Volver al inicio
ONU Bienvenidos a las Naciones Unidas. Son su mundo.

Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2010

Entrevista con Susana Malcorra

Susan Malcorra

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno. Foto ONU

La Estrategia Global de Apoyo sobre el Terreno «nos hará más ágiles, más eficaces y más eficientes»

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno

P: ¿Cómo mejorará la Estrategia Global de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno el funcionamiento de las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y cómo reducirá el gasto?

Malcorra: La Estrategia Global de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno pretende consolidar las lecciones aprendidas en los importantes despliegues que hemos tenido más recientemente, como los de Darfur y el Chad. Estamos intentando llegar a un planteamiento que nos permita ser más ágiles y reaccionar con mayor rapidez y de manera más eficiente a las nuevas necesidades sobre el terreno. Esto nos ayudará a desplegar y redistribuir más rápido, como ya se está haciendo en la República Democrática del Congo, donde estamos estableciendo pequeñas bases móviles en los puntos más conflictivos del país.

La noción de la Estrategia Global de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno va ligada a la idea de mejorar el servicio en nuestras misiones. Se basa en cuatro pilares.

El primero va asociado a una perspectiva de «modularización». Este elemento esencial tiene que ver con la creación de herramientas que nos permitirán establecer campamentos y a desplegar y redistribuir más rápido y mejor, siendo también más respetuosos con el medio ambiente. Además, esperamos que nos ayude a reducir los gastos globales del despliegue. El segundo pilar en el que estamos trabajando son los recursos comunes. Históricamente, las misiones se han establecido y consolidado de manera individual, con todos los recursos necesarios. A medida que el presupuesto para las operaciones se acercaba a los 8.000 millones de dólares, cada vez se nos presentaba más obvia la opción de compartir recursos entre las misiones. De esto modo, elaboramos dos conceptos que, en mi opinión, son muy importantes: el primero es el del Centro Regional de Servicios, que permitirá servir en las misiones de una determinada región con lo que hemos denominado funciones auxiliares (de personal, de nóminas y de contabilidad), que son necesarias en las misiones, pero no se requieren forzosamente en el teatro de operaciones. Así tendremos la oportunidad de reducir nuestra presencia en la zona de la misión y realizar una intervención más moderada, como ya había recomendado el informe Brahimi hace más de 10 años. Se invertirá menos en el servicio, porque tendremos menos personal sobre el terreno, en el teatro de operaciones de las misiones. Al mismo tiempo, podremos tener más personal en los lugares de destino aptos para las familias, que nos ayudará a rotar al personal en diferentes contextos y proporcionará mejores oportunidades de promoción profesional.

El tercer pilar es el fortalecimiento financiero, que está muy relacionado con la perspectiva de «modularización». Nos permitirá mejorar el uso de los recursos y el ciclo presupuestario cuando se establece una misión. Realizaremos una consulta a los Estados miembros sobre este modelo de marco estratégico en el próximo período de sesiones de la Asamblea General.

El cuarto pilar son los recursos humanos, parte de los cuales se ha aprobado recientemente en la Asamblea General. Es un cambio drástico en el modo en que apoyamos a nuestro personal sobre el terreno.

Creo que esta Estrategia supondrá un importante cambio. Nos hará más ágiles, más eficaces y más eficientes y aumentará la calidad del personal que desplegamos sobre el terreno.

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, en el lugar de las obras de la nueva base logística de las Naciones Unidas en Valencia (España)

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, en el lugar de las obras de la nueva base logística de las Naciones Unidas en Valencia (España). 23 de abril de 2010. (Foto ONU)

P: ¿Qué papel tendrán los centros de servicios regionales propuestos en este proceso y cuántos se prevé crear?

Malcorra: Actualmente disponemos de un centro regional en Entebbe (Uganda). Escogimos esta ciudad porque casi el 50% de las operaciones se ubican en esa zona. El centro de Entebbe da apoyo a la misión de mantenimiento de la paz en la República Democrática del Congo, a dos misiones en el Sudán y a la Oficina de Apoyo a la AMISOM (UNSOA) y a algunas misiones políticas especiales en la región. Prevemos que el centro se utilice para funciones de gestión interna. Se trata de funciones transaccionales, como la contabilidad, la nómina, el personal y las funciones administrativas, que necesitan realizarse para una misión, pero que no hace falta hacerlas dentro de la zona de la misión. Vamos a emplear recursos compartidos entre las misiones de la región, lo que nos permitirá generar economías de escala. Por el momento no existen planes para la creación de un segundo o tercer centro. Eso llegará con el tiempo. Primero queremos probar este centro de Entebbe y ya veremos lo que sucede en el futuro.

P: ¿Los Estados miembros apoyan completamente la estrategia global, incluidos los centros regionales?

Malcorra: La estrategia fue aprobada por los Estados miembros. Nos pidieron que volviésemos a tratar la cuestión del marco financiero. De hecho, dijimos que inicialmente queríamos su aprobación y que volveríamos con un modelo detallado. Ese modelo se está construyendo en este momento. Entre tanto, la Asamblea General nos ha dado mucha más flexibilidad en relación con los recursos y a la gestión de las existencias para el despliegue estratégico y al Fondo de Reserva para el Mantenimiento de la Paz. Fue una muestra de confianza de los Estados miembros. También nos pidieron que estableciésemos un centro mundial de servicios en Brindisi para servir en todas las misiones sobre el terreno. Ahora volvemos a la próxima ronda de debate con un concepto más desarrollado.

Susana Malcorra, habla en un
ayuntamiento en una reunión con el personal de la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones
Unidas en Darfur (UNAMID)

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, habla en un ayuntamiento en una reunión con el personal de la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID), en El-Fasher, Darfur (Sudán). 19 de octubre de 2009. (Foto ONU/Olivier Chassot) (Foto ONU)

P: Las Naciones Unidas han estado trabajando mucho para erradicar la explotación y los abusos sexuales y otras faltas por parte de su personal de mantenimiento de la paz en los últimos años. ¿Qué progresos se han conseguido respecto a esta situación? ¿Se están considerando nuevas medidas?

Malcorra: En primer lugar, este es asunto que nos preocupa muchísimo. Nunca hay suficiente progreso hasta que podemos decir que se han producido cero casos. Como dice el Secretario General, tenemos una política de tolerancia cero. Todavía no lo hemos conseguido, pero creo que hemos hecho progresos. Ya tenemos en nuestro sitio web las estadísticas sobre cómo estamos siguiendo cada denuncia, y podemos seguir estos datos. Esto es el progreso en sí mismo, porque demuestra transparencia.

Además, hemos empezado a recibir más información de las misiones diplomáticas de los Estados miembros en Nueva York sobre los pasos que hemos tomado en sus países en relación a las denuncias. Por fin hemos empezado a ver que este círculo comienza a cerrarse. Pero creo que se trata de un cambio cultural que va a necesitar mucho tiempo e inversiones.

Ya hemos empezado a ver la amortización de esa inversión. ¿Estamos satisfechos? No. Estamos trabajando mucho para mantener este asunto como una de nuestras principales prioridades y como una de las principales prioridades de los países que aportan contingentes y fuerzas de policía. Seguiremos trabajando estrechamente con ellos.

P: Durante los últimos años se ha hablado mucho sobre la necesidad de «ecologizar» los cascos azules: desde un uso extensivo de las energías renovables y sostenibles a la reducción del impacto medioambiental de la presencia humana y la mejora de la gestión de los residuos y los sistemas de saneamiento. Como este proceso de «ecologización» tiene imperativos medioambientales y en materia de seguridad, ¿qué nuevas propuestas se están proyectando?

Malcorra: La respuesta a esta pregunta va asociada a la Estrategia Global de Apoyo sobre el Terreno. La modularización analizará el tamaño adecuado del campamento que se necesita construir y designará cada uno de los componentes teniendo en cuenta un modelo muy ecológico. Así conseguiremos tener un impacto mucho menor sobre el terreno. A veces miro lo que vamos dejando detrás de nosotros y no es muy agradable. Tenemos que mejorar eso. También nos ayudará a ser más independientes del petróleo, por ejemplo, que constituye un eslabón muy débil de nuestras misiones. La fuerte dependencia del petróleo implica que la seguridad y la protección de nuestras misiones, así como la capacidad de cumplir los mandatos, pueden estar en peligro, así que ya estamos trabajando en este aspecto. Todo lo que podamos hacer (energías renovables, paneles solares, tratamiento de las aguas y los residuos) está incluido en esta perspectiva de modularización.

P: Algunas misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas están teniendo problemas para completar las vacantes del personal en puestos cruciales de manera oportuna. ¿Qué medidas se están tomando para mejorar la contratación de personal?

Malcorra: En primer lugar, el sistema se ha revisado a mediados de 2009, cuando la Asamblea General decidió que los miembros de nuestro personal en las misiones debían dejar de ser ciudadanos de segunda clase de una vez por todas y empezar a formar parte de la Secretaría global. Como parte de esta iniciativa, tuvimos que cambiar el proceso. Como la gente sabe, actualmente tenemos una Junta Central de Examen de las Actividades sobre el Terreno, que revisa el proceso de selección del personal. Esta situación originó un embotellamiento desde el principio; se trataba de un proceso muy complicado de superar. Pero ahora ya puedo decir que casi 3.000 personas han recibido una autorización de la Junta Central de Examen de las Actividades sobre el Terreno, que permite a aquellos que hayas sido reconocidos como parte de la Secretaría global moverse de una misión a otra, o de una misión a la sede de Nueva York, a la de Ginebra o donde quieran. Opino que esta revisión ha sido muy importante para nuestro personal. También puedo afirmar que existen datos sobre la reducción de la tasa de vacantes general. La hemos mejorado en varios puntos porcentuales: cerca del 5%. Sin embargo, todavía está lejos de nuestros deseos, o de lo que sería óptimo. Esperamos que algunos de los últimos avances que hemos desarrollado con la Asamblea General, en los que se incluye un conjunto de medidas para el personal que mejora su situación y la armoniza con el resto del sistema, nos ayuden a hacer más atractivo el trabajo sobre el terreno.

P: ¿Qué más se puede hacer para mejorar el bienestar y las condiciones de vida del personal de las Naciones Unidas que trabaja en las misiones, a menudo en entornos peligrosos y hostiles, alejados de sus hogares y familias?

Malcorra: Antes que nada, he de decir que la seguridad y la protección de nuestro personal son de importancia capital. Para nosotros, cualquier aspecto relativo a la seguridad y a la protección es prioritario. Parte del diseño de los nuevos campamentos se centra en esto, para que sean más autónomos y mucho más seguros. En los nuevos diseños también estamos considerando cuestiones como el sexo del personal. Cuando visito campamentos, una de las cosas en las que siempre reparo son los baños y las instalaciones sanitarias. Me percaté de que la mayoría de las veces están concebidos con un enfoque de ingeniería claro, aunque sin considerar la perspectiva del usuario. No es muy agradable para una mujer tener que caminar 250 metros en mitad de la noche para ir al baño. Ahora estamos examinando más detalladamente estas cuestiones (género, ecología, seguridad y protección) para contribuir a que los lugares que, por su naturaleza ya son difíciles, sean un poco más atractivos. Podemos añadir todas las propuestas que la Asamblea General ha considerado y aprobado, como la armonización de los lugares de destino apto para las familias, la armonización de las condiciones de servicio y el pago de viajes con fines de descanso y recuperación. Todas estas cosas deberían incentivar económicamente al desplazamiento a lugares difíciles, pero que resultan atractivos por otros motivos, puesto que en esos lugares es donde realmente se puede marcar la diferencia.

P: Aunque el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el terreno (DAAT) es parte de la «familia» del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, también colabora con las misiones políticas de la organización. ¿En qué se diferencian esas dos funciones?

Malcorra: En algunos casos, es diferente; en otros, es prácticamente lo mismo. Es diferente porque el número de personas que se necesita en esas misiones es, normalmente, mucho menor. Sin embargo, el perfil adecuado es muy concreto. Siempre digo que las misiones de mantenimiento de la paz son como una operación «al por mayor», mientras que las misiones políticas especiales son una operación «exclusiva». Se debe garantizar que los procesos que se han desarrollado para servir en las misiones de gran envergadura se ajustan a estas necesidades específicas. Si se falla en la elección de un perfil para un determinado puesto en una misión política, probablemente se habrá tirado la misión por la borda. Ni tampoco habrá otro puesto para ese perfil. Algunas necesidades son únicas. Pero, en mi opinión, el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno necesita estar orientado como un «servicio al cliente». Tenemos que reaccionar conforme a las necesidades de nuestros clientes y hacer lo que nos piden. Debemos dirigirnos a ellos.

P: Por primera vez, se ha requerido apoyo logístico del DAAT fuera del ámbito de las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU: para la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM). ¿Cómo ha sido esa relación?

Malcorra: El Consejo de Seguridad designó a la Oficina de Apoyo a la AMISOM (UNSOA) para proporcionar un conjunto de apoyo de capacidad logística a AMISOM. De este modo, UNSOA participa en una misión con el único propósito de proporcionar apoyo. Es equivalente al apoyo que se presta en el marco de las misiones de mantenimiento de la paz, pero este se encarga de los componentes político y militar de una misión de la Unión Africana, mientras que la misión me informa directamente a mí. El director de apoyo, que normalmente informa al jefe de la misión, se dirige a mí cuando sirve en una misión de la Unión Africana.

Este es otro ejemplo de nuestro papel como organización de servicio. Sí, tenemos un cliente distinto; en este caso, la Unión Africana. Por supuesto que no fue nada fácil, por varias razones. Para empezar, porque se trata de un organismo ajeno a las Organización de las Naciones Unidas. Además de ser un organismo ajeno a la ONU, estamos trabajando en condiciones muy extremas, como las de Mogadiscio. En UNSOA, estamos reuniendo diversas herramientas con la ayuda de contratistas (locales, en la medida de lo posible) para establecer los controles de calidad de nuestros servicios y poder mejorar la capacidad de AMISOM para cumplir su mandato. Creo que ha sido un ejercicio muy interesante. Nuestros colegas de la Unión Africana nos confirman que están satisfechos, y creo que eso demuestra que la Organización de las Naciones Unidas es capaz de adaptarse a necesidades distintas, en distintas condiciones, y que podemos ser creativos, siendo fieles a los principios establecidos en nuestras normas y reglamentos y hacer un uso responsable de los recursos.

P: Con la mirada puesta en el futuro, ¿qué nuevas propuestas surgirán en 2011?

Malcorra: En primer lugar, este es un año para consolidar lo que ya tenemos. No se puede pensar constantemente en nuevas propuestas. Los Estados miembros aprobaron la Estrategia Global de Apoyo sobre el Terreno hace tan solo seis meses. Ya sé que todo el mundo asume que este proyecto está hecho y terminado, pero no ha hecho más que empezar. Durará cinco años y solo llevamos seis meses trabajando en él. Todavía tenemos que consultar con los Estados miembros para terminar el Centro Mundial de Servicios y establecer el marco financiero. Además, necesitamos verificar que lo que se ha aprobado hasta el momento ya se ha puesto en marcha y que funciona como esperábamos. Por tanto, es tiempo para reflexionar, trabajar y centrarnos en alcanzar resultados: este sería mi nuevo lema. Debemos estar muy atentos a las cambiantes necesidades que surgen sobre el terreno. Tenemos una crisis detrás de otra. Mientras prevemos algunos retos futuros, como los avances en el Sudán y las próximas elecciones en la República Democrática del Congo, estos nos volverán a plantear nuevas obligaciones logísticas, de personal, tecnológicas y de comunicaciones. También tendremos que debatir los recursos financieros con los Estados miembros. Por tanto, es tiempo de reflexionar, trabajar, alcanzar resultados y ser muy cuidadosos con la manera en la que gestionamos los recursos de los Estados miembros para demostrarles que obtienen un rendimiento justo de su inversión.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Noviembre de 2011.

Sección de Servicios de Internet, Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas © 2012