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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2011

Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)

Resurgiendo de los escombros

El ganador de las elecciones presidenciales de Haití, el Sr. Michel Martelly, saluda a la multitud jubilosa en la capital. Puerto Príncipe (Haití), 5 de abril de 2011. (Foto ONU/Logan Abassi)

El ganador de las elecciones presidenciales de Haití, el Sr. Michel Martelly, saluda a la multitud jubilosa en la capital. Puerto Príncipe (Haití), 5 de abril de 2011. (Foto ONU/Logan Abassi)

A pesar de que el terremoto que tuvo lugar en Haití en el año 2010 fue una gran catástrofe, no alteró los principios básicos del progreso hacia la estabilidad y el desarrollo del país ni la estrategia de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).

Es más, el terremoto sirvió para demostrar la capacidad de la misión para seguir uno de los principios de Dag Hammarskjöld: «No miremos nunca al suelo antes de dar el próximo paso: solo quien mantiene la vista fija en el horizonte hallará el camino correcto». La MINUSTAH nunca perdió de vista el horizonte, a pesar de la oscuridad que se cernía sobre las montañas de escombros que cubrían las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, y otras ciudades importantes.

Debido necesidad de un refuerzo temporal para enfrentarse rápidamente a los problemas de seguridad y estabilidad política, se suspendió el plan de consolidación de tres años que el Consejo de Seguridad había aprobado en 2008 para que la misión se retirara.

La MINUSTAH comenzó el año 2011 estableciendo nuevas oficinas en módulos prefabricados ubicados en su antigua base logística. Ese lugar se convirtió en el punto neurálgico, después de que el terremoto destruyera la sede de la misión, el Hotel Cristopher, y se cobrara la vida de 102 trabajadores de las Naciones Unidas.

Después del terremoto, se colgó en la pared de la oficina improvisada del Representante Especial del Secretario General un rotafolio destrozado en el que figuraba una nueva tabla de organización de la misión. Este es un recordatorio del acelerado ritmo en el que se tomaron las decisiones sobre la planificación de políticas necesarias para el refuerzo.

Se preveía que el refuerzo fuera bastante amplio pero razonablemente breve o con una duración aproximada de dos años, lo suficiente para asegurar que la cantidad de personal de mantenimiento de la paz no fuera contraproducente para la ayuda que la ONU prestó al Gobierno de Haití y la Policía Nacional para asumir la responsabilidad de la seguridad del país. Todo ello supuso una complejidad añadida.

Al mismo tiempo, las calles de Puerto Príncipe y otras ciudades importantes se convirtieron en el escenario de numerosas protestas contra un supuesto fraude durante la primera ronda de las elecciones presidenciales y legislativas que tuvieron lugar en noviembre de 2010. Tras un largo proceso electoral que duró hasta abril de 2011, se llevó a cabo, de manera pacífica, el traspaso de poder el antiguo al nuevo presidente, ambos elegidos democráticamente. Sin embargo, tras el nombramiento de Gobierno, el país sufrió una crisis política de casi cinco meses.

Estas fueron las primeras señales de las dificultades a las que tendría que hacer frente la nueva administración para alcanzar el consenso en un Parlamento tan dividido para poder abordar las prioridades nacionales, como la reconstrucción, el estado de derecho, la reforma del sector de la seguridad (especialmente, el desarrollo de la Policía Nacional de Haití), las elecciones y las reformas constitucionales.

A este incierto ambiente hay que sumarle la aparición de una epidemia de cólera, que supuso un nuevo reto para los esfuerzos de recuperación en curso. El nuevo Presidente de Haití, el Sr. Michel Martelly, anunció un plan para crear una segunda fuerza de seguridad. Esto recordó a las antiguas Fuerzas Armadas de Haití, disueltas en 1995 tras muchos años de interferencia militar en la política.

Prioridades estratégicas

Lograr un equilibrio entre la necesidad de hacer frente a numerosos problemas y el compromiso a corto plazo supuso un gran reto. Por ello, la Misión estableció tres prioridades estratégicas.

En primer lugar, centró sus esfuerzos en facilitar un acuerdo político entre los poderes ejecutivo y legislativo sobre un programa concreto para algunos asuntos fundamentales, como la seguridad, el estado de derecho, la reconstrucción, el desarrollo y las reformas electoral y constitucional. En segundo lugar, se esforzó en construir una capacidad nacional sostenible para mantener el estado de derecho, proteger los derechos humanos y organizar elecciones con menos asistencia externa.

La MINUSTAH ayuda a las mujeres marginadas en Puerto Príncipe. Cité Soleil (Haití), 17 de agosto de 2011. (Foto ONU/Logan Abassi)

La MINUSTAH ayuda a las mujeres marginadas en Puerto Príncipe. Cité Soleil (Haití), 17 de agosto de 2011. (Foto ONU/Logan Abassi)

Finalmente, el Secretario General aconsejó una disminución parcial de los efectivos militares y de policía de la MINUSTAH para mediados de 2012. Esto llevó al Consejo de Seguridad a tomar, en octubre, la decisión de reducir la presencia de efectivos hasta alcanzar el nivel previo al terremoto. El Secretario General también recomendó una reconfiguración de la fuerza para retirar las tropas presentes en las cuatro regiones que tuvieran un menor riesgo de inestabilidad. Tras casi ocho años de despliegue militar en los diez departamentos de Haití, este cambio es un reflejo de lo mucho que ha cambiado la situación desde 2004. Mientras tanto, se han estado elaborando planes para retirar, en julio de 2012, al personal civil autorizado por la Asamblea General para cubrir las necesidades inmediatas de la misión que surgieron tras el terremoto.

Si la situación de Haití se mantiene estable, esta retirada parcial del refuerzo militar, policial y civil será el primer paso hacia la reconfiguración de la misión. También supondrá el comienzo de una retirada progresiva de la MINUSTAH en los departamentos de bajo riesgo en los que las condiciones de seguridad permitan a las instituciones estatales ejercer sus responsabilidades para mantener la estabilidad y la seguridad sin el apoyo operacional de la misión.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Diciembre de 2012.

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