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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Entrevista con Susana Malcorra

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, visita al personal de mantenimiento de la paz en Darfur. (Foto ONU)

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, visita al personal de mantenimiento de la paz en Darfur. (Foto ONU)

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta, está al mando del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, que proporciona ayuda logística y operacional a más de 120.000 miembros del personal de la ONU en operaciones globales sobre el terreno.

Pregunta: Sra. Malcorra, usted ha elaborado una nueva estrategia para apoyar el mantenimiento de la paz. ¿Cuál es el objetivo básico?

Susana Malcorra: Nuestros compañeros han hecho un gran trabajo al intentar tratar los crecientes desafíos. Pero nos dimos cuenta de que teníamos que considerar otra manera diferente de llevar este asunto, ya que dicho asunto ha cambiado estos últimos años, y no sólo en cuanto a tamaño sino también en cuanto a complejidad. Estamos intentando establecer una nueva manera de ofrecer nuestros servicios basándonos en una serie de principios. Uno de ellos es llegar al lugar con más rapidez al inicio, y con un enfoque más modularizado, para llevar a cabo un mejor trabajo de preparación previa al despliegue, y mejorar los servicios con el fin de poder transportar los bienes al lugar, y además tenerlos en funcionamiento cuanto antes. Estamos tratando de crear listas de candidatos con la gente que esté disponible para poder enviarla, y a la vez tratamos también de firmar acuerdos con gobiernos y compañías privadas para poder contar con gente de reserva. Otro elemento importante: hemos crecido y alcanzado un tamaño tal que hay misiones extensas en lugares donde se pueden compartir recursos entre varias misiones, mediante centros de servicios regionales. Esto nos proporcionará economías de escala, una mejor calidad y una base de servicios más estable. Esperamos emplazar estos centros en lugares de destino que puedan ser aptos para familias. Así, nuestro personal podrá tener la opción de servir en misiones situadas en lugares que puedan alojar mejor su planificación profesional. También existirán las oportunidades de bienestar del personal. Estamos planificando todo para que sea más efectivo y más eficiente, ya que hay que ser conscientes de que hoy en día, los recursos son un asunto clave entre Estados Miembros.

P. Descríbanos el alcance de los retos a los que se enfrenta en su trabajo

SM: Dirigimos una operación con un presupuesto de casi 9.000 millones de dólares de EE.UU. De ellos, 8.000 millones están destinados al mantenimiento de la paz. También dirigimos varias misiones políticas especiales. También apoyamos a la Unión Africana en la AMISOM (Somalia). Así que somos responsables de un grupo muy diverso de misiones. Además, están situadas en áreas muy lejanas, donde no contamos con nada a partir de lo que poder empezar a crecer. A veces, la seguridad en estas áreas es muy escasa, y no se nos da una bienvenida muy agradable. En este contexto, nuestro mayor desafío es ser capaces de establecer una misión con un personal de 20.000 o 30.000 personas. Es necesario llevar a cabo todo esto de manera que atienda las necesidades del personal desplegado en cuanto a disponer de un alojamiento adecuado, agua, alimentos, en resumen, disponer de un estado de bienestar razonable. Y cuando se tienen en mente las líneas de suministros que a veces llegan a tener 2.000 kilómetros de largo, y a veces con partes sin carretera, como en Darfur y en el Chad; o cuando se tiene en mente la manera de llegar a Mogadishu, donde muchos de nuestros barcos han sufrido bombardeos; ese es el tipo de desafíos a los que nos enfrentamos. Todo esto, junto con la dificultad de conseguir subir a gente a bordo, que esta gente sea la indicada, en el momento oportuno y conservarlos a largo plazo... también esto constituye un desafío para nosotros.

P. ¿Qué es necesario hacer para acelerar el despliegue del personal en las misiones?

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta, durante una visita a la República Democrática del Congo.

Susana Malcorra, Secretaria General Adjunta, durante una visita a la República Democrática del Congo. La Sra. Malcorra llega a Bukavu, Kivu del Sur, acompañada (de izquierda a derecha) por el General Ghumman, Cmte. de la Brigada de Kivu del Sur, y Aliou Sene, Jefe de Oficina de la MONUC en Bukavu. 26 de agosto de 2009. (Foto MONUC/Jacqueline Chenard)

SM: No creo que haya una única respuesta a esta pregunta. Se necesita una combinación de instrumentos, y eso es lo que estamos intentando reunir. Necesitamos incentivos para que la gente pueda valorar el hecho de que sean los primeros en llegar. ...Necesitamos establecer acuerdos con algunos gobiernos para que nos ayuden con algunas capacidades determinadas... Estamos desarrollando acuerdos con el sector privado que nos permitan disponer de ciertos servicios en reserva, como contratistas que construyan los campamentos con mayor rapidez. Sin embargo, necesitamos llevarlo a cabo de una manera que no sea muy costosa, y además debemos asegurarnos de encontrar contratistas en todas las regiones del mundo... No va a haber una única solución a todos los problemas, aunque sea nuestra meta.

P. Usted ha propuesto reducir la huella ecológica en el mantenimiento de la paz. ¿Cómo se hacen más «verdes» los cascos azules?

SM: Las operaciones de mantenimiento de la paz tienen un gran impacto en el terreno en el que se establecen, desde el agua que se necesita hasta la eliminación de desechos y el material que se deja cuando las fuerzas de mantenimiento de la paz dejan el lugar. Por ello, estamos teniendo en cuenta el medio ambiente al diseñar los campamentos. Parte de ello son los enfoques más estandarizados y modularizados. Otro ejemplo: invertimos una gran cantidad de dinero en llevar combustible para proporcionar luz a los campamentos. Hoy en día, la energía que necesitan esas luces la pueden proporcionar paneles solares o la fuerza eólica. Esto reduciría la dependencia en combustible y también nos haría más eficientes e independientes, ya que no se necesitaría ninguna línea de suministro. Así que hay un impacto en el medio ambiente y un impacto en la seguridad. El reto consiste en ser capaces de producir especificaciones para llegar a las soluciones correctas.

P. ¿Cómo afectarán los cambios en curso en la contratación de personal a aquellos que estén interesados en unirse a las fuerzas de mantenimiento de la paz?

SM: Estamos trabajando estrechamente con la Oficina de Gestión de Recursos Humanos (OGRH) para elaborar un nuevo sistema que se empezará a utilizar en 2010, y que estará mucho más abierto al público general, será más fácil de usar y permitirá a los usuarios seguir su solicitud. También nos estamos esforzando para establecer unas listas sólidas de candidatos aceptados. Están teniendo lugar muchos cambios a la vez y quizás no podamos ver los resultados hasta dentro de un tiempo. Lo importante es simplificar el proceso. Y necesitamos ser capaces de evaluar las habilidades y perfiles de la gente, y permitirles que vean si sus perfiles son los adecuados.

P. ¿En qué manera beneficiarán estos cambios al personal sobre el terreno?

SM: El Secretario General fue uno de los principales impulsores del concepto de crear una secretaría mundial para que al personal sobre el terreno y al personal que trabaja en la sede se les considere como iguales. La idea de que el personal sobre el terreno fuera de segunda clase le molestaba, me molestaba a mí, nos molestaba a todos en general. Es algo que promovimos nosotros, y la Asamblea General lo aprobó el año pasado. Ahora se puede solicitar cualquier trabajo en la Secretaría y quien lo haga, será considerado un candidato interno. Estamos trabajando en otro aspecto de la reforma que pondría a nuestro personal en un nivel equivalente en cuanto a fondos y programas, especialmente en lugares de destino con condiciones de vida difícil y en misiones no aptas para familias. Sin embargo, los Estados Miembros no aceptaron ese aspecto de la reforma. Encontraron que nuestra propuesta todavía no estaba preparada. Así que el año que viene volveremos a trabajar sobre este tema. Nuestras misiones no son lugares de destino aptos para familias, por eso la idea de un segundo hogar requiere algún tipo de compensación.

P. ¿Qué se puede hacer para que más mujeres se una a las fuerzas de mantenimiento de la paz?

SM: El número de mujeres al mando ha ido en aumento, y es una buena señal ya que cuantas más mujeres ocupen puestos importantes, intentarán sobre todo atraer a más mujeres para que se unan. No es que nuestros compañeros masculinos no estén haciendo lo mismo, pero siempre es bueno que haya un efecto benéfico aunque lento y gradual hacia todos los estratos desde los puestos más altos. Nuestro principal problema ocurre a mediados de la carrera, cuando es muy difícil conservar a las mujeres que están en la treintena y que han elegido tener una familia además de trabajar. Lo difícil es conservarlas en los lugares en los que servimos. En primer lugar, se necesitan mejorar las condiciones de vida en esos lugares, pero también se necesita mejorar las condiciones de regreso, por si quieren tomarse tiempo libre. Necesitamos ser capaces de mantener el contacto con aquellos que se fueron, darles otra vez la bienvenida y no penalizarles.

P. ¿Cuál ha sido el efecto de los cambios en la política de conducta y disciplina de la ONU en lo que respecta a la explotación y el abuso sexual cometidos por el personal de mantenimiento de la paz?

SM: El reconocimiento del problema está a un nivel superior. Tratamos este tema cada vez que nos reunimos con los Estados Miembros que aportan contingentes o fuerzas de policía. Disponemos de un sistema sólido para tratar el problema y dar información en poco tiempo a los Estados Miembros para que ellos puedan continuar. Tenemos un sistema de localización que muestra cómo empiezan a aparecer las primeras reacciones. ¿Ya funciona todo esto? No, todavía no. La Asamblea General decidió que los países que aportan contingentes deben tratar este tema ellos mismos. Este hecho es importante ya que ahora ellos pueden poner el límite en sus propios países. Ha causado un efecto bastante importante. La dificultad está en que conseguir los resultados finales (de una investigación) puede tardar más tiempo todavía. Es necesario intentar convencer a todo el mundo de que un solo caso ya es demasiado, aunque teniendo en cuenta que desplegamos a más de 200.000 militares y fuerzas de policía en un año, las cifras son muy bajas. Esto lo conseguimos siendo muy exigentes y poniéndolo en lo alto de la lista de nuestras prioridades.

P. ¿Qué hay en el programa de 2010?

SM: Esperamos que los Estados Miembros aprueben nuestra estrategia de apoyo y así tener la oportunidad de cambiar la manera de hacer negocios. Nos enfrentamos a muchos desafíos en los lugares donde desplegamos nuestras fuerzas, y nunca se sabe que nuevos retos pueden aparecer y pueden empeorar la situación. Nuestro mayor trabajo será dinamizar la reforma de recursos humanos para ser capaces de proporcionar un personal experto y cualificado cuando lo necesiten las diferentes misiones. Esta será mi primera prioridad.

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