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La Oficina del Asesor Especial para la Prevención del Genocidio

Declaración del Asesor Especial del Secretario General para la Prevención del Genocidio y las Atrocidades Masivas, Sr. Francis Deng, sobre la situación en la República Democrática del Congo

12 de diciembre de 2008

En el contexto de la escalada reciente de violencia en la región de Kivu del Norte de la República Democrática del Congo (RDC), el Asesor Especial del Secretario General para la Prevención del Genocidio, Sr. Francis Deng, efectuó una misión a la región de los Grandes Lagos del 23 de noviembre al 4 de diciembre de 2008. En la República Democrática del Congo y en los países vecinos de Rwanda y Uganda se reunió con ministros de los Gobiernos con representantes de los organismos de las Naciones Unidas, la sociedad civil y la Iglesia Católica y con víctimas de atrocidades. Los miembros de su equipo visitaron también Burundi los días 25 y 26 de noviembre y se reunieron con representantes de las Naciones Unidas y miembros de la sociedad civil.

Considerando la situación imperante en la República Democrática del Congo a lo largo de 2008, el Asesor Especial examinó si la violencia desenfrenada y los abusos masivos de los derechos humanos ocurridos en Kivu del Norte podían ser indicativos de “la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal”, según la Convención para la Prevención del Delito de Genocidio, de 1948.

Tras haber sido testigo de primera mano de la situación, el Asesor Especial llegó a la conclusión de que en la República Democrática del Congo se estaban cometiendo violaciones a gran escala de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario sobre la base del origen étnico y nacional. Aunque hay muchos grupos étnicos en el país, la división principal separa, por una parte, a los tutsis, representados por el CNDP (Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo), y por otra, a una gran variedad de grupos étnicos, entre los que destacan los hutus, representados por las FDLR (Fuerzas Democráticas de Liberación de Rwanda), los hunde, los nande y los nyanga, algunos de los cuales convergen en grupos armados denominados PARECO (Coalición de Resistencia Patriótica Congoleña) y los mayi mayi.

El Asesor Especial se reunió con algunos de los líderes de los principales grupos armados y líderes comunitarios de la región oriental de la República Democrática del Congo. Todos ellos se quejaron de que sus grupos han sido víctimas de genocidios periódicos a lo largo de la historia del país. La mayoría de los líderes no tutsis con los que se reunió el Asesor Especial acusaron a los tutsis de perpetrar el genocidio y apuntaron que la revuelta de los grupos victimizados contra ellos en una venganza genocida era sólo cuestión de tiempo. Todas estas denuncias y contradenuncias se efectuaron con una convicción y un fervor emotivo que pueden incitar a sus seguidores a la violencia genocida. También se informó al Asesor Especial que algunas radios locales, utilizadas por líderes de los partidos políticos, estaban difundiendo mensajes que fomentaban el odio étnico. El Asesor Especial recuerda que, si bien la responsabilidad principal de evitar el genocidio atañe al Estado, se ha reconocido ampliamente que la capacidad de gobernanza y de defensa de la República Democrática del Congo está muy debilitada. El apoyo al Gobierno a través de la MONUC puede ayudar a proteger a los civiles pero no puede reemplazar al Estado. El Asesor Especial está sumamente preocupado por estas conclusiones.

A fin de evitar el genocidio, el Asesor Especial insta a todas las partes en el conflicto a dar fin a todas las atrocidades y trabajar urgentemente por una solución política que traiga una paz amplia y sostenible a la República Democrática del Congo, abordando las causas profundas, en particular las inquietudes legítimas de todos respecto de la repartición del poder político y de los beneficios del desarrollo nacional y la contribución de los recursos. Además, el Asesor Especial insta a todos los líderes de la República Democrática del Congo y de fuera de ésta, a trabajar por la reconciliación étnica y a poner fin a todas las actividades que se traducen en la estigmatización de determinados grupos étnicos y pueden alentar el genocidio.

Considerando que los problemas y los intereses de los países de la región están interconectados, debe buscarse un enfoque que transforme la crisis actual en una oportunidad para hacer efectiva la cooperación regional generalizada. Este debe ser uno de los objetivos principales de los Enviados Especiales de las Naciones Unidas y de la Unión Africana a la República Democrática del Congo y a la región de los Grandes Lagos. Se debe comenzar por acuerdos bilaterales entre los dos vecinos inmediatos que intervienen directamente en la situación de la República Democrática del Congo, Uganda y Rwanda, y posteriormente acabar implicando a todos los países de la región de los Grandes Lagos en una iniciativa encaminada a lograr la seguridad y la cooperación e integración económicas. Ya existen algunos elementos de un arreglo de este tipo, pero es necesario consolidarlos y proporcionarles apoyo internacional.