Océanos y Derecho del mar

Foto PNUMA

La vida surgió de los océanos. Las aguas oceánicas abarcan un área inmensa, con más de 360.132.000 km², que representan aproximadamente un 72% de la superficie terrestre. No solo ha servido de principal fuente de alimento de los seres vivos a los que dio la vida, sino que, desde el principio de los tiempos, ha sido también fuente de comercio, aventuras y descubrimiento. Ha separado a los pueblos, pero al mismo tiempo los ha unido.

Ahora que existen mapas de todos los continentes y sus territorios son accesibles por tierra, mar y aire, la mayoría de la población no vive a más de 320 kilómetros del mar, por lo que se ha convertido en una realidad más cercana.

Libertad de los mares

Durante mucho tiempo, los océanos estuvieron sujetos al principio de libertad de los mares, introducido en el siglo XVII para limitar los derechos y la jurisdicción de las naciones sobre los océanos a la franja de mar que rodea las costas de un país. El resto del mar fue declarado territorio libre y propiedad de todos. Si bien esto continuó siendo así hasta el siglo XX, a mediados del mismo nació un ímpetu por extender los derechos nacionales sobre los recursos del mar.

Existía una creciente preocupación por el impacto de la pesca de altura en los recursos pesqueros costeros y por la amenaza de la contaminación y los residuos nocivos. Estos últimos eran transportados por buques y petroleros que navegaban por todas la rutas marítimas del mundo. Los peligros de la contaminación estaban siempre presentes y suponían una amenaza para los recursos costeros y para todas las formas de vida marina. Los navíos de las potencias marítimas competían por mantener su poder en las aguas mundiales e incluso debajo de estas.

Convención sobre el Derecho del Mar (CNUDM)

Las Naciones Unidas han estado durante mucho tiempo a la vanguardia en los esfuerzos por asegurar el uso pacíficos, cooperativo y jurídicamente definido de los mares y océanos para el beneficio individual y común de la humanidad. La urgente necesidad de un régimen jurídico internacional efectivo sobre los fondos marinos y oceánicos, más allá de los límites de la jurisdicción nacional, puso en marcha un proceso que se extendió 15 años y que fue testigo de la creación del Comité de Naciones Unidas sobre los Fondos Marinos, así como de la firma de un tratado que prohibía la utilización de armas nucleares en el fondo marino. También se convocó la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano y se aprobó la declaración de la Asamblea General por la cual todos los recursos que se encuentren más allá de los límites de jurisdicción nacional son patrimonio común de toda la humanidad.

La labor pionera de la ONU para la aprobación de la Convención de los Derechos del Mar de 1982 constituye un hito en la extensión del derecho internacional a los grandes recursos hídricos que compartimos en nuestro planeta. Esta Convención ha resuelto numerosas cuestiones importantes relacionadas con el uso del océano y su soberanía, como, entre otras:

  • la creación de derechos de libertad de navegación;
  • el establecimiento de los límites territoriales del mar a 12 millas de la costa;
  • el establecimiento de zonas económicas exclusivas a 200 millas de la costa;
  • la creación de normas para la extensión de los derechos en la plataforma continental a 350 millas de la costa;
  • la creación de una Autoridad Internacional de los Fondos Marinos;
  • la creación de mecanismos alternativos para la resolución de conflictos (por ejemplo, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental).

Protección del medio marino y la biodiversidad

El Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (PNUMA) se encarga de proteger los mares y océanos y promover el uso ambientalmente racional de los recursos marinos, sobre todo a través de su Programa Regional de Mares. Las Convenciones y Planes de Acción de los Mares Regionales constituyen el único marco legal en el mundo para la protección de los mares y océanos a nivel regional. PNUMA también ha creado el Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino Frente a las Actividades Realizadas en Tierra. Es el único mecanismo intergubernamental mundial que trata directamente las relaciones entre los ecosistemas de agua dulce, terrestres, costeros y marinos.

Transporte maríitimo internacional

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), coordina, a través de su Comisión Intergubernamental Oceanográfica, programas en la investigación marina, sistemas de observación, mitigación de las amenazas y mejor gestión de las zonas marítimas y costeras.

La Organización Marítima Internacional (OMI) es la institución de las Naciones Unidas clave en el desarrollo del derecho internacional marítimo. Su misión principal es crear un marco regulador justo y eficaz de la industria naviera que sea adoptado y aplicado de forma universal.

Transporte marítimo y contaminación

Para garantizar que el transporte sea más respetuoso con el medioambiente, la OMI ha aprobado una regulación para resolver el problema de las emisiones de contaminantes atmosféricos que producen los barcos. Asimismo, ha aprobado medidas de eficiencia energética obligatorias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el transporte marítimo internacional. Estas incluyen la histórica Convención Internacional para Prevenir la Contaminación de los Buques de 1973, modificada por un Protocolo de 1978 (MARPOL), y la Convención Internacional para Prevenir la Contaminación del Mar por Hidrocarburos de 1954.

Código Polar

En 2014 se introdujeron cambios importantes en la regulación del transporte y la facilitación del comercio (entre ellos, la aprobación de un Código Internacional para los Buques que Operen en Aguas Polares) que entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2017. También se incorporaron otras modificaciones en la normativa relacionadas con la seguridad marítima y de la cadena de suministro, así como con cuestiones medioambientales.

Piratería

En los últimos años, la piratería ha aumentado en las costas de Somalia y en el Golfo de Guinea. Los actos de piratería suponen una amenaza para la seguridad marítima, pues ponen en peligro el bienestar de los marineros y la seguridad de la navegación y el comercio. Estos actos delictivos pueden desembocar en muertes, daño físico o secuestro de marineros, importantes perturbaciones en el comercio y la navegación, pérdidas económicas para los navieros, un aumento de las primas de seguros y costes en seguridad, un incremento de los precios para los consumidores y productores y daños al medio marino.

Los actos de piratería pueden tener consecuencias de todo tipo, entre ellas, la privación de ayuda humanitaria y el aumento de los costes de las futuras transacciones en las zonas afectadas. La OMI y la ONU han aprobado resoluciones adicionales para complementar la normativa de la Convención de los Derechos del Mar con el fin de resolver las cuestiones relacionadas con la piratería.

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