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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2009

Un año difícil para la misión en Afganistán

Un ciudadano afgano vota en las elecciones presidenciales y provinciales, Herat, Afganistán

Un ciudadano afgano vota en las elecciones presidenciales y provinciales, Herat, Afganistán. 20 de agosto de 2009. (Foto ONU/Tim Page)

De los siete años que lleva en activo, 2009 ha sido probablemente el más complicado para la la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA).

Como misión política que tiene como objetivo proporcionar asesoramiento político y estratégico para el proceso de paz y ayudar al Gobierno a implementar el Pacto para Afganistán, la UNAMA y sus dirigentes vieron su voluntad y su determinación puestas a prueba en 2009 por los acontecimientos que tendrían que afrontar en los meses venideros. Sin dejarse amilanar por estos acontecimientos, la misión se ha mantenido fiel a sus principios y ha continuado ayudando a la población de Afganistán.

En un país en el que la seguridad empeora día a día y en el que existen cada vez más víctimas civiles (1.013 muertes en el primer semestre de 2009, un 24% más que el año anterior), las autoridades afganas comenzaron a preparar las elecciones presidenciales y provinciales, apoyadas por la comunidad internacional.

Estas elecciones fueron completamente organizadas y dirigidas por los afganos. Sin embargo, la comunidad internacional proporcionó apoyo técnico y financiero a través del proyecto ELECT del PNUD, y las fuerzas militares internacionales prestaron apoyo a las instituciones de seguridad afganas. La UNAMA movilizó y coordinó el apoyo internacional al actuar como un enlace fundamental entre la comunidad internacional y la población afgana.

En el periodo previo al 20 de agosto, día de celebración de las elecciones, comenzaron a surgir dudas acerca de cuántos colegios electorales se podrían abrir. ¿Llevarían a cabo las facciones antigubernamentales sus repetidas amenazas de interrumpir el proceso? ¿Se alcanzarían niveles de fraude importantes? ¿Acudirían muchas personas a las urnas?.

El día de las elecciones se alcanzaron varios logros: se abrieron aproximadamente 6.200 colegios electorales y el riguroso aparato de seguridad desplegado por todo el país evitó que se produjesen atentados graves, aunque, según estimaciones del gobierno, ese día tuvieron lugar 73 incidentes en todo el país. Las primeras cifras oficiales hablaban de una participación del 39% de los electores inscritos.

Sin embargo, la Comisión Electoral Independiente (CEI) no pudo impedir que se produjese un fraude generalizado. Los medios de comunicación reprocharon a la comunidad internacional y a la UNAMA el no haber sido capaz de frenar el fraude, aunque tal función no figuraba en su mandato.

La reputación de la misión sufrió aún otro duro revés cuando el Representante Especial del Secretario General para Afganistán, Kai Eide, fue acusado por su adjunto Peter Galbraith de haber permitido la existencia de los llamados «colegios electorales fantasma» en el sur del país el día de las elecciones. Días antes de que se fijase la fecha para la segunda vuelta de las elecciones, los terroristas asestaron un duro golpe a la ONU: cinco miembros de su personal fueron asesinados por unos hombres armados que irrumpieron en una casa de huéspedes en Kabul al amanecer. Los supervivientes y testigos del ataque refirieron acerca del heroísmo de dos oficiales de seguridad de las Naciones Unidas, Louis Maxwell y Lawrence Mefful, que perdieron su vida por salvar la de muchos otros.

A pesar de todo, en 2009 se consiguieron algunos éxitos. Aunque las elecciones presidenciales estuvieron lejos de ser perfectas, el RESG Kai Eide había señalado incluso antes de que se depositase el primer voto que estas eran las «elecciones más difíciles y complejas» que había visto. La de Afganistán es una democracia joven, plagada de inseguridad, con una infraestructura pobre y bajos niveles de alfabetización. No obstante, 4,5 millones de personas se inscribieron para obtener su tarjeta de votante. Hombres, mujeres y aquellos que ejercían su derecho a voto por primera vez salieron a la calle, incluso en el conflictivo sur, donde desafiaron las amenazas, las bombas y las balas de los talibanes, y votaron. Los debates públicos entre los candidatos y el discurso en los medios de comunicación fueron sólidos y cordiales.

El progreso empezó a manifestarse en un estado democrático en ciernes. Aunque las autoridades encargadas de las elecciones del país no fueron capaces de impedir el fraude, se siguieron los procesos establecidos y los mecanismos de detección funcionaron satisfactoriamente cuando la Comisión de Quejas Electorales desechó el 18 por ciento del total de votos.

Al acoger con agrado la decisión de la CEI de llevar a cabo una segunda vuelta en las elecciones presidenciales el 2 de noviembre, el Secretario General Ban Ki-moon afirmó: «Las Naciones Unidas siguen decididas a prestar todo el apoyo y la ayuda necesarias al nuevo gobierno para trabajar por el progreso de todos los afganos».

2009 también fue el tercer año en el que la UNAMA llevó a cabo una campaña de un mes de duración, precediendo al Día Internacional de la Paz, celebrado el 21 de septiembre. Esta campaña no se limitó a animar a la sociedad civil a participar en la promoción de la urgente necesidad de paz en Afganistán, sino que también contribuyó directamente a la disminución de los incidentes de seguridad (similar al descenso del 70% que se había producido en 2008 en el Día de la Paz), después de que las fuerzas pro-gubernamentales declarasen un alto el fuego de 24 horas. Los Talibanes decidieron apoyar la realización en el Día de la Paz de una campaña de vacunación contra la polio, para lo que permitieron el acceso de profesionales sanitarios a zonas inseguras.

Los esfuerzos realizados por la UNAMA para mejorar la situación de los centros de detención, como la Base Aérea de Bagram, se vieron recompensados en noviembre, cuando el ejército estadounidense inauguró una nueva prisión con el objetivo de reemplazar las instalaciones existentes por otras donde los detenidos pudieran disfrutar de mejores condiciones de vida y programas de reinserción. Como coordinadora de la ayuda humanitaria a Afganistán, la UNAMA lanzó un plan de acción humanitaria de 604 millones de dólares destinado a los más necesitados del país.

Quizás el año 2009 llegará a ser considerado como un año de grandes repercusiones para Afganistán, cuando se hicieron progresos y se cometieron errores, cuando las comunidades lograron autonomía y confianza y se aprendieron lecciones a través de las elecciones históricas celebradas en agosto. En 2010, las Naciones Unidas tendrán la oportunidad de hacer frente a estos desafíos. Una conferencia internacional de alto nivel, prevista para finales de enero en Londres, habría de brindar a la comunidad internacional la oportunidad de fijar el rumbo a seguir en colaboración con el pueblo afgano.

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