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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Miles se unen al Programa de Voluntarios de la ONU como desafío personal

Filippo Busconi, voluntario italiano de la ONU, asiste a una reunión con los ancianos del lugar para establecer una relación de confianza y de este modo coordinar futuras actividades

Filippo Busconi, voluntario italiano de la ONU, asiste a una reunión con los ancianos del lugar para establecer una relación de confianza y de este modo coordinar futuras actividades. Campamento de desplazados internos de Ganachour, Goz Beida, Chad. 15 de abril de 2009 (Foto del Programa de Voluntarios de la ONU/Harald Franzen)

Las condiciones de vida en las misiones de mantenimiento de la paz y en las misiones políticas de la ONU pueden suponer un verdadero reto para el personal, puesto que debe mantenerse alerta y listo para la acción a pesar de las incomodidades y de estar separado de la familia y de los amigos. Aun así, miles de personas se ofrecen voluntarios para las operaciones de paz de la ONU. En 2009, más de 2.500 personas participaron en misiones de mantenimiento de la paz con el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU). Las motivaciones que les impulsan a ello son de naturaleza tan diversa como sus aptitudes; no obstante, todos desean contribuir a lograr la paz y el desarrollo. Aproximadamente el 30 por ciento de del personal civil de mantenimiento de la paz lo constituyen miembros del VNU, que desempeñan funciones importantes en las operaciones de la ONU. Efectúan tareas agotadoras y trabajan en contacto directo con las comunidades locales. El Programa VNU asigna aproximadamente 8.000 voluntarios cada año; al menos un 80 por ciento de ellos procede de países desarrollados, lo que permite una consideración y un apoyo «Sur-Sur». Los Voluntarios trabajan en el mantenimiento de la paz, la consolidación de la paz y en tareas políticas repartidas en 15 misiones, entre las que se encuentran el Sudán, la RDC, Côte d'Ivoire, Liberia, Haití y Timor-Leste. Los Voluntarios de la ONU realizan una contribución significativa al mantenimiento de la paz; por ello, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz les ha agradecido su profesionalidad y su dedicación.

De la paz al desarrollo

Golden Midaya, un ingenioso voluntario de Malawi, ha trabajado en Liberia como Voluntario de la ONU desde octubre de 2004. Primero fue inspector de campo en la unidad mixta de ejecución del programa de desarme, desmovilización, reinserción y reintegración en Monrovia y, a continuación, coordinador local del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en concreto del programa de recuperación y desarrollo orientado a la comunidad. «Colaboré con la reintegración de casi 120.000 excombatientes, y también promoví un cambio de mentalidad que logró que se interesaran más por la agricultura y por el trabajo duro», recuerda. «También promoví el voluntariado entre los miembros de mi equipo y mi comunidad. Ahora, están siempre dispuestos a realizar trabajos voluntarios... La situación de seguridad sigue siendo frágil, y vivir en un lugar remoto e aislado puede afectar de una manera u otra. Sin embargo, cuando recuerdo la temporada que pasé en Liberia, estoy convencido de que mejoré la vida de mucha gente».

El espíritu del voluntariado

Los voluntarios de la ONU adquieren un compromiso apasionado por el que, además de contribuir a la paz y al desarrollo, introducen cambios positivos en las comunidades en las que trabajan. Comparten su experiencia profesional al mismo tiempo que sacan provecho de su trabajo como voluntarios.

«A los voluntarios de la ONU les mueve el deseo de llegar a las comunidades y a los grupos vulnerables y marginados y conseguir que participen de forma activa y útil en el desarrollo de su sociedad», explica Flavia Pansieri, la Coordinadora Ejecutiva del UNV. No obstante, «los beneficios a nivel profesional y personal que adquiere un voluntario no están exentos de inconvenientes; por ejemplo, se ven obligados a afrontar unas condiciones de vida difíciles».

Un tercio de los voluntarios trabajan en el mantenimiento de la paz. Astrede Karimi Mbaka, de Kenya, está destinada a la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) en calidad de especialista en Sistemas de Información Geográfica (SIG). La dependencia del SIG recava, prepara y distribuye información geoespacial para la UNMIS, otras agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales internacionales. Su trabajo consiste en proporcionar servicios cartográficos, ya sea de mapas impresos o digitales, que permiten a sus colegas de la ONU planificar la logística compleja de una misión de mantenimiento de la paz.

Los voluntarios como Astrede Karami Mbaka desempeñan una función decisiva en la recopilación, la verificación, la gestión, el almacenamiento, el análisis y la divulgación de los datos geoespaciales», afirma el Comandante Haytham Saied, el encargado de la unidad.

Mkba admite que es necesaria cierta flexibilidad para acostumbrarse al clima hostil y a las difíciles condiciones laborales del Sudán, y que no todo el mundo consigue adaptarse. A pesar de ello, añade: «animo a todo el mundo a unirse al UNV. He crecido tanto como persona, como a nivel profesional. Incluso me he ofrecido para enseñar a los estudiantes locales las técnicas del SIG en mi tiempo libre».

La oficina de apoyo del UNV organiza la campaña anual de donación de sangre en la sede de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (UNOCI) en Abidjan

La oficina de apoyo del UNV organiza la campaña anual de donación de sangre en la sede de la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (UNOCI) en Abidjan, Côte d'Ivoire. 17 de junio de 2009(Foto ONU/Ky Chung)

Los voluntarios de la ONU también trabajan en colaboración con asociados para el desarrollo para llegar a aquellas comunidades afectadas por un conflicto. Trabajan en la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y el Chad (MINURCAT), por ejemplo para apoyar la instauración de condiciones de seguridad propicias para el voluntariado y el regreso voluntario, seguro y duradero de los desplazados y refugiados procedentes del Sudán y la de RDC. Para Victor Angelo, Representante Especial del Secretario General y responsable de MINUCART, el valor añadido de los voluntarios de la ONU es su compromiso.

«Los voluntarios en seguida se ponen manos a la obra», comenta. «Estoy francamente impresionado con los ingenieros y otros voluntarios que trabajan en condiciones extremas y aun así mantienen la calma e insisten en el riguroso cumplimiento de las reglas. Su buena voluntad y su predisposición son admirables. Algunos de los miembros de mi personal son profesionales y, sin embargo, podrían aprender un par de cosas de los voluntarios de la ONU».

Alrededor de 800 voluntarios de la ONU están colaborando actualmente con la misión de la ONU en la RDC (MONUC). Kristen Petillon, de origen francés, trabaja codo con codo con los Cascos Azules. Este oficial asociado de asuntos civiles es uno de los seis voluntarios que colaboran con los Equipos Mixtos de Protección en Kivu del Norte.

«En la práctica, el equipo evalúa las situaciones, identifica las amenazas y, en colaboración con los «Cascos azules», elige las soluciones más adecuadas», explica.

No obstante, los equipos también deben proponer enfoques adecuados para las situaciones dramáticas a las que se enfrentan. Poco después de que el equipo de Kristen llegara al pueblo de Walikale, descubrieron que una localidad vecina se encontraba bajo la amenaza inminente de quedar en medio del fuego cruzado de dos facciones en guerra. Los Equipos Mixtos de Protección tuvieron que actuar de forma inmediata.

«En colaboración con los «Cascos azules», negociamos un alto el alto el fuego y pedimos una zona temporal de separación y la retirada de las unidades armadas», cuenta. «Además, el Equipo Mixto de Protección consiguió retirar a dos niños soldado de uno de los grupos, después de una serie de delicadas negociaciones.

«Lo que añade valor a nuestras contribuciones dentro de las operaciones de la ONU y nos da fuerza para llegar hasta las comunidades en las que servimos en circunstancias difíciles, es el espíritu de voluntariado».

Los voluntarios que perdimos...

El 28 de octubre de 2009, un atentado en Bekhtar Guest House, una casa de huéspedes en Kabul (Afganistán) se cobró la vida de cinco trabajadores de la ONU, entre los que se encontraban dos voluntarias, Jossie Esto y Yah-Lydia Wonyene. Jossie Esto era de origen filipino y madre de dos niños; Yah-Lydia Wonyene procedía de Liberia y tenía cinco hijos. Ambas trabajaban como oficiales de información y formación electoral y como coordinadoras de formación en el seno del proyecto PNUD/ELECT. Se encargaban de seleccionar a personas del lugar para que ejercieran como educadores cívicos y coordinadores electorales de distrito o escrutadores, labores esenciales para que las elecciones de agosto se desarrollaran sin incidentes. Las voluntarias trabajaban en colaboración directa con equipos de afganos, y les ofrecían consejo y formación sobre cómo preparar a los habitantes para que participaran en las elecciones.

Esto y Wonyene habían colaborado ya como voluntarias en el mantenimiento de la paz de la ONU y en operaciones políticas como la de Timor-Leste, Sierra Leona, Liberia y Nepal. A menudo trabajaban en condiciones muy difíciles que requerían un alto grado de compromiso y responsabilidad. Como personal civil, frecuentemente tenían que llevar chaleco antibalas y cascos e incluso viajar en vehículos blindados. Eran muy disciplinadas y contaban con la fuerte personalidad que resulta esencial para realizar este trabajo.

Stuart Moran, director del Programa VNU en Afganistán, describió el compromiso de promover la paz y el desarrollo que ambas mujeres habían contraído: «Vinieron a Afganistán como voluntarias de la ONU por solidaridad hacia la gente del país. Compartieron su experiencia y su vida con sus colegas afganos, y sus contribuciones encarnaban la esencia misma del voluntariado».

Para Flavia Pansieri, la Coordinadora Ejecutiva del VNU, la pérdida de las dos colegas voluntarias fue un acontecimiento trágico: «Dieron sus vidas para lograr el triunfo de la democracia en Afganistán. Su compromiso es una inspiración para nosotros y para los voluntarios de todo el mundo para que sigamos trabajando en aras de la paz y del desarrollo».

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