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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2011

Entrevista con B. Lynn Pascoe

Lynn Pascoe

El Sr. B Lynn Pascoe, Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos. (Foto ONU/Mark Garten)

El despertar árabe y la respuesta política de la ONU

B. Lynn Pascoe, Secretario General Adjunto del Departamento de Asuntos Políticos

El Sr. Lynn Pascoe ha desempeñado la función de Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos durante la primera legislatura del Secretario General Ban Ki-moon, y ha encabezado los esfuerzos en su nombre para intensificar el uso de instrumentos tales como la diplomacia preventiva y la mediación para responder ante las crisis en todo el planeta. Sus aptitudes se volvieron a demostrar con creces en 2011 en una serie de zonas críticas, en particular en Oriente Medio y Norte de África.

En una entrevista con Resumen del Año, el Sr. Lynn Pascoe habló de la respuesta política de la ONU a la agitación que aun tiene lugar en todo el mundo árabe. Una respuesta elaborada desde el mensaje abierto del Secretario General para el despliegue de enviados, expertos electorales y expertos en mediación a varios países que habían solicitado asistencia de la ONU, a la estrecha cooperación con las organizaciones regionales y el despliegue de la misión política más reciente de la ONU en Libia.

P: En este año tuvo lugar un cambio histórico en Oriente Medio con el movimiento de la Primavera Árabe extendiéndose de un país a otro, sacudiendo e incluso desmantelando estructuras establecidas. ¿Cuál ha sido la respuesta de las Naciones Unidas?

LP:Lo más importante es que el Secretario General decidió desde el comienzo de la Primavera Árabe que la ONU debía estar de parte del pueblo y de la modernización. La antigua idea de que Oriente Medio es, de alguna manera, una excepción, que no está hecho para la democracia, siempre ha sido absurda. La ONU, por tanto, ha apoyado las aspiraciones de los manifestantes pacíficos y sus llamamientos a la reforma en toda la región, primero en Túnez y más tarde en Egipto y en Libia. En países como Bahrein, el Yemen y Siria, el Secretario General ha hecho repetidos llamamientos a los líderes para que respeten los derechos humanos y respondan pacíficamente a las legítimas aspiraciones de cambio de su pueblo.

P: ¿Cómo han reaccionado las Naciones Unidas a los diferentes retos que se han planteado en estos países?

LP: La respuesta de la ONU ha variado en función de las circunstancias específicas de cada país. En Túnez, por ejemplo, la ONU se involucró activamente en los preparativos de las elecciones de octubre. El Departamento de Asuntos Políticos trabajó con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el despliegue de expertos electorales en Túnez, prestando asistencia de primera mano a las autoridades responsables de las elecciones nacionales. Fue un proceso dirigido por tunecinos que funcionó muy bien y que derivó en el éxito de las elecciones parlamentarias de octubre. El entusiasmo del pueblo tunecino por poder expresar su voluntad a través de las urnas fue una inspiración para toda la región, y en particular para Egipto, donde la ONU también prestó asistencia electoral.

El Sr. Pascoe, Secretario General Adjunto, instruye a los corresponsales sobre el informe Diplomacia Preventiva: obtención de resultados. Naciones Unidas, 12 de septiembre de 2011. (Foto ONU/Mark Garten)

El Sr. Pascoe, Secretario General Adjunto, instruye a los corresponsales sobre el informe «Diplomacia Preventiva: obtención de resultados». Naciones Unidas, 12 de septiembre de 2011. (Foto ONU/Mark Garten)

P. Libia entrañó un reto más complejo. ¿Qué destacaría usted a este respecto?

LP: En primer lugar, había una necesidad inmediata de aliviar el sufrimiento de los refugiados que huían desde zonas en conflicto a las fronteras de Túnez y Egipto. En segundo lugar, el Consejo de Seguridad expresó claramente la necesidad de mantener el esfuerzo de mediación para ver si se podría conseguir un acuerdo entre Qadhafi y la oposición. El Secretario General nombró a un diplomático de alto rango, el ex-Ministro de Relaciones Exteriores, Abdel-Elah Al-Khatib, para encabezar esta iniciativa, con el esfuerzo substantivo y logístico del Departamento de Asuntos Políticos. Al mismo tiempo, el Secretario General encargó a este Departamento la planificación para el periodo de posguerra, bien con la mediación de Qadhafi, bien sin ella tras su caída. El proceso, dirigido por el Asesor Especial para la planificación posterior a los conflictos, Ian Martin, avanzó rápidamente y en él participó todo el sistema de la ONU. Cuando cayó Trípoli y el Consejo de Seguridad decidió en septiembre establecer la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) –una misión política– el Sr. Martin, el nuevo jefe de la misión, estaba ya en suelo tripolitano con un grupo de avanzada y una idea muy clara de qué tipo de apoyo solicitarían las autoridades de transición de Libia para ayudar a su pueblo de la mejor manera posible.

P. ¿Por qué se decidió establecer la UNSMIL como una misión política en vez de como una misión de mantenimiento de la paz?

LP: Una misión tiene que responder a las necesidades de un país y su pueblo. Hablamos con los libios sobre si iban a necesitar algún tipo de fuerza de estabilización tras el conflicto, pero dejaron muy claro que serían ellos los que se harían cargo de la seguridad, y se las han arreglado bastante bien. Para lo que sí querían ayuda de la ONU era para la coordinación de la asistencia internacional y para cuestiones como las elecciones, el gobierno, la redacción de una constitución, el control de armas y la creación de un ejército y una policía profesional. Qadhafi básicamente había eliminado las instituciones. Por todas estas razones, una misión política era la opción lógica.

P. En Siria, los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes ya han matado a miles. ¿Desempeñará la ONU un papel similar?

LP: Tenemos que ser flexibles y adaptar nuestra respuesta a las necesidades de cada situación particular.

La respuesta de la ONU ha variado en función de las circunstancias específicas de cada país.

En lo que respecta a Siria, no es ningún secreto que el Consejo de Seguridad ha estado dividido, lo cual ha limitado su capacidad de actuación. Al mismo tiempo, el Secretario General ha hecho repetidos llamamientos al fin de la violencia y a favor de verdaderas reformas democráticas. Ha estado en contacto permanente con el Secretario General de la Liga de los Estados Árabes y ha ofrecido apoyo a los esfuerzos de la Liga por detener el derramamiento de sangre y resolver la crisis en Siria. También hemos trabajado en estrecha cooperación con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y hemos acogido con beneplácito el establecimiento de la Comisión Internacional Independiente de Investigación, que no tenía permiso para actuar en el país, pero que elaboró un gran informe basado en entrevistas con refugiados. La ONU también trabajó con personal humanitario sobre el terreno para elaborar una evaluación de las necesidades.

P. La ONU también ha desempeñado un papel relevante en el Yemen. ¿Cuáles son los retos allí?

LP: La situación en el Yemen es muy compleja. A los múltiples conflictos ya presentes en el país, la Primavera Árabe añadió una nueva dimensión en forma de una crisis política derivada de las fuertes demandas por parte de los manifestantes y las fuerzas de la oposición para que el presidente Ali Abdullah Saleh acabase su larga legislatura e instituyera reformas. Estalló la violencia y la situación humanitaria se deterioró. El Secretario General puso sus buenos oficios diplomáticos a disposición de los esfuerzos regionales por resolver la crisis enviando un Asesor Especial, Jamal Benomar, respaldado por el Departamento de Asuntos Políticos. Su diplomacia entre los grupos competidores en el Yemen ayudó a establecer en noviembre un acuerdo de transición política para la celebración de elecciones a principios del 2012 y un proceso bienal de transición política destinado a construir un Yemen más democrático y a resolver los conflictos pacíficamente. La ONU trabajará en el futuro para apoyar este proceso y garantizar que sea inclusivo y que se respeten los derechos humanos.

P. Las transiciones en la región aun están en proceso, en algunos casos afectadas por la violencia y los contratiempos. ¿Qué certeza tiene usted de que los cambios que ha puesto en marcha la Primavera Árabe se consolidarán y permanecerán en el tiempo?

LP: Puede que el nuevo orden en esta región tarde un tiempo en establecerse por completo, pero yo creo que el viejo Oriente Medio ha desaparecido para siempre. Incluso los agentes más conservadores de la región se han dado cuenta de que hay que operar algunos cambios. Los gobiernos tienen que demostrar que realmente están trabajando por el pueblo. Donde esto no sea así, la gente ya no tiene miedo de los aparatos represivos del estado. Están dispuestos a luchar por sus derechos. Sin interferir, el reto de la ONU y la comunidad internacional es el de respaldar eficazmente estas transformaciones históricas que han llegado tan de repente y que representan una ruptura tan fundamental con el pasado.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Diciembre de 2012.

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