas para las transacciones que los negociadores oficiales podrían considerar. Lo que es más importante: transmiten nuevas energías a quienes están desalentados y cansados al demostrar que hay israelíes y palestinos que están dispuestos a transigir y que creen que la paz y la seguridad de las generaciones venideras bien merecen pagar ese precio.

Sólo puede alcanzarse un arreglo de paz mediante una negociación política oficial que dé lugar a un acuerdo entre las partes. De no hacerse así, ambas partes se encontrarán con la cruda realidad de un punto muerto sin fin y una violencia continua.

Hasta que llegue el día en que exista un arreglo negociado y haya empezado la reconstrucción, las Naciones Unidas, con sus diferentes órganos, organismos y programas, seguirán profundamente comprometidas en el alivio de la situación humanitaria en el territorio palestino. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), aunque acuciado por la comprometida situación de sus recursos y ante peligros cada vez mayores en sus condiciones de trabajo, sigue prestando asistencia y servicios de emergencia allá donde se necesitan y siempre que es posible. Hago un nuevo llamamiento urgente a la comunidad de donantes para que contribuya con generosidad al OOPS y a otros organismos de las Naciones Unidas que siguen trabajando intensamente sobre el terreno en estos tiempos de gran necesidad. También pido al Gobierno de Israel que facilite el desplazamiento seguro en la región de los trabajadores de las Naciones Unidas y otros trabajadores humanitarios. Espero realmente que continúe la colaboración con la sociedad civil para trabajar en pro de la consecución de nuestro objetivo común: una paz completa, justa y duradera para los palestinos y los israelíes y para toda la región del Oriente Medio.

Felicito al Comité por su continua labor de colaboración con la sociedad civil en este tema crucial y le deseo éxito en unas deliberaciones tan importantes.