Paz y seguridad

Foto ONU/Abel Kavanagh
Personal de paz de la ONU en la República Democrática del Congo

La principal motivación para la creación de las Naciones Unidas, cuyos fundadores habían sufrido la devastación de dos guerras mundiales, fue preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Desde su creación, con frecuencia se ha pedido ayuda a la ONU para que evite que las disputas concluyan en guerra, ayude a restaurar la paz cuando ya han estallado los conflictos armados o promueva la paz duradera en sociedades que salen de una guerra. Saving succeeding generations from the scourge of war was the main motivation for creating the United Nations, whose founders lived through the devastation of two world wars. Since its creation, the UN has often been called upon to prevent disputes from escalating into war, or to help restore peace when armed conflict does break out, and to promote lasting peace in societies emerging from wars.

Consejo de Seguridad

Durante décadas, la ONU ha ayudado a poner fin a numerosos conflictos, a menudo a través de actuaciones del Consejo de Seguridad, el principal órgano responsable de mantener la paz y la seguridad internacionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. Cuando se presenta ante el Consejo una denuncia acerca de una amenaza a la paz, normalmente la primera medida que se adopta es recomendar a las partes implicadas que intenten llegar a un acuerdo por medios pacíficos. En algunos casos, el propio Consejo lleva a cabo una investigación y un proceso de mediación. Asimismo, puede designar representantes especiales o solicitar al Secretario General que desempeñe ese papel o que emplee sus buenos oficios. También puede establecer los principios para alcanzar una solución pacífica.

Cuando una disputa desemboca en un conflicto, la primera preocupación del Consejo es ponerle fin tan pronto como sea posible. En muchas ocasiones, el Consejo ha emitido directivas de alto el fuego que han contribuido a prevenir una escalada del conflicto. También despliega las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU para ayudar a reducir las tensiones en las zonas de conflicto, a mantener las fuerzas oponentes separadas y a crear las condiciones necesarias para lograr una paz duradera tras alcanzar una solución. El Consejo puede decidir tomar medidas coercitivas, imponer sanciones económicas (como embargos comerciales) o iniciar acciones militares colectivas.

Asamblea General

De acuerdo con la Carta, la Asamblea General puede hacer recomendaciones sobre los principios generales de cooperación, tanto para mantener la paz y la seguridad internacionales, incluido el desarme, como para solucionar de manera pacífica cualquier situación que pueda deteriorar las relaciones de amistad entre países. Asimismo, la Asamblea General puede tratar cualquier cuestión relacionada con la paz y la seguridad internacionales y hacer recomendaciones si en ese momento el Consejo de Seguridad no ha abordado dicha cuestión.

De conformidad con lo establecido en su resolución «Unión pro Paz» de noviembre de 1950 (resolución 377 (V)), la Asamblea General también puede adoptar medidas si el Consejo de Seguridad no lo hace, debido al voto en contra de un miembro permanente, a menos que un miembro permanente vote en contra, en situaciones en las que parezca que existe una amenaza a la paz, un quebrantamiento de la misma o un acto de agresión. La Asamblea puede examinar la cuestión inmediatamente con el fin de formular recomendaciones a los Estados Miembros para que se tomen medidas colectivas con el fin de mantener o restaurar la paz y la seguridad internacionales.

Secretario General

La Carta faculta al Secretario General para que «podrá llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». Una de las funciones más importantes que desempeña el Secretario General es el uso de sus "buenos oficios" —es decir, acciones que lleva a cabo, públicas o privadas, basándose en su independencia, imparcialidad e integridad para evitar que las disputas internacionales surjan, desemboquen en conflictos o se extiendan.

Prevención de conflictos

Las principales estrategias para la prevenir que las disputas desemboquen en conflictos o evitar que estos resurjan son la diplomacia y el desarme preventivos. La diplomacia preventiva hace referencia a las medidas que se toman para prevenir que las disputas surjan o desemboquen en conflictos, y para limitar la propagación de estos cuando se produzcan. Puede tratarse de mediación, conciliación o negociación.

Diplomacia preventiva

La alerta temprana es un componente esencial de la prevención. Por ello, las Naciones Unidas siguen de cerca los acontecimientos mundiales con el fin de detectar las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, permitiendo así que el Consejo de Seguridad y el al Secretario General adopten medidas preventivas. Los enviados y representantes especiales del Secretario General trabajan en la mediación y la diplomacia preventiva en todo el mundo. En algunas zonas conflictivas, la mera presencia de un enviado hábil puede prevenir que aumente la tensión. Normalmente esta tarea se lleva a cabo en colaboración con organizaciones regionales.

Desarme preventivo

El desarme preventivo, cuyo fin es reducir el número de armas pequeñas en las regiones propensas a los conflictos, complementa la diplomacia preventiva. En El Salvador, Liberia, Sierra Leona, Timor-Leste y otros países, esto ha supuesto la desmovilización de las fuerzas de combate, así como la recogida y la destrucción de sus armas como parte de un acuerdo de paz general. Destruir las armas del pasado evita que se utilicen en las guerras del futuro.

Prevención del genocidio y responsabilidad de proteger

La prevención exige tanto asignar las responsabilidades a los Estados implicados, como promover la colaboración entre ellos y la comunidad internacional. El deber de prevenir y detener los genocidios y las atrocidades masivas recae ante todo en el Estado, pero la comunidad internacional desempeña un papel ante el que no se puede invocar la soberanía nacional. La soberanía ya no sirve exclusivamente para proteger a los Estados de la injerencia extranjera, sino que obliga a los Estados a velar por el bienestar de sus ciudadanos. Este principio está consagrado en el artículo 1 de la Convención contra el Genocidio e incorporado en el principio de la «soberanía como responsabilidad» y en el concepto de la responsabilidad de proteger.

Entre las funciones del Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio se incluye concienciar acerca de las causas y la dinámica del genocidio, alertar a los agentes pertinentes cuando exista riesgo de genocidio y pedir que se tomen las medidas apropiadas. El Asesor Especial sobre la Responsabilidad de Proteger está al frente del desarrollo conceptual, político, institucional y operacional de la responsabilidad de proteger. Entre otras, las actuaciones de su Oficina son alertar a los actores pertinentes del riesgo de genocidio, depuración étnica y crímenes de lesa humanidad con el fin de aumentar la capacidad de las Naciones Unidas para prevenir estos crímenes, incluida la incitación.

Mantenimiento de la paz

Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas son un instrumento fundamental de la comunidad internacional para promover la paz y la seguridad.

La primera misión de mantenimiento de la paz se estableció en 1948, cuando el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue del Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT) en el Oriente Medio para supervisar el Acuerdo de Armisticio entre Israel y sus vecinos árabes. Desde entonces, la Organización ha desplegado un total de 69 operaciones en todo el mundo.

A lo largo de los años, las operaciones de mantenimiento de la paz han evolucionado para cumplir los requerimientos de los diferentes conflictos y de un panorama político cambiante. Al nacer en un periodo en el que las rivalidades de la Guerra Fría paralizaban a menudo al Consejo de Seguridad, los objetivos de mantenimiento de la paz se limitaban principalmente a mantener el alto el fuego y estabilizar la situación sobre el terreno con el objetivo de que se pudieran realizar esfuerzos a nivel político para resolver el conflicto de manera pacífica

Las operaciones de mantenimiento de la paz se ampliaron en la década de 1990, cuando el final de la Guerra Fría creó nuevas oportunidades para acabar con las guerras civiles a través de acuerdos de paz negociados. Se puso fin a un gran número de conflictos, ya fuera a través de la mediación directa de las Naciones Unidas o de las iniciativas de otros que actuaban con su apoyo. Entre los países que asistidos se encuentran El SalvadorGuatemalaNamibiaCamboyaMozambiqueTayikistánSierra Leona, y Burundi.  A medida que esta década llegaba a su fin, las crisis persistentes dieron lugar a nuevas operaciones en la República Democrática del Congo, la República CentroafricanaTimor LesteSierra Leona y Kosovo.

En el nuevo milenio, se desplegó personal para el mantenimiento de la paz en Liberia, Côte d'Ivoire, Darfur, Sudán del Sur, Haití, y Malí.

Los conflictos de hoy en día, aunque son menores en número, están profundamente arraigados. Por ejemplo, la República Democrática del Congo, Darfur y Sudán del Sur se encuentran actualmente en la segunda o tercera oleada de conflictos. Además, muchos de ellos se complican debido a los factores regionales que son clave para ponerles solución. De hecho, en la actualidad alrededor de dos tercios del personal de mantenimiento de la paz están desplegados en conflictos en curso, en los que los acuerdos de paz son inestables o inexistentes. Asimismo, los conflictos son cada vez más intensos, ya que en ellos participan determinados grupos armados con acceso a armamentos y técnicas sofisticados.

La naturaleza de los conflictos también ha cambiado a lo largo de los años. En un primer momento, las operaciones de mantenimiento de la paz se desarrollaron como medio para tratar conflictos entre Estados, pero se están aplicando cada vez más en conflictos intraestatales y en guerras civiles. Si bien el componente militar continúa siendo la espina dorsal de estas operaciones, hoy en día las tropas de mantenimiento de la paz desempeñan una amplia variedad de complejas tareas, desde ayudar a construir instituciones de gobierno sostenibles, hasta supervisar el respeto a los derechos humanos, pasando por el desarme, la desmovilización y la reintegración de excombatientes y el desminado.

Consolidación de la paz

En las Naciones Unidas, la consolidación de la paz hace referencia a las iniciativas para ayudar a países y regiones en su transición de la guerra a la paz y a reducir el riesgo de aparición o reaparición de conflictos, fortaleciendo la capacidad nacional para gestionar los enfrentamientos y sentando las bases para una paz sostenible y el desarrollo.

Construir una paz duradera en sociedades destruidas por la guerra es uno de los mayores desafíos para la paz y la seguridad mundiales. La consolidación de la paz requiere el apoyo internacional continuado a esfuerzos nacionales de muy diversos tipos como: supervisar los altos el fuego, desmovilizar y reintegrar a los combatientes; prestar ayuda para el retorno de los refugiados y los desplazados; ayudar a organizar y supervisar las elecciones para un nuevo gobierno; apoyar la reforma de los sectores de la justicia y la seguridad; aumentar la protección de los derechos humanos y promover la reconciliación tras las atrocidades cometidas.

En la consolidación de la paz participan un gran número de organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, incluidos el Banco Mundial y las comisiones económicas regionales, así como ONG y grupos locales de ciudadanos. La consolidación de la paz ha desempeñado un papel importante en las operaciones de la ONU llevadas a cabo en Bosnia y Herzegovina, Camboya, El Salvador, Guatemala, Kosovo, Liberia y Mozambique, así como más recientemente en Afganistán, Burundi, Iraq, Sierra Leona y Timor-Leste. Un ejemplo de consolidación de la paz entre Estados ha sido la Misión en Etiopía y Eritrea.

Reconociendo que las Naciones Unidas necesitan anticiparse y responder mejor a los retos que plantea la consolidación de la paz, la Cumbre Mundial 2005 aprobó la creación de una nueva Comisión para la Consolidación de la Paz. En las resoluciones que establecían esta Comisión, resolución 60/80 y 1645 (2005), la Asamblea General y el Consejo de Seguridad le encomendaron el mandato de reunir todos los agentes pertinentes para que asesoraran acerca de las estrategias integrales propuestas para la consolidación de la paz tras los conflictos y la recuperación; reunieran recursos y ayudaran a asegurar una financiación previsible para estas actividades; y establecieran las mejores prácticas en colaboración con los agentes políticos, humanitarios, de seguridad y desarrollo.

Estas resoluciones también indican la necesidad de que la Comisión amplíe el periodo de atención internacional que se presta a los países que salen de situaciones de conflicto y, donde sea necesario, señale cualquier problema que amenace con socavar la consolidación de la paz.

Las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad que establecieron la Comisión para la Consolidación de la Paz también dispusieron la creación de un Fondo para la Consolidación de la Paz y una Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz.

Desminado

En 2014, a consecuencia de la explosión de minas y otros artefactos murieron al día unas diez personas, sobre todo niños, mujeres y ancianos, e resultaron heridas muchas más. Repartidos en 57 países y 4 territorios, las minas y otros artefactos explosivos nos recuerdan los conflictos que terminaron hace décadas.

Las Naciones Unidas desean lograr un mundo sin la amenaza de las minas y los explosivos que quedaron de las guerras, donde las personas y las comunidades viven en lugares seguros que promueven el desarrollo y donde se asiste a las víctimas. Doce departamentos y oficinas de la Secretaría de las Naciones Unidas, organismos fondos y programas especializados participan en los programas de desminados que se llevan a cabo en 30 países y 3 territorios.

El desminado permite que los cascos azules patrullen, las organizaciones humanitarias distribuyan ayuda y las personas lleven una vida sin temor a que un mal paso les suponga la muerte.

Las actividades relativas a las minas son mucho más que la remoción de estas. Incluyen también iniciativas de gran impacto dirigidas a proteger a las personas, ayudar a las víctimas a ser autosuficientes y miembros activos de sus comunidades, así como favorecer la estabilidad y el desarrollo sostenible.

Estas instituciones desarrollaron conjuntamente una normativa (Acción y coordinación eficaz en materia de minas: política interinstitucional de las Naciones Unidas) que determina las asignación de tareas dentro del sistema de las Naciones Unidas. En la actualidad, gran parte de sus labores, como el desminado y la educación sobre el riesgo de las minas, la llevan a cabo organizaciones no gubernamentales. También empresas privadas contratadas y, en algunos casos, personal militar realizan labores humanitarias antiminas. Estas tareas cuentan con el apoyo de varias organizaciones intergubernamentales, internacionales y regionales, así como de instituciones financieras internacionales, que proveen fondos o servicios a personas o comunidades afectadas por minas y explosivos restantes de las guerras. Normalmente, las operaciones de mantenimiento de la paz juegan un papel esencial en este proceso.

Estas operaciones están coordinadas por el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas, encargado de garantizar una respuesta efectiva, proactiva y coordinada a los problemas de las minas y los explosivos restantes de guerras pasadas, incluídas las municiones en racimo. Evalúa y hace seguimiento continuo la amenaza de las minas y los artefactos sin explotar, además de establecer políticas y estándares. El Servicio moviliza recursos y promueve la prohibición mundial de las minas terrestres antipersonal. También crea y gestiona centros de coordinación de actividades relativas a las minas en los países y territorios como parte de las operaciones de mantenimiento de la paz y las emergencias humanitarias. Recientemente, el Servicio ha ampliado su actuación incluyendo la amenaza que suponen los artefactos explosivos improvisados.

Desde 1980, las Naciones Unidas han participado activamente en abordar los problemas que plantean las minas. Ese año esponsorizó la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales contra el uso de armas que tienen efectos indiscriminados. En 1996, se incluyó en esta Convención la prohibición del uso de minas en conflictos internos y el requerimiento de que las minas fueran detectables.

Eventually, a growing public outcry, combined with the committed action of non-governmental organizations involved in the International Campaign to Ban Land Mines (ICBL), led to the adoption of a comprehensive global agreement.

La histórica Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción, de 1997, prohíbe la producción, el uso y la exportación de este tipo de armas y cuenta con un apoyo casi universal. A noviembre de 2016, tiene 162 Estados parte.

La Organización celebra cada 4 de abril el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.

El 14 de abril de 2015, el Secretario General Ban Ki-moon nombró al conocido actor Daniel Craig como el primer Defensor Mundial para la Eliminación de las Minas y los Explosivos.

Mujeres y niños en situaciones de conflicto

En los conflictos actuales, hasta el 90% de las bajas se producen entre la población civil, sobre todo mujeres y niños. Las mujeres en zonas de conflicto se enfrentan a formas devastadoras de violencia sexual que a menudo se emplean de manera sistemática para alcanzar objetivos militares o políticos. Además, siguen teniendo una representación muy escasa en los procesos formales de paz, a pesar de que contribuyen ampliamente a solucionar los conflictos por diferentes vías informales.

Sin embargo, el Consejo de Seguridad ha reconocido que incluir a las mujeres y las perspectivas de género en la toma de decisiones puede fortalecer las posibilidades de lograr una paz sostenible. Este reconocimiento se formalizó en octubre de 2000 con la adopción unánime de la resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad. Esta resolución histórica aborda concretamente la situación de las mujeres en los conflictos armados y pide su participación en todos los niveles de la toma de decisiones en la resolución de los conflictos y la consolidación de la paz.

Desde que se establecieron los principios fundamentales recogidos en la resolución 1325, el Consejo de Seguridad ha adoptado tres resoluciones más en esta línea: 1820, 1888 y 1889. Las cuatro resoluciones se centran en dos objetivos clave: fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones y poner fin a la violencia sexual y la impunidad.

Desde 1999, el compromiso sistemático del Consejo de Seguridad ha llevado a considerar que la situación de los niños afectados por conflictos armados es un problema para la paz y la seguridad. El Consejo de Seguridad ha creado un marco sólido y ha otorgado al Secretario General las herramientas para que responda a las agresiones a los niños. El Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados es el principal defensor de la protección y el bienestar de los niños afectados por los conflictos armados.

Utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos

Las Naciones Unidas trabajan para asegurar que el espacio ultraterrestre se utiliza con fines pacíficos y que los beneficios procedentes de las actividades espaciales se comparten entre todas los países. Esta preocupación por el uso pacífico del espacio comenzó poco después del lanzamiento de Sputnik— el primer satélite artificial— por parte de la Unión Soviética en 1957 y se ha mantenido con los avances en la tecnología espacial. Las Naciones Unidas han desempeñado un papel importante al establecer legislación internacional relativa al espacio y promover la cooperación internacional en la ciencia y la tecnología espaciales.

La Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre, con sede en Viena, funciona como la secretaría de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos y sus subcomisiones, y ayuda a los países en desarrollo a utilizar la tecnología espacial.

Fuentes:

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