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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Mantenimiento de la paz en África

El Consejo de Seguridad reduce la misión UNMIL basado en los progresos alcanzados sobre el terreno

Graduados de la Academia Nacional de Policía de Liberia, entre ellos 104 oficiales mujeres, juran fidelidad ante la Fuerza de Policía

Graduados de la Academia Nacional de Policía de Liberia, entre ellos 104 oficiales mujeres, prestan juramento ante la Fuerza de Policía. Monrovia, Liberia. Enero de 17. (Foto ONU/Christopher Herwig).

El cómo una operación de mantenimiento de la paz completa su mandato y deja el país puede ser tan importante como la manera en que se pone en funcionamiento y comienza a trabajar. Cuando los «cascos azules» se marchan con antelación, independientemente de los logros conseguidos, puede comenzar de nuevo la violencia, lo que supondría, otra vez, el despliegue de tropas internacionales. Esto ocurrió recientemente cuando se puso fin antes de lo previsto, en 2005, a una operación de la ONU de mantenimiento de la paz en la República Democrática de Timor-Leste. Por ello, una misión de mantenimiento de la paz de la ONU tuvo que volver a la zona, respaldada por una fuerza de seguridad. En cambio, una misión que permanece sobre el terreno y mantiene un alto perfil durante mucho tiempo después de que finalice el conflicto puede acabar minando el apoyo del gobierno del país y la población local.

En el caso de la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL), el Consejo de Seguridad y la Secretaría acordaron que una reducción por fases y una desmilitarización limitada de la misión era la solución más inteligente. Con el objetivo de mantener los progresos obtenidos en materia de paz y estabilidad en el país de África Occidental, donde ya se habían realizado operaciones de la ONU y operaciones regionales de mantenimiento de la paz, esta reducción tuvo en cuenta los desarrollos obtenidos en el país al igual que la situación de los estados vecinos.

En septiembre de 2009, el Consejo de Seguridad votó por unanimidad alargar un año más el mandato de la UNMIL, establecida en 2003, y aceptar la tercera fase propuesta por la Secretaría General para la retirada de los efectivos. Este proceso supone prescindir de 2.000 efectivos y reducir la fuerza autorizada de la UNMIL a 8.000 efectivos en Liberia, además de la importante presencia de 250 efectivos en el Tribunal Especial para Sierra Leona en Freetown. Asimismo, para rebajar el perfil militar de la misión, designada originalmente para mostrar una postura contundente, el Consejo pidió la retirada de tres helicópteros de ataque y de docenas de vehículos de transporte de tropas. Sobre el terreno, la misión eliminó muchos puestos fijos de control y redujo puestos donde era factible operacional y logísticamente.

El país siguió progresando en materia de consolidación de paz y estabilidad, pero sus progresos siguieron siendo insuficientes. El Consejo de Seguridad acordó con la Secretaría General que las elecciones fijadas para 2011, cuando las autoridades de Liberia serán los principales responsables durante el proceso de votación, serían una prueba crítica de la sostenibilidad de la paz en el país. En 2010, los esfuerzos de la ONU seguirán centrándose en reforzar la seguridad en Liberia y el estado de derecho de las instituciones jurídicas y crear empleo, especialmente para la juventud del país y las personas que estén en edad de participar activamente en conflictos. Otra prioridad importante es mejorar la situación de los derechos humanos, sobre todo la de las mujeres liberianas. Los logros de la UNMIL obtenidos durante todos estos años son indiscutibles. Los «cascos azules» desarmaron a más de 100.000 ex combatientes, prestaron apoyo en las primeras elecciones democráticas que han tenido lugar en el país en décadas (que acabaron con la elección de Ellen Johnson-Sirleaf como la primera mujer jefa de estado) y proporcionaron la seguridad necesaria para la reconstrucción, el desarrollo económico y la reconciliación. Para alcanzar estos y otros logros, la UNMIL siempre ha mantenido buenas relaciones con el gobierno elegido de manera democrática y la población local.

Cuando el Consejo de Seguridad decida finalmente que una fuerza de mantenimiento de la paz no es ya necesaria en Liberia, afortunadamente no será ni muy tarde ni muy temprano. La retirada final debería ser un motivo para estar orgullosos tanto para los liberianos como para las Naciones Unidas, que les ha ayudado a establecer por fin la paz después de un largo camino.

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