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La Oficina del Asesor Especial para la Prevención del Genocidio

Los Asesores Especiales del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Genocidio, Francis Deng, y sobre la responsabilidad de proteger, Edward Luck, instan a que se adopten medidas de inmediato para poner fin a la violencia en Siria

Comunicado de prensa

(Nueva York, 10 de febrero de 2012) Los Asesores Especiales sobre la Prevención del Genocidio y sobre la responsabilidad de proteger están alarmados por las informaciones acerca de los disparos indiscriminados efectuados por las fuerzas de seguridad de Siria y las milicias conexas en zonas de gran densidad de población en Homs y otras ciudades, lo que ha provocado un gran número de muertos y heridos. Como ya advirtieron por primera vez el 21 de julio de 2011, los ataques generalizados y sistemáticos de ese tipo contra la población civil podrían constituir crímenes de lesa humanidad con arreglo al derecho penal internacional. La presencia de elementos armados entre la población no legitima los ataques contra civiles. Los Asesores Especiales recalcan que tanto los agentes estatales como los no estatales tienen la responsabilidad de proteger a la población y pueden tener que rendir cuentas por incitar a la comisión de crímenes atroces o por cometerlos.

A los Asesores Especiales les preocupa gravemente, además, la información sobre el aumento de las tensiones entre las comunidades sectarias en Siria. Los Asesores Especiales instan a que se hagan esfuerzos proactivos y enérgicos, incluso por parte de los grupos de la sociedad civil, para restablecer la confianza más allá de las divisiones étnicas y sectarias antes de que las tensiones sigan aumentando. Exhortan a todas las partes a que adopten medidas de inmediato para garantizar que se respeten y protejan los derechos humanos de todas las personas, con independencia de su identidad religiosa o su afiliación política.

En la Cumbre Mundial 2005, los Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron solemnemente a proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad, incluida la incitación a su comisión. Acordaron, además, utilizar toda la gama de instrumentos regionales y mundiales, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, para contribuir a proteger a las poblaciones de esos crímenes. Muchas de esas medidas no exigirían la autorización del Consejo de Seguridad, a saber: los esfuerzos por fomentar la confianza entre las comunidades de Siria, facilitar la prestación de asistencia humanitaria a las personas que la necesitan y alentar la cooperación regional para promover los derechos humanos y prevenir nuevos brotes de violencia contra la población civil.

En opinión de los Asesores Especiales, las divisiones en el seno del Consejo de Seguridad no son excusa para nuevos actos de violencia. Compete ahora a la comunidad internacional en su conjunto —mecanismos mundiales y regionales, gobiernos y la sociedad civil por igual— actuar con un sentido renovado de determinación y urgencia para prevenir nuevas atrocidades contra el pueblo de Siria.