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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Historias

Nuevos Horizontes para el mantenimiento de la paz

El Secretario General Ban Ki-moon visita el Centro de Formación de Apoyo a las Operaciones de Paz de Tavan Tolgoi

El Secretario General Ban Ki-moon visita el Centro de Formación de Apoyo a las Operaciones de Paz de Tavan Tolgoi, cerca de Ulaanbaatar (Mongolia), donde se entrena a las tropas antes de servir en las Naciones Unidas. 26 de julio de 2009. (Foto ONU/Eskinder Debebe)

El mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas celebró su 61º cumpleaños, y los Estados Miembros y la Secretaría de las Naciones Unidas se hacían diversas preguntas sobre las futuras direcciones de esta actividad tan importante para la Organización. El proceso Nuevos Horizon-tes empezó a fraguarse en 2008 y vio la luz en 2009. Es el principal marco organizador de la evaluación más importante del mantenimiento de la paz en la ONU.

Hubo varios factores que desencadenaron la decisión de la Secretaría de crear el proyecto Nuevos Horizontes. El primero fue que 2010 sería un año clave para dos actividades en curso de reforma y evaluación. El programa Operaciones de Paz 2010, creado por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) a finales de 2005, llegaría a su fin. Además, 2010 marcará el décimo aniversario del Informe del Grupo de Alto Nivel sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas (más conocido como el Informe Brahimi, el apellido de su autor principal). Los dos fueron evaluados en 2009, propiciando un acuerdo en 2010 sobre el camino que se debía seguir.

El segundo factor fue que las fuerzas de mantenimiento de la paz sobre el terreno se enfrentaban a graves problemas, sometiéndolas a una presión real. Entre estos problemas se encontraban un nuevo conflicto en la República Democrática del Congo, un plan de contingencia para una posible operación en Somalia y los retos en curso de las operaciones de despliegue en Darfur y en el Chad y la República Centroafricana. Las fuerzas de mantenimiento de la paz también estaban al mando de actividades de transición en Timor-Leste, Haití y Liberia, y tuvieron que afrontar problemas políticos en Kosovo, el Afganistán y Georgia. Tal cantidad de actividades ralentizó la ejecución completa de mejoras estructurales que ya estaban planeadas y de reformas en curso. En respuesta, los dos nuevos Secretarios Generales Adjuntos, responsables de los temas relacionados con la paz y la seguridad (Alain Le Roy y Susana Malcorra) abrieron una línea de diálogo con los Estados Miembros de las Naciones Unidas sobre direcciones futuras, con el fin de conseguir un acuerdo respecto a un grupo de objetivos alcanzables para reforzar el mantenimiento de la paz de la ONU.

El proceso comenzó en un período de receso convocado por el Secretario General Ban Ki-moon con el Consejo de Seguridad en marzo de 2009. Más adelante ese mes, en el Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York (un grupo de investigación y reflexión sobre el mantenimiento de la paz) produjo un estudio titulado «Building on Brahimi». El DOMP y el DAAT produjeron su propio texto oficioso en julio, titulado «Un nuevo programa para la alianza: Abriendo un nuevo horizonte para las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas».

«Nuevos Horizontes» buscaba promover la noción de una alianza mundial de mantenimiento de la paz organizada alrededor de tres temas clave: (i) renovar la alianza de mantenimiento de la paz alrededor de una visión compartida; (ii) trasladar esa alianza a una acción efectiva sobre el terreno; y (iii) construir de manera conjunta un sistema que pudiera apoyar el mantenimiento de la paz de la ONU en un futuro.

Los autores decidieron que el éxito del mantenimiento de la paz de la ONU se basa en una alianza de mantenimiento de la paz entre el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, los países que aportan contingentes y fondos y la Secretaría. Sin embargo, esta alianza tendría que encontrar nuevas y mejores maneras de gestionar el mantenimiento de la paz. Con la escala y la diversidad sin precedentes de las operaciones en curso en 2008 y 2009, se les ha exigido a las fuerzas de mantenimiento de la paz que hagan más, a menudo en ambientes peligrosos, y con más restricciones en los recursos que en el pasado. Mientras tanto, los sistemas de personal de mantenimiento de la paz, administrativo y financiero no pudieron seguir el ritmo. Para afrontar estos retos, se exigirá una planificación y un despliegue de las misiones de mantenimiento de la paz más flexible y receptiva. Nuevos Horizontes reconoce la necesidad de crear una nueva manera de hacer negocios, incluido un sistema de apoyo global para administrar de una manera más efectiva el mantenimiento de la paz y para proteger el personal y los recursos que los Estados Miembros han proporcionado. El documento Nuevos Horizontes proponía una serie de recomendaciones prácticas que la alianza de mantenimiento de la paz debería lograr en los años venideros. Éstas incluyen: un acuerdo sobre el papel del mantenimiento de la paz de la ONU y la aclaración de lo que el mantenimiento de la paz puede y no puede hacer, basándose en los principios acordados sobre el mantenimiento de la paz. Para lograr el éxito, esta alianza necesitará llegar a un consenso en las tareas clave, en especial en necesidades controvertidas como un mantenimiento de la paz robusto, la protección de civiles y tareas indispensables de mantenimiento de la paz.

Nuevos Horizontes también señala la centralidad de una clara estrategia política, un apoyo adecuado, una planificación y gestión de misión efectiva, un despliegue más rápido y más efectivo y mejores medios de generar recursos. Se debería de ampliar la base de los países que aportan contingentes y fuerzas de policía, ya que en la actualidad, los países en desarrollo proporcionan la mayoría de las fuerzas uniformadas de mantenimiento de la paz. Así mismo, se debería de desarrollar una nueva estrategia de apoyo a las operaciones sobre el terreno que se centre en la innovación, la flexibilidad y la rendición de cuentas.

Desde el año 2000 no se había visto tanta actividad relacionada con el mantenimiento de la paz de la ONU.

Paralelamente a la actividad de la Secretaría y teniendo en cuenta la crisis financiera mundial en curso, el Reino Unido y Francia lanzaron un proceso dentro del Consejo de Seguridad para examinar el mantenimiento de la paz en la ONU. Una serie de debates tuvo lugar durante la primera mitad del año, y culminó el 5 de agosto con una declaración de la Presidencia que presentaba las recomendaciones del Consejo y las responsabilidades relacionadas con el mantenimiento de la paz.

Al mismo tiempo, el Grupo de Trabajo sobre las Operaciones de Mantenimiento de la Paz del Consejo de Seguridad, presidido por el Japón, dio comienzo a sus propios diálogos, en particular con los países que aportan contingentes. El Canadá también inició una serie de seminarios para diplomáticos y los profesionales del sector de la salud que trabajan sobre el terreno. Otros participantes también expresaron su preocupación. Los países que aportan contingentes y las misiones sobre el terreno demostraron la necesidad de una consulta más positiva con la Secretaría y el Consejo de Seguridad, la importancia de mandatos realistas con suficientes recursos como para enviarlos tan pronto como se soliciten, y mejores consejos sobre tareas tales como la protección de civiles. Los países que aportan contingentes citaron importantes vacíos en las capacidades que impedían a las misiones repartir los bienes con la movilidad e intensidad que se requieren hoy en día, como por ejemplo capacidades de la inteligencia y activos de movilidad sobre el terreno, en particular helicópteros. Pedían con insistencia una mejor capacitación y recursos humanos y reformas en las adquisiciones más sustanciales para asegurar un despliegue del personal necesario, bienes y servicios mucho más rápido. En cuanto a problemas que minaron la voluntad y la capacidad de los países contribuyentes de participar, se mencionaron retrasos en el suministro de equipo de la ONU, en el apoyo logístico y en los reembolsos.

Los principales países que aportan fondos querían que el Consejo de Seguridad estuviera más atento a las implicaciones presupuestarias de sus mandatos. A pesar de que el presupuesto relacionado con el mantenimiento de la paz aumentó en términos reales (hasta llegar a 7.800 millones de dólares en 2009-10), el dinero invertido para el mantenimiento de la paz seguía pareciendo poco cuando se le comparaba con los gastos de otros departamentos militares importantes, lo que reflejaba unas necesidades operacionales reales. Sin embargo, lo que buscaban era una cultura de actuación más sólida y unas expectativas de actuación más realistas. Asimismo, querían explorar nuevas alternativas a las grandes operaciones de mantenimiento de la paz, ya que estaba claro que en 2010 los límites económicos crecerían.

A finales de 2009, este proceso culminó con la entrega por parte del Secretario General de dos informes críticos a la Asamblea General, que sentó las bases de su acción en el mantenimiento de la paz en 2010. El Informe para el Comité Especial de Operaciones de Mantenimiento de la Paz presentaba prioridades clave sobre políticas que requerirían el apoyo de la Asamblea General, como por ejemplo la protección de civiles, un mantenimiento de la paz robusto y tareas de mantenimiento de la paz llevada a cabo por las fuerzas de dicho departamento de la ONU. En informe también sugería contar con un enfoque a largo plazo a la hora de tratar los importantes vacíos en las capacidades y de hacer corresponder las necesidades de capacitación y equipamiento con las demandas del mantenimiento de la paz de la ONU de hoy en día.

En el segundo informe, la Estrategia de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, se exponía una serie completa de reformas para todo lo relacionado con el apoyo logístico y administrativo para las Actividades sobre el terreno de la ONU, incluidas opciones para un despliegue más rápido de bienes y servicios, un nuevo concepto de centro regional de servicios que proporcione servicios de apoyo consolidado para las diferentes misiones y reformas en los mecanismos de financiación y en la gestión de recursos humanos.

Durante todo 2010 y en adelante, se seguirán buscando prioridades que provengan de las actividades de Nuevos Horizontes. Durante un servicio funerario, un miembro del personal de la ONU llora a varios compañeros que perecieron el 28 de octubre de 2009 en un ataque a un hogar de huéspedes en Kabul (Afganistán). 3 de noviembre de 2009. (Foto ONU/Eric Kanalstein). Un claro resultado del proceso hasta ahora ha sido el compromiso a seguir llevando a cabo consultas positivas entre los tres socios clave de mantenimiento de la paz: la Secretaría, los países contribuyentes y el Consejo de Seguridad. El reto de 2010 será trasladar esos compromisos ampliados al progreso real a nivel de políticas, y sobre todo mejorar el apoyo a las misiones de mantenimiento de la paz sobre el terreno.

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