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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Mantenimiento de la paz en África

Progreso hacia la paz en Somalia

Somalia continúa apareciendo en todos los titulares del mundo entero –principalmente por razones negativas relacionadas con la piratería y la violencia. No obstante, ha habido un importante progreso, pues sólo 9 meses después de la elección del presidente de Somalia, Sheikh Sharif Sheik Ahmed se dirigió a los líderes mundiales en la 64 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2009 para recordar la prioridad de las necesidades de su país.

Su elección como presidente el 30 de enero de 2009 formaba parte de la implementación del artículo 9 del Acuerdo de Paz de Bjibouti, en el que diseñaba el marco para una cooperación política. El acuerdo incluía una carta federal transitoria que había sido enmendada,, lo que condujo a un parlamento agrandado de 550 miembros con una mayor participación de los grupos que no habían estado representados previamente. Al final del mes de febrero, con el nombramiento del Primer Ministro Omar Sharmarke, se creó un nuevo gobierno de 37 ministros, y se ubicó de nuevo por primera vez en mucho tiempo en Mogadishu.

Tanto la instauración del nuevo gobierno, como la retirada de las fuerzas etíopes a mediados de enero (se establecieron medidas de reconciliación en el acuerdo de Djibouti) fueron un indicador positivo para la dirección del proceso de paz.

El gobierno, sin embargo, tuvo que enfrentarse a numerosos desafíos durante el año, así como a las amenazas de extremistas somalíes, principalmente Al Shabab y Hisbu’l Islam, ayudados y secundados por combatientes extranjeros. En mayo sufrieron un intento de golpe de estado llevado a cabo por insurgentes y dos ataques mortales de bombas suicidas en febrero y septiembre, que acabaron con la vida de oficiales somalíes y de personal que trabajaba por el mantenimiento de la paz de Burundi y Uganda. Con la ayuda de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISON), el Gobierno Federal de Transición (TFG) mantuvo posiciones estratégicas y conservó las instalaciones del gobierno en Mogadishu. Desafortunadamente, debido a estos incidentes, hubo que reforzar las fuerzas de seguridad e incrementar y acelerar la ayuda internacional para el Gobierno y AMISOM.

El representante especial de la Secretaría General, Ahmedou Ould-Abdallah, estuvo a la cabeza de la oficina política de la ONU para Somalia (UNPOS) en la consolidación de procesos de paz. Trabajó por un mayor apoyo diplomático y aumentó la ayuda financiera proveniente de gobiernos regionales y de la comunidad internacional para reforzar la seguridad.

En abril, algunos donantes se comprometieron a proporcionar más de 200 millones de dólares en la conferencia patrocinada por la ONU y la Unión Europea celebrada en Bruselas para prestar apoyo a las instituciones de seguridad somalíes y a AMISOM. Al final del año 2009, se habían recolectado más de dos tercios de ese dinero. En un movimiento para fortalecer la transparencia y la responsabilidad, el Gobierno Federal de Transición firmó un acuerdo con la empresa de contabilidad internacional PricewaterhouseCoopers para ayudar a controlar los fondos que se recibían y para construir una capacidad financiera. También para prestar apoyo al Gobierno Federal de Transición, a principios de agosto la Secretaria del Estado de EEUU, Hillary Clinton, en una reunión con el Presidente Sharif, reafirmó el apoyo de los Estados Unidos hacia el gobierno somalí.

La implementación del proceso de paz tomó aún más fuerza en agosto con una conferencia sobre «Afrontando la impunidad: en busca de justicia y reconciliación», organizada por la Oficina Política de las Naciones Unidas para Somalia bajo el artículo 9 del Acuerdo de Djibouti sobre la Justicia y la Reconciliación. A la conferencia, que duró dos días y que trataba de encontrar una manera de gestionar la impunidad, asistieron ministros, parlamentarios, miembros de la sociedad civil somalí y expertos internacionales.

Más allá de sus costas, mar adentro, destacados asaltos que suponían cuantiosos rescates y equipos cada vez más sofisticados, continuaron atrayendo la atención hacia Somalia. Incitada por las resoluciones del Consejo de Seguridad para ampliar las medidas contra la piratería, la comunidad internacional, en una muestra de solidaridad, ha incrementado sus esfuerzos para luchar contra este fenómeno, haciendo que cada vez sea más arriesgado para los barcos de piratas burlar el cerco de las patrullas navales, con lo que se ha conseguido reducir así el número de asaltos exitosos. Sin embargo, la piratería y sus repercusiones en la economía mundial siguen siendo un desafío para la comunidad internacional.

El Representante especial de la Secretaría General sostiene que la única solución duradera contra la piratería y la inestabilidad general de Somalia es atacar el problema de raíz. La respuesta yace en establecer un gobierno efectivo, instituciones de seguridad basadas en los principios de derecho, así como en desarrollar la creación de puestos de trabajo –elementos esenciales del marco del Acuerdo de Djibouti. La Oficina Política de las Naciones Unidas para Somalia, junto con sus compañeros regionales e internacionales, continúa realizando su trabajo por la implementación del Acuerdo de Djibouti.

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