Energía atómica

Foto OIEA
Material radiactivo

La ONU y la era nuclear nacieron casi simultáneamente. Los horrores de la Segunda Guerra Mundial culminaron en las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki, lo que puso de relieve la necesidad de abordar el problema nuclear. Ya en su primera resolución, la Asamblea General estableció la Comisión de Energía Atómica de las Naciones Unidas con el objetivo de tratar los problemas surgidos a raíz del descubrimiento de la energía nuclear. El emblemático discurso «Átomos para la Paz», pronunciado por el Presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower en 1953, condujo a la creación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en 1957.

 

Organismo Internacional de Energía Atómica

El Organismo Internacional de Energía Atómica trabaja junto a sus Estados Miembros y diferentes asociados de todo el mundo para impulsar un uso seguro y pacífico de las tecnologías nucleares. La relación del OIEA con las Naciones Unidas encuentra su guía en un acuerdo que ambas partes firmaron en 1957 (INFCIRC/11). En él se estipula que «el Organismo se compromete a realizar sus actividades con arreglo a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas para impulsar la paz y la cooperación internacional, en conformidad con las políticas de las Naciones Unidas para profundizar en el establecimiento de un desarme controlado a nivel mundial y en conformidad con todo acuerdo internacional concertado en aplicación de dicha política».

La energía nuclear en cifras

Desde enero de 2016, más de 30 países generan energía eléctrica mediante 442 reactores nucleares y hay 66 centrales nucleares en construcción. Las centrales nucleares generaron el 10,9 % de la producción eléctrica mundial en el año 2012. En 2014, 13 países dependieron de la energía nuclear para generar, al menos, la cuarta parte de toda su electricidad.

Reactores de energía nuclear en todo el mundoSeguridad Nuclear

La seguridad nuclear es responsabilidad de toda nación que emplea tecnología nuclear. El OIEA, mediante el Departamento de Seguridad Nuclear, trabaja para proporcionar un marco de seguridad fuerte, sostenible y visible centrado en la protección de las personas, sociedades y el medio ambiente. Dicho marco proporciona un desarrollo y una aplicación armonizada de las normas, orientaciones y requisitos de seguridad y protección, aunque carece del mandato para hacer cumplir las normas de seguridad dentro de un país.

Chernóbil

En 1986, el accidente de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, fue el resultado de un diseño defectuoso del reactor en el que trabajaba personal que no estaba debidamente cualificado.

Durante los cuatro años posteriores a ese accidente, las autoridades soviéticas decidieron enfrentarse a las consecuencias de la explosión a un nivel principalmente nacional. Sin contar con apoyo soviético, las Naciones Unidas y sus asociados buscaron formas de proporcionar ayuda de emergencia, las cuales incluían una evaluación de la seguridad nuclear y de las condiciones medioambientales de la zona contaminada, y un diagnóstico de los diferentes problemas médicos derivados del accidente.

Después del accidente en 1986 de la central nuclear de Chernóbil, se intensificó la cooperación internacional en el ámbito de la seguridad nuclear: se desarrollaron y adoptaron cuatro convenciones internacionales de seguridad, dos Códigos de Conducta, unos principios fundamentales de seguridad y una serie de Normas de Seguridad del OIEA reconocidas a nivel mundial. Las Normas de Seguridad del OIEA reflejan un consenso internacional en el que se establece qué es un nivel alto de protección para las personas y el medio ambiente contra los efectos nocivos de la radiación ionizante.

Fukushima

En marzo de 2011, la central nuclear Fukushima sufrió graves daños debido a un fallo en el equipamiento tras el gran terremoto en el Japón oriental de magnitud 9,0 y el posterior sunami. Fue el mayor accidente nuclear a nivel civil desde el accidente de Chernóbil en 1986. La central dañada vertió material nuclear y decenas de miles de personas tuvieron que ser evacuadas. Se activó de inmediato y a pleno rendimiento el Centro de Respuesta a Incidentes y Emergencias de la OIEA, que reunió a un equipo de expertos en seguridad nuclear, en respuesta de emergencia y en protección radiológica. El Centro recogió y analizó datos e informó con regularidad a los Estados Miembros de la OIEA, a las organizaciones internacionales, a los medios de comunicación y al público en general.

Tres meses después, la OIEA convocó una Conferencia Ministerial sobre Seguridad Nuclear. Se allanó así el camino para conseguir un apoyo unánime al Plan de Acción sobre Seguridad Nuclear de la OIEA, redactado por los Estados Miembros de la OIEA en septiembre de 2011, y que ha fomentado desde entonces la colaboración internacional para mejorar la seguridad nuclear a nivel mundial.

Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP)

En el marco del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) de 1968, la OIEA lleva a cabo inspecciones in situ para garantizar que los materiales nucleares se usan únicamente con fines pacíficos. Antes de la guerra de Iraq de 2003, los inspectores tuvieron un papel clave en el descubrimiento y eliminación de los programas de armas prohibidas y capacidades de Iraq. En 2005, la organización y su Director General, Mohamed El Baradei, recibieron el Premio Nobel de la Paz «por sus esfuerzos para evitar que la energía nuclear se utilice con fines militares y para asegurar que la energía nuclear con fines pacíficos se emplee de la manera más segura posible».

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Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas

La Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas, el único foro de negociación multilateral sobre desarme, elaboró el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que se adoptó en 1996. La Oficina de Asuntos de Desarme impulsa el desarme nuclear y la no proliferación. La Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos creó los Principios Pertinentes a la Utilización de Fuentes de Energía Nuclear en el Espacio Ultraterrestre en 1992. El Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas informa sobre los niveles y los efectos de la exposición a la radiación ionizante, con lo que suministra la base científica para las normas de seguridad y protección de todo el mundo.

Terrorismo nuclear

Para tratar el peligro que supone el terrorismo nuclear, las Naciones Unidas elaboraron la Convención sobre la Protección Física de los Materiales Nucleares (Viena, 1980), así como el Convenio Internacional para la Represión de los Actos de Terrorismo Nuclear (2005).

Zonas Libres de Armas Nucleares

El establecimiento de Zonas Libres de Armas Nucleares (ZLAN) es un enfoque regional para reforzar la no proliferación nuclear y las normas de desarme a nivel mundial, así como para consolidar los esfuerzos internacionales para conseguir paz y seguridad. El artículo VII del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) estipula que «ninguna disposición de este Tratado menoscabará el derecho de cualquier grupo de Estados a concertar tratados regionales a fin de asegurar la ausencia total de armas nucleares en sus respectivos territorios».

Tratados relacionados con las zonas libres de armas nucleares

Los siguientes tratados son la base para los ZLAN ya existentes:

Acuerdos bilaterales y multilaterales sobre el desarme nuclear y la regulación de armamento

Recursos

 

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