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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2010

Entrevista con Alain Le Roy

Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas entran en una fase de consolidación

Alain Le Roy, Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

Ibrahim Gambari (a la derecha) y Alain Le Roy

Ibrahim Gambari (a la derecha), Representante Especial Conjunto de la Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur, da la bienvenida a Alain Le Roy (a la izquierda), Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz a su llegada a El Fasher (Sudán). 9 de noviembre de 2010 (Foto ONU/Albert González Farran)

P: La dotación de efectivos de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha aumentado drásticamente durante la pasada década hasta alcanzar las más de 120.000 personas que trabajan hoy bajo la bandera de la ONU entre militares, policías y civiles. ¿Cree usted que la expansión de las operaciones de mantenimiento de la paz ha tocado techo y que hemos entrado en una fase de consolidación?

Le Roy: Sí, creo que se ha entrado en una fase de consolidación tras casi una década de expansión. El punto álgido se registró en mayo de 2010, cuando alcanzamos la cifra de 126.000 miembros. Desde entonces se ha experimentado un ligero descenso, debido principalmente al cierre de la MINURCAT a finales de 2010. También podemos asistir a una reducción adicional en 2012 en Timor-Leste y Liberia. Aunque no preveo nuevas operaciones en los próximos meses, acabamos de reforzar nuestra misión en Côte d'Ivoire, y deberemos replantear nuestra presencia en el Sudán de cara al referéndum. De todos modos, cualquier reducción en términos numéricos no indica en absoluto que los desafíos a los que nos enfrentamos estén disminuyendo. Al mismo tiempo, dedicamos más atención a las necesidades y dificultades particulares que tienen que ver con el éxito del desarrollo y de la transición de las operaciones de mantenimiento de la paz.

P: Varias misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas tienen hoy el mandato de garantizar la protección de los civiles. No obstante, los civiles siguen siendo las víctimas en países como la República Democrática del Congo, donde varios medios de comunicación internacionales y órganos fiscalizadores culpan a las Naciones Unidas. ¿Existen límites sobre lo que se puede esperar que consiga la ONU en este terreno? ¿Qué más pueden hacer el sistema de las Naciones Unidas y los «cascos azules»?

Le Roy: Actualmente tenemos mandato de protección de los civiles en siete de nuestras operaciones. Sin embargo, allí donde recibimos orden de desplegarnos existen expectativas de proteger a los civiles, incluso cuando no está en nuestro mandato. Se trata de nuestra tarea más importante y quizá la más visible. Y la más difícil de cumplir, además. Proteger a los civiles en un país como la República Democrática del Congo (con 60 millones de habitantes); o en Darfur, con dos millones y medio de desplazados internos; o en Côte d'Ivoire, donde peligran las vidas de millones de personas, constituye, desde luego, un desafío formidable. La policía de los Estados Unidos o la de los países de la Unión Europea, que son responsables de proteger a sus conciudadanos, tampoco pueden proteger a todos contra todo. Se nos pide que protejamos a millones de personas que están en peligro, a menudo en superficies muy vastas y con terrenos accidentados.

A veces no lo conseguimos: no podemos proteger a todos contra todo. Pero sabemos que las expectativas son altas, especialmente hacia el personal de mantenimiento de la paz. Hacemos todo lo que podemos para cumplir con esas expectativas y cada día protegemos e incluso salvamos las vidas de miles, si no millones de personas en peligro. Hemos desarrollado estrategias e instrumentos para la protección de los civiles en el Sudán, el Congo y Haití, entre otros lugares, pero la tarea es ardua y sigue en marcha.

P: La violación de civiles como táctica de guerra volvió a los titulares de nuevo en 2010, esta vez en la República Democrática del Congo. ¿Qué más pueden hacer las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para combatir esta lacra? ¿De qué manera colaboran ante este problema el DPKO y el recientemente creado cargo del Representante Especial sobre la Violencia Sexual en los Conflictos?

Le Roy: Es un hecho horrible que la violación se usa aún como táctica de guerra y en el DRC nos ocupamos particularmente de ello. Una vez más, hacemos todo lo que está en nuestra mano para combatirlo aumentando el número de patrullas, facilitando telefonía móvil y vía satélite a las comunidades y desplegando los que llamamos «oficiales de enlace con la comunidad». Además intentamos contar con tantas mujeres entre nuestros oficiales de policía como nos es posible para interactuar con la población local y emprender medidas preventivas. Trabajamos en estrecha colaboración con la recientemente nombrada Representante Especial sobre la violencia sexual en los conflictos, Margot Wallström. Mantenemos muy buenas relaciones con ella y con su equipo y juntos estamos intentando desarrollar los mejores mecanismos de respuesta a este terrible problema.

P: Este año se cumplió el décimo aniversario de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad, relativa a la mujer, la paz y la seguridad, un texto histórico que reconocía el papel de la mujer no solo como víctima sino también como artífice de la paz. El DPKO ha trabajado mucho junto a los Estados Miembros para incrementar el número de mujeres que forman parte de los componentes militares y policiales de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. ¿Está usted satisfecho con los progresos realizados hasta la fecha?

Le Roy: Aún no tenemos suficientes mujeres en puestos de liderazgo, ni tampoco trabajando en negociaciones de paz como «pacificadoras», pero se ha conseguido un claro avance. Por ejemplo, tres de nuestras 15 operaciones de mantenimiento de la paz están dirigidas actualmente por mujeres: Ellen Margrethe Lø en Liberia, Ameera Haq en Timor-Leste y Lisa Buttenheim en Chipre. También tenemos a mujeres como Jefes Adjuntos de varias de nuestras delegaciones. Además hemos hecho progresos en cuanto al número de mujeres entre el personal policial de las Naciones Unidas, casi un nueve por ciento en todo el mundo. Nuestro objetivo es alcanzar el veinte por ciento de mujeres policías para el año 2014, y creo que lo conseguiremos.

P: El DPKO puso en marcha el año pasado la iniciativa Nuevo Horizonte para ayudar a la Secretaría General y a los Estados Miembros a conformar un programa común y a fortalecer la alianza en cuanto al mantenimiento de la paz. ¿Cómo valoraría usted los avances en este terreno?

Le Roy: Decidí poner en marcha la iniciativa Nuevo Horizonte inmediatamente después de mi nombramiento como jefe del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, en agosto de 2008. La «Biblia» de las operaciones de mantenimiento de la paz era, y sigue siendo, el Informe Brahimi. Sin embargo, este informe se redactó en el año 2000, cuando solo había 20.000 miembros del personal de mantenimiento de la paz desplegados en todo el mundo. En los últimos diez años han surgido nuevos interrogantes y nuevos desafíos. La razón fundamental para elaborar el informe Nuevo Horizonte, publicado en julio de 2009, fue la de dar forma a una nueva visión de lo que es hoy el mantenimiento de la paz y lo que será en los próximos años, así como alcanzar un acuerdo entre todas las partes interesadas (el Consejo de Seguridad, países que aportan contingentes y fuerzas de policía, contribuyentes financieros y otros socios).

Creo que es mucho lo que se ha logrado, y que estamos avanzando en muchos asuntos. Tenemos un mejor entendimiento común de temas como la protección de los civiles, por ejemplo. Sobre la cuestión del «sólido mantenimiento de la paz» todavía hay debate, pero creo que las posiciones están convergiendo. También hemos avanzado en cuanto a planificación y supervisión. El primer informe se publicó en octubre de 2010 y le seguirán otros.

Ban Ki-moon y Alain Le Roy

El Secretario General Ban Ki-moon (al frente, segundo por la izquierda) se reúne con Alain Le Roy, Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, poco antes de la Conferencia Internacional sobre el Afganistán celebrada en Kabul. 7 de julio de 2010. (Foto ONU/Eric Kanalstein)

P: Los países europeos llevan varios años contribuyendo con miles de soldados bien equipados y entrenados a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). Sin embargo, el número de soldados europeos que prestan servicio para la ONU en otros lugares, especialmente en África, es relativamente pequeño. ¿Ha notado usted algún movimiento en Europa dedicado a impulsar y diversificar sus despliegues en el futuro?

Le Roy: Es alentador que los países europeos están presentes en la FPNUL en el Líbano aportando contingentes, y están realizando un gran trabajo. La FPNUL es una fuerza sólida y capaz. Desearía que tuviéramos más tropas europeas y de otros países desarrollados en las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, especialmente en África. Somos plenamente conscientes del importante compromiso que estos países asumen en el Afganistán, Kosovo y otros lugares, y lo agradecemos. Pero creemos que es importante, también como gesto político, que participen con más contingentes en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, particularmente en África.

P: Los helicópteros, especialmente los tácticos, son una necesidad operacional para las misiones de paz de la ONU, sobre todo en las zonas donde los conflictos se siguen reproduciendo, como la República Democrática del Congo y el Sudán. A pesar de esta clara necesidad, son pocos los Estados miembros que están dispuestos a aportar a la ONU tales aparatos. ¿De qué manera hacen frente las Naciones Unidas a esta carencia, y qué está haciendo el DPKO para tratar de superar este obstáculo?

Le Roy: Se trata de una dificultad enorme. Está claro que cuando tenemos el mandato de proteger a los civiles en territorios vastísimos donde no existe una infraestructura real, como el este de República Democrática del Congo o Darfur, la movilidad y agilidad de la fuerza y de la misión en su conjunto son factores clave. Así que los helicópteros y, en particular los helicópteros tácticos, son vitales. Llevamos más de dos años pidiendo 18 helicópteros de transporte militar para Darfur y aún no hemos recibido ni uno solo. Hemos recibido algún apoyo de los Estados Miembros: por ejemplo, nos llegaron cinco helicópteros tácticos de Etiopía para Darfur, y Rusia transfirió recientemente algunos helicópteros de transporte militar de nuestra misión en el Chad a Sudán del Sur. También contamos con helicópteros tácticos de Ucrania en Liberia. Pero necesitamos muchos más. Tuvimos un número importante de helicópteros de la India, pero Nueva Delhi ha decidido que se necesitan en casa. No estamos en una posición fácil en este momento. Debemos ampliar el grupo de países que pueden proporcionarnos estos activos y estamos tratando de lograrlo por todos los medios. El propio Secretario General ha expuesto la cuestión a muchos jefes de Estado y yo lo estoy planteando a mi nivel. Algunos países nos están ayudando, pero este sigue siendo uno de nuestros cuellos de botella.

P: Las elecciones presidenciales de Côte d’Ivoire se celebraron al fin tras un retraso de varios años. ¿Preveía usted que uno de los candidatos ignorara los resultados electorales?

Le Roy: Que alguien no acepte los resultados siempre es un riesgo. Al mismo tiempo, en Côte d'Ivoire, el compromiso de todas las partes de celebrar elecciones era claro y el resultado fue inequívoco: 54 por ciento contra 46 por ciento. Este hecho ha sido reconocido por casi todos los observadores y por la Comisión Electoral Independiente, y certificado por el Jefe de la Misión, el Sr. Y. J. Choi. Es muy importante que la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (ONUCI) continúe desempeñando su papel imparcial. El mandato de certificación lo otorgó el Consejo de Seguridad a petición del presidente Gbagbo, el presidente Ouattara, el presidente Bédié y el Sr. Soro en Acuerdo de Pretoria de 2005. Se trataba de una petición directa, y la ONU ha desempeñado su papel con imparcialidad. Se verificaron las cifras, que resultaron ser extremadamente claras. Llevaremos a cabo nuestro mandato, renovado unánimemente por el Consejo de Seguridad, de apoyar y ayudar al pueblo de Côte d’Ivoire (cualquiera que sea su pertenencia étnica y política) y trataremos de reducir el número de civiles víctimas de ataques.

P: A principios de agosto se produjo un tiroteo entre las Fuerzas Armadas libanesas y las Fuerzas de Defensa israelíes que resultó en la muerte de varios libaneses e israelíes. ¿Cree usted que la presencia y las acciones de la FPNUL ayudaron a evitar que este incidente degenerara en un conflicto más grave? De manera más general, ¿cómo ha ayudado la FPNUL a mantener la calma en la región?

Le Roy: Sí, creo que nuestra presencia en el Líbano ha tenido un efecto muy positivo. En primer lugar, porque debido a nuestra presencia, reforzada en 2006, las posiciones de las Fuerzas Armadas del Líbano se han establecido con éxito al sur del río Litani por primera vez en décadas, lo que constituye un gran logro. En segundo lugar, el número de incidentes a lo largo de la Línea Azul entre Israel y el Líbano se ha reducido drásticamente. Con la triste excepción del de agosto, nadie ha muerto en la Línea Azul desde el año 2006, lo cual es un éxito debido en gran parte a la presencia de la FPNUL. En cuanto al incidente de agosto, nuestra presencia ayudó a evitar que se extendiera.

P: 2010 fue un año tremendamente difícil para Haití, que tuvo que hacer frente primero a un devastador terremoto y después una epidemia de cólera. El pueblo de Haití y el personal de mantenimiento de la paz parecieron acercarse a raíz del terremoto, pero las sospechas sobre la causa de la epidemia de cólera pudieron erosionar la relación. Se llegaron a producir varias manifestaciones en contra de la ONU. ¿Cómo puede la ONU asegurarse de que las relaciones entre la misión y el pueblo al que están allí para ayudar vuelvan a fortalecerse?

Le Roy: Antes del terremoto, y tras sus secuelas iniciales, la relación entre la misión y el pueblo haitiano era muy buena. De hecho, los cinco años previos al terremoto fueron algunos de los mejores que Haití ha experimentado en las últimas décadas en términos de crecimiento económico y la estabilidad, lo que significó un gran éxito de la misión. Después del terremoto, todo el mundo reconoció que la misión ayudó a traer asistencia al pueblo. Por desgracia, al terremoto siguió el estallido de la epidemia de cólera y las acusaciones de que fueron las fuerzas de la ONU quienes la habían traído al país.

Alain Le Roy, Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

Alain Le Roy, Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, ofrece una conferencia de prensa después de las violentas manifestaciones ocurridas tras las controvertidas elecciones presidenciales celebradas en Bouaké (Côte d’Ivoire). 29 de diciembre de 2010. (Foto ONU/Basile Zoma)

Hemos dejado muy claro, desde el primer día, que queremos ser transparentes. Se llevaron a cabo multitud de pruebas entre los soldados contra los que iban dirigidas las acusaciones, todas ellas con resultados negativos. Además, el Secretario General nombró un grupo independiente, formado por algunos de los mejores expertos del mundo, para determinar el origen del brote de la epidemia de Haití. Este grupo ha comenzado su trabajo y los resultados serán transparentes. Cada vez son más los informes que demuestran que el brote pudo haber venido de una fuente completamente distinta.

P: El mandato de la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), concluyó en 2010. En retrospectiva, ¿ha logrado la MINURCAT cumplir su mandato de contribuir a la protección de los civiles, promover el estado de derecho y la paz regional?

Le Roy: Han sido muchos, entre ellos las autoridades locales, los que han elogiado el trabajo que hizo la MINURCAT en la zona oriental del Chad para garantizar la seguridad de los refugiados y los desplazados internos, promover el estado de derecho y capacitar a la policía del Chad (Destacamento Integrado de Seguridad). La misión, aunque tuvo lamentablemente que cerrar por razones políticas, ha dejado su huella en el Chad, y podemos estar orgullosos de lo que lo hizo para proteger a las personas en la zona oriental del país.

P: De cara al futuro, ¿cuáles espera que sean los principales retos y oportunidades para las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el 2011? ¿Qué le quita el sueño y qué le da motivos de esperanza?

Le Roy: Aún tenemos por delante enormes desafíos. Tenemos 15 operaciones y muchas de ellas se enfrentan a retos sumamente difíciles. Usted ha mencionado el Líbano: como sabe, la situación política allí es difícil, especialmente debido a las reacciones hacia el Tribunal Especial. Usted ha hablado de la República Democrática del Congo: proteger a tantos civiles con tantos grupos atacándolos de la manera más brutal. Ese seguirá siendo un enorme desafío durante los próximos años. Permítame mencionar otras tres situaciones en las que se nos está llevando al límite: Haití, Côte d’Ivoire y el Sudán. Primero, en Haití estamos frente a una crisis política, y tenemos que garantizar la seguridad en ausencia de estabilidad política. La epidemia de cólera también nos puso a prueba, y sobre este tema seguiremos siendo completamente transparentes. Segundo, se nos está poniendo a prueba en Côte d'Ivoire. Nuestra misión tuvo una posición firme y de principios. El presidente Gbagbo pidió la salida de nuestras fuerzas y las personas leales a él están instigando a la población, especialmente a través de la radio nacional, a actuar en contra de personal de la ONUCI. Nuestro personal de mantenimiento de la paz está muy presionado y está asumiendo grandes riesgos, lo que es muy preocupante. El tercer lugar en el que se nos pone a prueba es el Sudán. En Darfur, está muy claro que la UNAMID tiene que ser fuerte, porque todos los días, con regularidad, se producen ataques contra la población civil. En el Sudán Meridional, el referéndum se llevó a cabo pacíficamente, y la misión de la ONU desempeñó un papel muy importante para lograrlo.

Hace entre tres y seis meses, muy poca gente podía imaginar que se llegara a celebrar un referéndum pacífico con un resultado aceptado por todos (por Jartum y por Juba). Todo ello hay que agradecérselo en gran medida a la misión, y yo diría que sobre todo a un hombre: Haile Menkerio, Jefe de Misión, que ha tenido un papel discreto pero esencial. Todavía hay muchas cosas que arreglar, entre ellas asuntos posteriores al referéndum y la construcción del Estado en el Sudán Meridional. La asistencia del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno ha hecho posible que el referéndum se celebrará en todo el país, que cubre una vasta extensión de terreno. Creo que en el Sudán aprobamos el examen.

En general, 2010 nos pone a prueba casi como nunca antes en Haití, Côte d'Ivoire, República Democrática del Congo, Darfur, el Sudán Meridional, el Líbano y otros lugares. A veces se ha culpado al personal de mantenimiento de la paz cuando las cosas no han ido bien, pero debo decir que el rendimiento general de las fuerzas de mantenimiento de la paz en 2010 me ha parecido alentador: hemos contribuido a mantener la paz y a proteger a los civiles en todos estos casos y a evitar crisis más profundas con consecuencias potencialmente desastrosas para la población civil. A veces podríamos haberlo hecho mejor, y seguimos comprometidos a mejorar nuestro trabajo. No obstante, todo el mundo reconoce que, en todos estos casos tan difíciles, la situación habría sido mucho peor de no haber estado ahí el personal de mantenimiento de la paz. Estoy orgulloso de todos los hombres y mujeres que prestan servicio en el mantenimiento de la paz y quiero darles las gracias, tanto a ellos como a los Estados Miembros por su apoyo incondicional durante estos tiempos difíciles.


El contenido de esta página es una traducción no oficial, elaborada con la participación de la
Facultad de Traducción de la Universidad de Salamanca, Noviembre de 2011.

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