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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

In Memoriam

Las tragedias en Haití y el Afganistán ponen de manifiesto los sacrificios hechos por el personal de las Naciones Unidas

El Secretario General Ban Ki-moon visita el Centro de Formación de Apoyo a las Operaciones de Paz de Tavan Tolgoi

Durante un servicio funerario, un miembro del personal de la ONU llora a varios compañeros que perecieron el 28 de octubre de 2009 en un ataque a un hogar de huéspedes en Kabul, Afganistán. 3 de noviembre de 2009.(Foto ONU/Eric Kanalstein)

Una vez más, el año 2009 ha demostrado que el trabajo vital que lleva a cabo la ONU en países que sufren o se recuperan de conflictos conlleva graves riesgos: 116 miembros del personal perdieron la vida mientras trabajaban en el mantenimiento de la paz o en misiones políticas. Algunos miembros del personal de la ONU fallecieron como resultado de ataques directos, incluidos actos de terrorismo. Otros perdieron la vida como consecuencia de accidentes o enfermedades. La familia de las Naciones Unidas llora sus muertes y honramos sus memorias. Dos trágicos días de octubre recordaron los terribles peligros a los que se enfrenta cada miembro del personal de la ONU en nombre de la organización. El 9 de octubre, un horrible accidente se llevó las vidas de seis miembros uruguayos y cinco miembros jordanos del personal de mantenimiento de la paz, cuando un avión de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) se estrelló en una zona montañosa del sudeste de Haití. El avión estaba llevando a cabo un vuelo regular de reconocimiento cuando se estrelló en la ladera de una montaña en la zona de Fonds-Verrettes, a 45 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe. Fue la mayor pérdida de vidas del personal de mantenimiento de la paz en un solo día en muchos años.

En una emotiva ceremonia en Puerto Príncipe, miembros de la misión de mantenimiento de la paz, oficiales haitianos y el público escucharon un solemne, pero a la vez inspirador, mensaje que leyó el jefe de la MINUSTAH en nombre del Secretario General Ban Ki-moon.

«Aquellos a quienes recordamos hoy estaban patrullando los cielos, pero podían ver algo más allá del horizonte: un futuro más prometedor y lleno de esperanza para todo el pueblo de Haití», dijo en Secretario General Ban Ki-moon.

Para mostrar la solidaridad de la Organización hacia los miembros del personal de mantenimiento de la paz que perdieron la vida, el Secretario General ordenó que la bandera de la Sede de las Naciones Unidas. Miembros del mantenimiento de la paz de la ONU presentan sus respetos a 11 de sus compañeros, fallecidos en un accidente de avión, en un servicio funerario en Puerto Príncipe (Haití). 13ondease a media asta, honor generalmente reservado a los Jefes de Estado.

Menos de un mes después del trágico accidente de avión, unos terroristas vestidos como miembros de la policía afgana atacaron un hogar de huéspedes en Kabul, asesinando brutalmente a cinco miembros del personal de la ONU e hiriendo a nueve más. Jossie Esto (Filipinas), Voluntario del Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas que trabajó con el equipo de elección del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Louis Maxwell (Estados Unidos), Oficial de Escolta; Lawrence Mefful (Ghana), Oficial de Seguridad de las Naciones Unidas; Yah Lydia Wonyene (Liberia), Oficial Electoral del VNU y el PNUD; y Teshome Mendefro Ergete (Etiopía), UNICEF, murieron en el ataque.

El Secretario General Ban Ki-moon visita el Centro de Formación de Apoyo a las Operaciones de Paz de Tavan Tolgoi

UN peacekeepers pay their respects to 11 of their fellow soldiers killed in an aircraft accident, at a memorial service in Port-au-Prince, Haiti. 13 October 2009. (Foto ONU/Marco Dormino)

«Aquellos hombres y mujeres que hoy dieron sus vidas vinieron a Afganistán armados, no con armas de fuego ni con balas. Vinieron con un arma mucho más poderosa, la esperanza. Esperanza de que llegue un día mejor para Afganistán y un compromiso de ayudar a su gente a construir un mundo mejor y un futuro más próspero», dijo el Secretario General Ban Ki-moon.

Menos de una semana después del ataque, el Secretario General hizo una visita sorpresa a Kabul para expresar su solidaridad con el personal de las Naciones Unidas. También visitó en Dubai a algunos miembros del personal de la ONU que fue herido durante el ataque. A pesar de que estas dos tragedias, junto con el ataque en octubre al Programa Mundial de Alimentos en Islamabad en el que murieron cinco miembros del personal, puede que hayan sido los incidentes letales más destacados, de ninguna manera fueron los únicos que sufrió el personal sobre el terreno. Las fuerzas de mantenimiento de la paz que sirvieron con la Misión de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID) se han enfrentado a peligros extremos. La matanza de cinco miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz en dos incidentes diferentes a principios de diciembre aumentó el número de miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz fallecidos en Darfur como consecuencia directa de actos de violencia desde principios del año 2008, llegando a 22 muertos. En el resto del continente africano y alrededor de todo el mundo, miembros del personal militar y de las fuerzas de policía de las Naciones Unidas corrieron la misma suerte. Los desminadores militares y civiles, que arriesgan con frecuencia su vida para eliminar minas terrestres, han fallecido o han resultado heridos en diferentes lugares.

Más de 2.500 valientes hombres y mujeres han perdido la vida desde que las Naciones Unidas emprendieron el mantenimiento de la paz en 1948.

Estos miembros del personal de la ONU han dejado tras de sí mucho más que a familia y amigos: nos han dejado también un legado de valor y compasión que ninguna bala puede destrozar. El Secretario General ha instado a los supervivientes a que se inspiren en el ejemplo de aquellos que perecieron: «Debemos estar orgullosos de sus logros, y decididos a rendir un significativo homenaje a su sacrificio. No sólo han ayudado a poblaciones que lo necesitaban desesperadamente, sino que también han honrado a sus países y a las Naciones Unidas. Su servicio seguirá siendo una fuente de esperanza e inspiración para todos aquellos que continuamos con su trabajo, salvando vidas en pro de la paz».

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