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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2010

UNAMID y sus esfuerzos por proteger a los más vulnerables de Darfur

Efectivos del personal de mantenimiento de la paz de la UNAMID patrullan por el campamento para los desplazados internos de Kalma en Nyala (Sur de Darfur, Sudán)

Efectivos del personal de mantenimiento de la paz de la UNAMID patrullan por el campamento para los desplazados internos de Kalma en Nyala (Sur de Darfur, Sudán).11 de agosto de 2010. (Foto ONU/Albert González Farran)

Cuando amanece, los miembros de la FPU (Unidad Constituida de Policía) ya llevan más de una hora despiertos. Después de un rápido desayuno asisten a una larga reunión informativa e inspeccionan el equipo. Una comprobación por radio del jefe de equipo da comienzo a la primera patrulla del día.

De las aproximadamente 200 que la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID) llevarán a cabo en el día de hoy. El objetivo es brindar protección a las personas, especialmente a los más vulnerables.

A pesar de que la responsabilidad primordial de proteger a los civiles corresponde al Gobierno del Sudán, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le ha asignado a la UNAMID la tarea de hacer «pleno uso de su mandato y capacidades, dando prioridad a las decisiones sobre el uso de la capacidad y los recursos disponibles para la protección de los civiles en Darfur». Si bien este reto sigue siendo el objetivo principal del mandato de la UNAMID, también ha resultado ser uno de sus mayores desafíos en 2010.

Por tratarse de una región del tamaño de España, y con recursos limitados, la unidad actual de mantenimiento de la paz más grande del mundo continuó enfrentándose durante todo el año a importantes escollos en su trabajo. Entre ellos se destacan las restricciones a la circulación, la obstrucción al acceso de la ayuda humanitaria, una situación inestable de seguridad sobre el terreno y las amenazas al personal de seguridad de la UNAMID. En demasiadas ocasiones, el personal de mantenimiento de la paz vio obstaculizados sus esfuerzos para responder con tanta eficacia como les hubiera gustado ante los incidentes que resultaron en bajas civiles y para llevar ayuda humanitaria a los más necesitados. En el transcurso del año, la violencia se cobró la vida de más de 1.300 civiles.

Los esfuerzos en el frente político continuaron a lo largo de 2010. En octubre, y con el apoyo de la UNAMID, el Grupo Mixto de Apoyo a la Mediación volvió a convocar al diálogo en Doha (Qatar) entre el Gobierno del Sudán y el Movimiento por la Liberación y la Justicia (un grupo rebelde formado hace relativamente poco tiempo) con el objetivo de alcanzar un acuerdo entre los participantes. En otra iniciativa a lo largo del 2010, el Representante Especial Conjunto de la UNAMID, el Sr. Ibrahim Gambari, junto con el Mediador Principal Conjunto, el Sr. Djibrill Bassolé, mantuvieron un compromiso constante con los líderes del Movimiento por la Justicia y la Igualdad y con el Ejército de Liberación del Sudán de Abdul Wahid (SLAAW) con el fin de facilitar un proceso integral.

Al mismo tiempo, y reconociendo el importante papel que cumple la sociedad civil en asegurar la paz duradera en Darfur, la mediación de la Unión Africana y las Naciones Unidas junto con sus asociados, el Estado de Qatar y la UNAMID, auspiciaron la Segunda Conferencia de la Sociedad Civil en Doha en el mes de julio, siete meses después de la primera. Asistieron a la reunión más de 300 participantes en representación de las comunidades y grupos de toda la región. Además de ser la primera oportunidad para que los refugiados de Darfur en el Chad se reunieran con la sociedad civil, la conferencia proporcionó un foro para discutir los temas prioritarios que debían ser abordados en cualquier acuerdo de paz y convenir posiciones de consenso que pudieran ayudar a todas las partes y llegar a un acuerdo final.

Desafortunadamente, el clima constructivo de la conferencia derivó en enfrentamientos violentos entre los partidarios y opositores de la participación de la sociedad civil en las conversaciones de paz. Este suceso ocurrió en el campamento de desplazados internos más grande de África: el campo de Kalma, situado en las afueras de Nyala, al sur de Darfur. Los actos de violencia del pasado julio dejaron como resultado la muerte de 35 personas, muchos heridos y el desalojo de casi 25.000 desplazados internos (la mayoría de ellos regresaron). La comunidad humanitaria y la UNAMID se encontraron con dificultades iniciales al entrar en el campamento. Por miedo a las facciones opositoras y a los maltratos que se pudieran producir por parte del gobierno, cinco jefes de comunidades buscaron protección en el centro de policía de la cercana misión. A los disturbios en Kalma siguieron unos incidentes similares en el campamento de Hamadiya, cerca de Zalingei, que dejaron como resultado al menos una docena de víctimas mortales. La violencia en Kalma remarcó el entorno sumamente politizado en muchos campamentos, especialmente en torno al asunto del apoyo al proceso de Doha.

La patrulla de la UNAMID escolta a unas mujeres que realizan labores agrícolas y recogen leña en zonas rurales fuera del campamento de desplazados internos de Zam Zam en El Fasher (norte de Darfur, El Sudán).

La patrulla de la UNAMID escolta a unas mujeres que realizan labores agrícolas y recogen leña en zonas rurales fuera del campamento de desplazados internos de Zam Zam en El Fasher (norte de Darfur, El Sudán). 21 de noviembre de 2010. (Foto ONU/Albert González Farran).

En otro contexto, la situación de la seguridad en Darfur continuó siendo volátil durante todo el año, con niveles de violencia mucho más altos que en 2009. Este hecho se atribuye en gran parte no solo a las diferencias intercomunales, sino también a las disputas entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y el Ejército de Liberación del Sudán de Abdul Wahid en Jebel Marra, con el JEM en Jebel Moon y el SLA/MM en algunas zonas del norte y sur de Darfur. Desde finales de octubre, la UNAMID observó una concentración de las FAS y del JEM en el norte y sur de Darfur, con informes de enfrentamientos ocurridos en estas zonas (así como en Kordofán Meridional) que socavaron aún más las iniciativas encaminadas a la resolución pacífica de la crisis de Darfur.

Durante todo el año, la UNAMID sufrió una serie de ataques armados y secuestros. En Nyala, en el mes de abril, cuatro asesores de la policía del Sur de África (dos hombres y dos mujeres) fueron secuestrados y mantenidos en cautiverio durante 16 días.

En julio, se informó de la desaparición de un piloto ruso después de que su helicóptero aterrizara en un área no designada al sur de Darfur. Después fue hallado con vida y repatriado a los pocos días. Al mes siguiente, otra vez en Nyala, dos policías jordanos fueron raptados y liberados tres días después. A principios de octubre, un funcionario internacional de la UNAMID fue secuestrado en El Fasher en su residencia en Darfur del Norte y liberado más tarde.

Lamentablemente, la UNAMID vivió la pérdida de cinco miembros de su personal como resultado de acciones hostiles. En el mes de mayo, mataron a dos miembros del personal de mantenimiento de la paz egipcio en una emboscada cerca de Edd al Fursan (sur de Darfur). En junio, tres miembros del personal de mantenimiento de la paz de Rwanda perdieron la vida y uno resultó gravemente herido cuando varios hombres armados atacaron una base de operaciones en Nertiti (oeste de Darfur).

El Representante Especial Conjunto, el Sr. JSR Gambari, instó a las autoridades sudanesas a hacer más para prevenir este tipo de ataques contra la UNAMID y el personal humanitario, y pidió llevar a los responsables ante la justicia (los ataques contra trabajadores humanitarios pueden constituir violaciones graves del derecho internacional humanitario).

Desde el principio, la misión se ha enfrentado a dificultades extraordinarias en la generación de contingentes y a restricciones de movimiento. Al cierre del año, la UNAMID había desplegado a más de 17.200 soldados de mantenimiento de la paz, número que representa un 90 por ciento de efectivos autorizados y un aumento de casi 2.000 soldados con respecto al año anterior. El número actual de agentes de policía de la UNAMID sobrepasa los 2.800, o el 75 por ciento de los efectivos previstos en su mandato. De las 19 unidades de policía constituida previstas para Darfur, 14 ya están sobre el terreno.

Las prioridades principales de la UNAMID para el próximo año serán la protección de los civiles y la búsqueda de un acuerdo de paz amplio e inclusivo. La misión continuará apoyando los esfuerzos para abordar las causas fundamentales del conflicto en Darfur, a saber: la marginación política y socioeconómica de la región, así como el reparto del poder y distribución de la riqueza, ya que al hacerlo puede contribuir a mejorar las medidas de seguridad y a facilitar los retornos.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Noviembre de 2011.

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