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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2010

Comienza el largo proceso de reconstrucción de Haití

Miembros del personal brasileño de mantenimiento de la paz de MINUSTAH distribuye agua y comida en
Puerto Príncipe

Miembros del personal brasileño de mantenimiento de la paz de MINUSTAH distribuye agua y comida en Puerto Príncipe (Haití) 22 de enero de 2010 (Foto ONU/Marco Dormino)

Mientras Haití lucha por recuperarse del devastador terremoto que se cobró la vida de más de 230.000 personas y dejó a otros 1,3 millones sin hogar, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) ha hecho extraordinarios esfuerzos para responder a las situaciones de emergencia humanitaria surgidas después del terremoto y para hacer frente a las prioridades clave para la reconstrucción y estabilización.

El terremoto, de magnitud 7 grados en la escala de Richter, provocó un nivel de destrucción sin precedentes: destruyó el Gobierno, acabó con la vida de un tercio de los empleados públicos y devastó colegios, hospitales, edificios gubernamentales, tribunales e instalaciones policiales. Las calles de Puerto Príncipe, especialmente la zona centro, quedaron cubiertas de escombros y amasijos de metal provenientes de los edificios colapsados. El seísmo afectó también a otras ciudades costeras como Léogâne y Jacmel.

Las Naciones Unidas sufrieron la mayor pérdida humana de su historia cuando 102 miembros de su personal murieron en la catástrofe: 97 formaban parte del personal de MINUSTAH, entre ellos el personal directivo de la Misión. La mayoría desaparecieron en el derrumbe de la sede en Puerto Príncipe.

A raíz de la catástrofe, la ONU lanzó una operación de socorro de emergencia con la ayuda de varios Estados miembros. Estados Unidos y Canadá desplegaron cerca de 20.000 tropas en las áreas más gravemente afectadas. El Secretario General, Ban Ki-moon, envió al Subsecretario General, Edmond Mulet, en función de Representante Especial junto con un pequeño equipo de la sede de Nueva York con el objetivo de asistir sobre el terreno a las funciones fundamentales y al personal de MINUSTAH.

A los 9.000 uniformados de la Misión se les sumaron 1.500 agentes de policía y 2.000 tropas en conformidad con las resolución 1908 (2010), la cual fue aprobada por unanimidad por el Consejo de Seguridad.

Como muestra de simpatía y solidaridad al pueblo haitiano, innumerables organismos de asistencia, organizaciones no gubernamentales y particulares movilizaron al mundo entero para ayudar a las actividades humanitarias. En el momento culminante de la fase de emergencia, unos 150 aviones aterrizaban diariamente en el aeropuerto de Puerto Príncipe.

La respuesta inmediata se concentró en suministrar asistencia médica para salvar vidas, alimentos y agua aptos para el consumo y albergues para las víctimas del terremoto. Los Organismos de las Naciones Unidas, junto con los socios bilaterales, trabajaron sin descanso en un desafiante entorno operativo para satisfacer las necesidades más apremiantes.

El impacto del terremoto se vio agravado por la profunda vulnerabilidad de la sociedad haitiana ya presente desde antes del 12 de enero, con el 56 por ciento de la población bajo el nivel de pobreza extrema, desnutrición crónica generalizada, y una tasa de desempleo del 70%.

Fue una tarea de enormes proporciones, pero para el mes de septiembre unos 4 millones de haitianos habían recibido alimentos y más de 200.000 se habían beneficiado de los programas de «dinero por trabajo». En los refugios temporales y asentamientos espontáneos, cerca de 1,5 millones de desplazados internos recibieron asistencia sanitaria básica, apoyo educativo, servicio de agua y saneamiento, mientras que la MINUSTAH y la Policía Nacional de Haití se encargaron de la seguridad, prestando especial atención a los grupos más vulnerables.

El compromiso permanente de la comunidad internacional con Haití también quedó de relieve en una conferencia de donantes convocada a finales de marzo en Nueva York. Las contribuciones superaron las expectativas, con un total de 10.500 millones de dólares: 6.200 millones para 2010 y 2011 y otros 4.300 millones para 2012 y años posteriores. Para canalizar el apoyo y supervisar los esfuerzos de reconstrucción a medio y largo plazo, el Gobierno de Haití ha propuesto a Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos y Enviado Especial de las Naciones Unidas para Haití desde el año 2009, co-presidir con el Primer Ministro haitiano Jean-Max Bellerive la nueva Comisión Provisional para la Recuperación de Haití.

En un artículo de opinión publicado en junio, el Consejo Permanente expresó: «¿Ha sido el proceso de reconstrucción tan rápido y eficaz como muchos de nosotros esperábamos. No, no cuando tantos haitianos continúan sin hogar, sin trabajo y pasando hambre. ¿Hemos logrado algún progreso? Sin duda alguna, sí. Pero debemos mejorar».

Mientras tanto, siguen llegando los fondos internacionales prometidos para el 2010 para la reconstrucción del país, unos fondos que incluyen alivio de deuda. Las Naciones Unidas hicieron en 2010 un llamamiento a la ayuda humanitaria por valor de 1.500 millones de dólares; a mediados de diciembre, se habían recibido 1.000 millones.

Diez meses después del terremoto, cuando las preparaciones para unas elecciones presidenciales y parlamentarias clave estaban en plena efervescencia, otro mortífero desastre sacudió Haití. A finales de octubre, se confirmó el primer caso de un virulento brote de cólera. La epidemia se propagó rápidamente en los diez departamentos del país y dejó un saldo de 2.000 muertos en menos de dos meses.

Los miembros del batallón argentino de la MINUSTAH tratan a un niño herido fuera de una clínica médica improvisada en Grand Saline

Los miembros del batallón argentino de la MINUSTAH tratan a un niño herido fuera de una clínica médica improvisada en Grand Saline (Haití) 28 de octubre de 2010 (Foto ONU/Sophia Paris)

MINUSTAH y los Organismos de las Naciones Unidas lanzaron una estrategia de respuesta coordinada para ayudar al Ministerio de Salud Pública de Haití, centrándose en clínicas de tratamiento y en el suministro de medicamentos, agua potable y saneamiento en todo el país. El Secretario General dictó un llamamiento internacional para recaudar fondos por la lucha contra la epidemia.

En varias ciudades, la insinuación de que el personal de mantenimiento de la paz de MINUSTAH con sede en la ciudad central de Mirebalais podría haber traído la enfermedad a Haití provocó violentas protestas en contra de la misión. Sin embargo, las pruebas ambientales de las muestras de agua tomadas en el campamento del contingente y a su alrededor dieron resultados negativos. El Secretario General, con la convicción de que las cuestiones justificadas y las preocupaciones legítimas requieren las mejores respuestas que pueda proporcionar la ciencia, abogó por la creación de un panel internacional de expertos totalmente independiente para investigar el origen de la epidemia de cólera.

Bajo estas circunstancias adversas, el 28 de noviembre los haitianos acudieron a las urnas para elegir un nuevo presidente y a los 99 miembros del parlamento, y también para renovar un tercio del senado. Las acusaciones de fraude aparecieron poco después de que Consejo Electoral Provisional anunciara que uno de los líderes presidenciales, el conocido cantante Michel Martelly, no había obtenido la cantidad de votos para asegurarse la segunda vuelta electoral por un margen muy estrecho. En respuesta a los resultados de la primera vuelta, miles de manifestantes indignados salieron a la calle, levantaron barricadas de neumáticos en llamas, incendiaron la sede del partido en el poder y paralizaron la capital y otras ciudades durante tres días consecutivos para exigir la cancelación de los comicios.

El Consejo de Seguridad expresó su preocupación por las denuncias de fraude y apeló a que todos los políticos trabajaran sobre el proceso electoral para garantizar que la voluntad del pueblo haitiano quede reflejada en los resultados de las elecciones.

A mediados de enero, se celebrará una segunda ronda de elecciones presidenciales; quien salga ganador deberá enfrentarse a la enorme tarea de acelerar la reconstrucción de la nación, frenar la epidemia de cólera, encontrar soluciones para alojar a las víctimas del terremoto y crear oportunidades laborales, de vital importancia para todo el pueblo de Haití.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Noviembre de 2011.

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