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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2012

REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO)

Progreso interrumpido

Para la República Democrática del Congo (RDC) y la misión de mantenimiento de la paz que las Naciones Unidas llevan a cabo, 2012 podría haber significado otro año de progreso constante. Por lo menos en la fase inicial, parecían verse signos positivos por todas partes. En primer lugar, el estancamiento político durante otra ronda de elecciones generales estaba llegando a su fin. El presidente Joseph Kabila y sus aliados se habían declarado ganadores tanto de los comicios, presidenciales como de los legislativos, hecho que provocó la protesta de sus oponentes. Pero como la mayoría de los observadores declaró válido el proceso, los funcionarios electos de ambos partidos decidieron acabar con el estancamiento. A principios de marzo, representantes de todos los partidos se habían incorporado a la asamblea nacional. Lo que significó el primer paso en la dirección correcta.

Manifestación antigubernamental y a favor del M23 en Goma, noviembre 2012. (MONUSCO/Sylvain Liechti)

Manifestación antigubernamental y a favor del M23 en Goma, noviembre 2012. (MONUSCO/Sylvain Liechti)

Igualmente prometedor, en las provincias del este que son más propensas a la crisis, ha sido que los grupos armados han comenzado el año en situación de desventaja. Los grandes esfuerzos llevados a cabo por las fuerzas armadas congoleñas junto con el apoyo del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas condujeron a la consecución de logros sin precedentes. Entre otros, los ataques perpetrados por el Ejército de Resistencia del Señor, uno de los grupos armados más importantes que se encuentran en la región este del país, alcanzaron sus mínimos históricos. Los civiles de la región este de la RDC comenzaron a gozar, cada vez más, de una aparente vida normal.

Nueva crisis, antiguas reivindicaciones

Sin embargo, desde principios de abril, en la provincia de Kivu del Norte, los soldados de las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) se amotinaron. Constituyeron un grupo que se hizo llamar a sí mismo el Movimiento 23 de Marzo o M23 y se reunieron en las colinas cerca del Parque Nacional Virunga. Su nombre hace referencia a un acuerdo firmado el 23 de marzo de 2009 entre el gobierno de la RDC y otro grupo armado, el Congrès National pour la Démocratie et le Progrès (CNDP). El convenio, orientado a terminar con la crisis política y militar previa, no se había puesto en marcha, afirma el M23.

A finales de año, un total de 2,7 millones de personas en la provincia de Kivu habían sido desplazados, cifra que rondaba el millón en el año 2011.

En las semanas posteriores, el grupo continuó haciéndose cargo de los vastos territorios pertenecientes a las FARDC. El 6 de julio, después de un violento combate, el M23 consiguió tomar el pueblo de Bunagana, situado en la frontera entre la RDC y Uganda. Desde entonces, el grupo rebelde continuó en su avance hacia Goma, la capital de la provincia.

En septiembre, la rebelión había desplazado a cerca de 260.000 personas dentro del territorio y 60.000 más tuvieron que huir a los países vecinos, Rwanda y Uganda. A medida que los civiles huían de sus hogares, comenzaron a redactarse informes sobre serias violaciones de los derechos humanos. Entre ellas se encuentran el reclutamiento de niños soldado y ejecuciones sumarias, ambos llevados a cabo por el M23. Los informes también indicaban que el grupo estaba estableciendo una administración de facto en zonas que mantenía bajo su control, mientras que era probable que recibiera apoyo exterior.

A medida que la rebelión del M23 se intensificaba y otros grupos armados se beneficiaban del vacío de seguridad que se había creado, un gran número de civiles abandonó sus hogares. A finales de año, en la provincia de Kivu, un total de 2,7 millones de personas habían sido desplazados, cifra que rondaba el millón en el año 2011.

Ante el deterioro de la situación, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la RDC (MONUSCO) intensificó sus esfuerzos. Aumentó el apoyo a las fuerzas congoleñas y multiplicó las patrullas para mejorar la protección de los civiles.

En el ámbito político, las Naciones Unidas buscaron apoyo para mantener los continuos esfuerzos diplomáticos de la región.

Los rebeldes del M23 abandonan la ciudad de Goma en camiones saqueados, noviembre 2012. (MONUSCO/Sylvain Liechti)

Los rebeldes del M23 abandonan la ciudad de Goma en camiones saqueados, noviembre 2012. (MONUSCO/Sylvain Liechti)

El 27 de septiembre, al margen de la Asamblea General, el Secretario General Ban Ki-moon convocó una Cumbre de Alto Nivel para tratar la situación del este de la RDC. Ante la representación del presidente Kabila de la RDC y del presidente Kagame de Ruanda, y de otros dignatarios, el Secretario General afirmó que fue un acuerdo global e inclusivo el que acabó con el último gran conflicto del país una década atrás. Destacaba que la RDC precisaba de un compromiso similar por parte de todos los agentes. Sus palabras reflejaban la necesidad urgente de acción para acabar con el sufrimiento de miles de civiles. Sin embargo, continuaba siendo difícil la consecución de una solución política.

Marco político

El 17 de noviembre, a pesar de una amplia condena, incluso por parte del Consejo de Seguridad, el M23 tomó el control de Goma mientras las Fuerzas Armadas Congoleñas se retiraban. Esta acción marcó un punto de inflexión en la crisis.

En ausencia de las Fuerzas Armadas congoleñas, a las que el personal de mantenimiento de la paz de MONUSCO estaba encargado de apoyar, la misión proporcionó una la ayuda que tanto necesitaban los civiles de Goma. El personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas salvó a docenas de personalidades, cuyas vidas corrieron un riesgo inmediato debido a su oposición pública al M23. Entre ellos se encontraban líderes de la sociedad civil, defensores de los derechos humanos, periodistas, activistas, jueces y funcionarios del gobierno.

Cuando invadieron Goma y sus alrededores, los combatientes del M23 fueron acusados de haber cometido serias violaciones de los derechos humanos. También se presentaron acusaciones contra las tropas de las FARDC en retirada. Los informes iniciales indicaron que, en Minova, a 20 kilómetros de Goma, cerca de 126 mujeres y niñas fueron violadas por los miembros del ejército nacional que se encontraba en retirada. MONUSCO comenzó rápidamente una nueva investigación.

En respuesta, la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (ICGLR) intensificó sus esfuerzos diplomáticos regionales, con el apoyo de las Naciones Unidas. Como consecuencia, a principios de diciembre, el M23 abandonó Goma y algunos de los territorios que había ocupado previamente. Las negociaciones entre el grupo y el gobierno de la RDC comenzaron días después en Kampala, Uganda, dirigidas por la ICGLR.

Al mismo tiempo, el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon continuó con sus esfuerzos en la adopción de un marco regional para abordar la causa primera de la crisis en la región este de la RDC. Los retos propuestos por la rebelión del M23 dieron lugar a una nueva oportunidad para alcanzar una solución global a los problemas a largo plazo en el este de la RDC, y para terminar con los repetidos ciclos de violencia que habían asolado las comunidades del este a lo largo de una década.

Mientras el Consejo de Seguridad reclama que se presenten opciones para encontrar la manera de reforzar la MONUSCO, como parte de su amplio análisis, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz completó el año preparándose para este nuevo y reforzado enfoque.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Diciembre de 2013.

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