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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Estado de alerta en el Oriente Medio

Comunicaciones estratégicas de la FPNUL: Los hechos hablan más que las palabras

Miembros españoles de las fuerzas de mantenimiento de la paz que sirven con la FPNUL patrullan a pie el pueblo de Khiam, en el Líbano Meridional

Miembros españoles de las fuerzas de mantenimiento de la paz que sirven con la FPNUL patrullan a pie el pueblo de Khiam, en el Líbano Meridional. 6 de agosto de 2009. (Foto ONU/Pasqual Gorriz)

25 de diciembre de 2008: Se ha activado la alerta en el sur de Líbano, donde se desplegó la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) después de que las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) hubieran descubierto y desactivado, con el apoyo de la FPNUL, ocho cohetes que iban a lanzarse en dirección a Israel.

Por lo tanto no es sorprendente que mientras estallan las hostilidades en Gaza a finales de diciembre y continúa la escalada en enero de 2009, las tensiones sean mayores en la región y pesen en el estado de ánimo de todo el Sur del Líbano. Las especulaciones en los medios de comunicación apuntan a la posibilidad de que pueda abrirse un segundo frente contra Israel en el Líbano, donde se encuentran 400.000 refugiados palestinos. Se palpa el temor en los pueblos que se encuentran en la línea de retirada israelí (del Líbano en 2000) trazada por la ONU, también conocida como la Línea Azul. La región está empezando a recuperarse de las consecuencias devastadoras de la guerra que tuvo lugar en el verano de 2006 entre Hezbollah e Israel. Enero de 8: Unos desconocidos lanzan dos cohetes contra Israel desde el sur del Líbano. Las Fuerzas de Defensa Israelitas (FDI) se vengan lanzando artillería al lugar de los lanzamientos. Al día siguiente, una patrulla de la FPNUL descubre un búnker con 34 cohetes, enterrado en un repliegue del terreno en el monte Kfar Shouba, que domina el territorio de las granjas de Chebba (que el Líbano reclama), a lo largo del Golán ocupado por Israel. Se trata de un escondite de armas de la guerra de 2006, pero este descubrimiento crea nuevas tensiones. 14 de enero: Se lanzan más cohetes hacia Israel, esta vez desde el sector este. El Coordinador Especial de la ONU contribuye a la paz en el Líbano. Las FDI responden lanzando de nuevo artillería. Durante las operaciones de seguimiento que se realizan en la zona, la FPNUL y las FAL descubren y desactivan otros tres cohetes equipados con un minutero, listos para ser lanzados en dirección a Israel.

Mientras que las tensiones aumentan, la FPNUL y las FAL aumentan el ritmo de sus operaciones en el sur del Líbano, en particular a lo largo de la Línea Azul. Unas de las preocupaciones de la Misión es que la fuerte presencia militar, aunque sea necesaria para asegurar la seguridad y la confianza de la población, puede avivar el temor de una guerra inminente, además del resto de consecuencias negativas que toda operación militar tiene sobre la población civil. Por ello es importante hablar con los habitantes, descubrir cuáles son sus preocupaciones, explicarles las iniciativas de seguridad que se tomen y, en general, disipar sus inquietudes.

Cascos Azules indonesios de la FPNUL distribuyen juguetes a niños libaneses, Sriga, Sur del Líbano

Cascos Azules indonesios de la FPNUL distribuyen juguetes a niños libaneses, Sriga, Sur del Líbano. 11 de agosto de 2009. (Foto ONU)

Comienza una carrera a contrarreloj; ya hay informes que señalan que hay habitantes que quieren hacer las maletas y dejar la zona –como muchos hicieron durante la guerra de 2006–, lo que podría precipitar una nueva crisis humanitaria. Hay que conocer rápidamente las percepciones de la población sobre el terreno, analizar sus temores y preocupaciones para formular respuestas adecuadas y difundirlas por completo en todas las comunidades. Los miembros de la Misión encargados de la comunicación no pueden hacerlo de una manera tan rápida. Hay que recurrir a las tropas que se mezclan con la población. Pero los soldados no están formados para actuar como comunicadores. Necesitan directrices claras sobre lo que deben preguntar y decir a la gente que encuentren.

Como primera etapa, la sede de la Misión da a los «Cascos Azules» de la FPNUL directrices para que se informen sobre las inquietudes y preocupaciones de la población local; sobre la manera en que ésta afronta los acontecimientos que se suceden en el sur del Líbano, sobre la reacción de la FPNUL y del ejército libanés, y, más en general, sobre lo que los habitantes piensan del estallido de hostilidades en Gaza. Los testimonios obtenidos se integrarán en la sede de la Misión para identificar cuáles son las prioridades en materia de comunicación. Los mensajes clave son publicados para que se difundan no sólo por los especialistas en comunicación, sino también por todo el personal civil y militar sobre el terreno.

Este enfoque es característico de la nueva estrategia de comunicación de la FPNUL que combina las capacidades civiles y militares para que las respuestas a las necesidades y preocupaciones de las comunidades se basen en información sólida, y para que las iniciativas de la misión sobre el plan operacional y humanitario se integren en la estrategia. Sobre todo, este nuevo enfoque se centra en las acciones, más que en las palabras: lo que hacemos debe corresponder con lo que decimos. Esta sinergia de la acción y del discurso en los diferentes componentes de la misión es posible gracias a un mecanismo de coordinación que une todas las unidades que tienen contacto con el público en el ejercicio de sus funciones. El organismo central de coordinación revisa constantemente las prioridades en materia de comunicación y decide no sólo lo que hay que decir, sino también lo que hay que hacer: las medidas precisas que deben tomar las unidades sobre el terreno para causar un impacto positivo en la opinión pública.

La comunicación se plantea sobre el principio de una centralización de los mensajes y de una difusión descentralizada. Los mensajes se formulan, por lo tanto, desde una perspectiva que engloba toda la Misión, incorporando las sugerencias de las unidades sobre el terreno para responder a las preocupaciones más locales. Esto también permite asegurar que los componentes de la FPNUL hablen a una sola voz, y el hecho de que estén todos implicados en la difusión del mensaje facilita el alcance de éste. Al mismo tiempo, éste sirve de inspiración para los comandantes y las tropas sobre el terreno con el objetivo de adaptar sus actividades y su conducta y que el dispositivo de las fuerzas corresponda así al «mensaje» de la Misión.

Respondiendo a las situaciones específicas que se presentan, los mensajes clave sobre el mandato de la FPNUL y sus actividades continúan sirviendo de base para todas las comunicaciones destinadas a los medios de comunicación y a la población. La repetición de los mismos mensajes en contextos diferentes permite subrayar la pertinencia de la Misión de cara a las inquietudes de la población en cuanto a la seguridad y la estabilidad en el sur del Líbano.

La FPNUL también realiza actividades de comunicación con objetivos bien delimitados. Los especialistas de la Misión determinan y analizan las preocupaciones y las necesidades de grupos determinados. Puede tratarse de incidentes particulares o de acontecimientos ocurridos en ciertas partes de la zona de operaciones de la FPNUL que hay que explicar a los habitantes. Pueden ser inquietudes relacionadas con el emplazamiento geográfico particular de ciertas comunidades -rurales o urbanas- situadas a lo largo de la Línea Azul. Las consideraciones socio-religiosas o políticas pueden igualmente desempeñar un papel importante. Por lo tanto es importante responder a las necesidades precisas de información redactando mensajes pertinentes, difundidos a través de múltiples canales para que produzcan así el máximo impacto posible.

Sin embargo, el método de comunicación más eficaz consiste en intercambios directos, relaciones interpersonales entre Cascos Azules y los habitantes de la zona en la que estos trabajan. Esto es posible gracias a las relaciones comunitarias de la FPNUL, que implican encuentros regulares con las autoridades locales y los principales dirigentes, así como una serie de proyectos humanitarios que la Misión realiza en el sur del Líbano.

Las encuestas de opinión que la FPNUL lleva a cabo cada tres meses a través de un consultante libanés independiente, que actúa de intermediario, demuestran la eficacia de las actividades de comunicación. Estas encuestas demuestran igualmente el alto nivel de aceptación por parte de la población de la fuerte presencia militar de la FPNUL y de sus operaciones en las zonas donde viven las poblaciones civiles.

El Coordinador especial de las Naciones Unidas para el Líbano contribuye a la paz

Los 12.300 Cascos azules que patrullan a lo largo de la Línea Azul en el sur del Líbano son el rostro más visible de la presencia de las Naciones Unidas en este país. Sin embargo, además del mantenimiento de la paz, la ONU desempeña igualmente un papel en los ámbitos político, humanitario y de desarrollo, y el Coordinador especial de las Naciones Unidas para el Líbano (UNSCOL), cuya sede se encuentra en Beirut, asegura la coordinación y la orientación política. Bajo su dirección, más de 20 agencias se esfuerzan por trabajar unidas como si fueran «una Nación Unida» para apoyar la paz y el desarrollo en el Líbano, siendo siempre complementarias y estando ligadas inextricablemente a las Naciones Unidas.

Aunque el compromiso de las Naciones Unidas en el Líbano se remonta a los primeros años de la existencia de la organización, el Coordinador especial, Michael Williams, colabora estrechamente con la FPNUL en la implementación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad que, en 2006, puso fin a un conflicto de 34 días con Israel.

La resolución, que condujo al cese de hostilidades entre las partes y que sigue siendo una prioridad para las Naciones Unidas, vio a las Fuerzas Armadas Libanesas desplegadas por primera vez en el sur de Líbano desde hacía décadas, e impuso un embargo de armas a todas las fuerzas excepto a la FPNUL y al ejército del gobierno. Creó una situación estable a lo largo de la Línea Azul que separa el Líbano e Israel, y la región conoció el mayor período de calma sin víctimas en ambas partes desde hacía más de un cuarto de siglo. Pero este cese de hostilidades, que dura desde hace tres años, sigue siendo frágil, como mostraron los incidentes que tuvieron lugar durante el verano y el otoño de 2009. El Coordinador Especial, Michael Willians, sigue por lo tanto en contacto directo con los distintos dirigentes políticos del Líbano y con el gobierno israelita para calmar las tensiones y consolidar los acuerdos establecidos en el marco de la resolución 1701.

El Sr. Williams también ha actuado de manera muy activa sobre el territorio nacional libanés. Consciente de que la resolución 1701 y otras resoluciones del Consejo de Seguridad relativas al Líbano plantean la creación y el refuerzo de las instituciones libanesas y de un proceso político regularizado, y teniendo en cuenta la importancia que le dan, el Coordinador Especial trabajó con los dirigentes políticos libaneses para que las elecciones parlamentarias de junio de 2009 se desarrollaran de manera pacífica. Las intensas negociaciones entre las diferentes partes permitieron formar un gobierno de unidad nacional que fue aprobado por el Parlamento en diciembre de 2009.

El Coordinador Especial mantiene las relaciones con las autoridades libanesas, las anima a continuar con las reformas destinadas a mejorar el bienestar de la población y les ofrece la asistencia coordinada del sistema de las Naciones Unidas. La oficina del Sr. Williams continúa igualmente trabajando en otros aspectos del mandato confiado por la resolución 1701. Algunos de ellos consisten en coordinar la ayuda de la comunidad internacional para mejorar la gestión de las fronteras en el Líbano, velar por que no se produzcan violaciones de la resolución, lo que incluye vuelos regulares en aviones de reconocimiento israelitas, y trabajar por la delineación de la frontera terrestre entre el Líbano y Siria, que sigue siendo bastante incierta en algunos lugares, como en las granjas de Sheba en la región donde Israel, el Líbano y Siria tienen fronteras comunes. El Coordinador Especial Michael Williams sigue estando seguro de que, a pesar de las tensiones y las pruebas del pasado, la estabilidad seguirá reinando a lo largo de la Línea Azul. Como aseguró en el boletín del Departamento de Asuntos Políticos «a pesar de los temores y los fuertes sentimientos que existen, los dos países comprenden que les interesa respetar la resolución 1701. Hay una verdadera esperanza de futuro, siempre que vayan más lejos y solucionen los aspectos que siguen pendientes».

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