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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Mantenimiento de la paz en África

El largo camino hacia la paz duradera en Darfur

Los oficiales de asuntos civiles de la UNAMID se reúnen con un grupo de desplazados internos para hablar de la situación sanitaria y de seguridad del campamento de Abu-Shouk en el norte de Darfur, Sudán

Los oficiales de asuntos civiles de la UNAMID se reúnen con un grupo de desplazados internos para hablar de la situación sanitaria y de seguridad del campamento de Abu-Shouk en el norte de Darfur, Sudán. 3 de febrero de 2009.(Foto ONU/Oliver Chassot)

La Operación Híbrida de la Unión Africana y las Naciones Unidas en Darfur (UNAMID) cosechó éxitos, afrontó obstáculos y vivió tragedias durante su segundo año de una paz delicada. La misión de mantenimiento de la paz, la más costosa de la ONU y la segunda en términos de personal, afronta la tarea de contribuir a la consecución de la paz en Darfur, una región del oeste del Sudán aproximadamente del tamaño de Francia, que ha experimentado una de las peores crisis humanitarias de la historia reciente.

A pesar de la magnitud de los retos, la UNAMID cosechó varios éxitos en 2009: Fomentó el diálogo entre las autoridades locales sudanesas y los desplazados internos; organizó patrullajes de seguridad durante las veinticuatro horas del día en los campamentos de desplazados; contribuyó en la reducción del nivel de violencia y del número de víctimas de ella.

Este progreso fue posible gracias al despliegue de tropas y recursos militares, así como a las mejoras significativas de la cadena de suministros logísticos. En una importante iniciativa para despejar las rutas de suministros entre Khartoum y El Fasher, la UNAMID redujo de once a cuatro días la duración del viaje desde Port Sudan hasta El Fasher que realizaron los convoys de suministro. Este éxito se debió en gran medida a la colaboración con la policía sudanesa, que proporcionó escoltas en zonas fuera de Darfur, en las que la misión no opera. Además de aumentar la rapidez en el abastecimiento de suministros, la misión recibió vehículos que se emplearon para llevar agua a la población, y también materiales de construcción que les permitieron levantar instalaciones tanto para la UNAMID como para los habitantes de Darfur.

En otra de sus iniciativas, la UNAMID aumentó la capacidad del Gobierno y la policía de encargarse de las violaciones de los derechos humanos y las deficiencias del sistema judicial local. También creó una unidad especial de investigación de la violencia de género para controlar los delitos cometidos contra mujeres y niños. La misión proporcionó apoyo logístico a programas para niños que habían participado en actividades militares, y elaboró más de treinta proyectos de efecto rápido en los ámbitos de agricultura, educación, sanidad, agua y saneamiento y mejoramiento del estatus de la mujer.

No obstante, a lo largo del año varios retos pusieron extremadamente a prueba a la misión, sobre todo relacionados con la situación de seguridad siempre inestable y la volubilidad de un proceso político complejo y difícil.

Los secuestros, los enfrentamientos, las disputas tribales, los asaltos y las agresiones contra los responsables de mantenimiento de la paz dificultaron la tarea de la misión. En la ciudad occidental de Zalingei, dos civiles internacionales de la UNAMID fueron secuestrados en agosto y liberados el 13 de diciembre, tras cien días de cautiverio. En 2009, la UNAMID perdió nueve responsables del mantenimiento de la paz como resultado de las hostilidades. El número de Cascos Azules que perdieron la vida víctimas de la violencia aumentó entonces a 22, desde el comienzo de la misión dos años antes. La ONU perdió más de cien vehículos después de ser asaltados.

Los obstáculos humanitarios que combatía la UNAMID se agravaron en 2009, después de que el 4 de marzo el Tribunal Internacional de Justicia condenara al presidente Omar Hassan Al-Bashir y otros tres sudaneses. Como respuesta, el Sudán expulsó del país a trece ONG internacionales y clausuró numerosas ONG nacionales. Como consecuencia, la UNAMID, las agencias de la ONU y otros asociados se vieron obligados a dedicar gran parte del año a tratar de subsanar las lagunas en lo referente a los servicios humanitarios.

En el ámbito político, el año comenzó de manera prometedora, puesto que el Gobierno de Unidad Nacional (GUN) y el Movimiento de Justicia e Igualdad (JEM) aceptaron participar en las negociaciones de Doha (Qatar), cuyos mediadores eran la Unión Africana y la ONU. El 17 de febrero, las partes alcanzaron el «Acuerdo de buena voluntad y fomento de confianza para resolver el problema en Darfur». Lamentablemente, no lo pusieron en práctica de forma completa. A mediados de noviembre, las mediaciones de la ONU y la Unión Africana progresaron considerablemente al reunir en Doha a un grupo muy diverso de miembros de la sociedad civil de Darfur. El objetivo era llegar a un consenso en cuestiones fundamentales, como la seguridad, la distribución de la riqueza y la participación en el poder.

Dos Cascos azules de Rwanda pertenecientes a la UNAMID patrullan en Darfur del Norte, Sudán

Dos Cascos azules de Rwanda pertenecientes a la UNAMID patrullan en Darfur del Norte, Sudán. Octubre de 12. (Foto ONU/Oliver Chassot)

Aunque el Ejército de Liberación del Sudán/Abdul Wahid (SLA/AW) y otras facciones no participaron en las negociaciones, se continuaron realizando esfuerzos para que aceptaran unirse en una plataforma común en vistas a su participación en las negociaciones del GUN y el JEM. El Gobierno de Libia y el Enviado Especial al Sudán de los Estados Unidos contribuyeron con la reunificación de algunos de los movimientos más pequeños. El Grupo de alto nivel de la Unión Africana en Darfur, dirigido por el antiguo presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, también colaboró para encontrar una solución para la crisis de Darfur.

En lo referente a las relaciones entre Chad y el Sudán, la guerra de las palabras y las violaciones territoriales que caracterizaron el comienzo del año disminuyeron cuando los dos países acordaron un cese de violencia el 4 de mayo. La cordialidad se vio reforzada en 10 de octubre con la visita oficial al Chad del consejero del presidente Bashir en Darfur. Tras esto, los grupos de oposición armados de Chad se desplazaron a una distancia de 200 kilómetros de la frontera con el Sudán. A finales de año, se habían reducido también las faltas militares contra las fuerzas sudanesas cometidas por el JEM. Comenzaron lentamente los preparativos para las elecciones generales sudanesas que se celebrarían en abril de 2010. Una serie de dificultades logísticas alargó el periodo de registro de los votantes. En Darfur, el SLA-AW y el JEM boicotearon el registro e hicieron un llamamiento para que sus apoyos en los campos de desplazados hicieran lo mismo; no obstante, no se produjo ningún episodio de violencia. La ONU prestó apoyo logístico al proceso. A principios de diciembre se había registrado aproximadamente el 65% de la población nacional.

Al final del año 2009, el despliegue de las tropas de la UNAMID había realizado avances significativos. La misión contaba con 15.370 efectivos, procedentes de 53 países, lo que significó un aumento del 35 por ciento respecto al año anterior. Se acercaban al número máximo autorizado, 19.555.

La policía de la UNAMID y las unidades de policía constituida, que desempeñaban sobre todo la tarea de proteger a la población civil y a los desplazados internos, también había aumentado sus efectivos: alcanzó los 4.574 miembros, procedentes de 40 países, lo que suponía aproximadamente el 75 por ciento del número autorizado.

A pesar de que el aumento tanto de las fuerzas militares como de los efectivos de policía resultaba esperanzador, seguía faltando material de aviación. Esta carencia afecta seriamente a las capacidades de las fuerzas y, por lo tanto, al cumplimiento de su mandato. La ONU espera que en 2010 los Estados Miembros proporcionen este material, que deberá incluir dieciocho utilitarios y cinco helicópteros tácticos, dos unidades de vigilancia y dos unidades de transporte pesado.

Los retos que afronta la UNAMID en el ámbito político, humanitario, logístico y de seguridad no son insalvables. Para alcanzar el éxito se necesita que la UNAMID, los Estados Miembros, las partes del conflicto y las comunidades locales de Darfur trabajen en un esfuerzo mancomunado..

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