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Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2008

Historias

El Consejo de Seguridad aborda el problema de la violencia sexual como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales

Mujeres participando en la campaña de la UNMIL

Mujeres participando en la campaña de la UNMIL «16 Días de Activismo» para fortalecer los derechos de la mujer y combatir la violencia por razón de género. Monrovia, Liberia. 25 de noviembre de 2008 Foto de la ONU de Christopher Herwig.

Como reacción a la gran cantidad de informes estremecedores, muchos de los cuales pertenecían a la República Democrática del Congo (RDC), donde las Naciones Unidas habían establecido su misión de mantenimiento de la paz de mayor envergadura, el 19 de junio de 2008 el Consejo de Seguridad aprobó de forma unánime la innovadora resolución 1820 en la que se reconoce que el uso de la violencia sexual como táctica de guerra es un asunto de paz y seguridad internacionales.

La resolución 1820 establece que la utilización de la violencia sexual como parte de un ataque generalizado o sistemático puede agudizar las situaciones de conflicto armado y constituir un impedimento para el restablecimiento de la paz y seguridad internacionales así como afectar a la paz duradera, la reconciliación y el desarrollo. Expertos de las Naciones Unidas han determinado que la violencia sexual no solo causa a sus víctimas graves problemas físicos, psicológicos y de salud, sino que también tiene consecuencias sociales directas en las comunidades y sociedades. Además, Naciones Unidas ha concluido que, a pesar de la creciente conciencia sobre la violencia contra las mujeres y los niños en situaciones de conflicto armado, el problema se ha generalizado todavía más.

«La violencia contra las mujeres ha alcanzado proporciones incalificables y de pandemia en algunas sociedades que intentan reconstruirse tras un conflicto», apuntó el Secretario General Ban Ki- moon al comienzo del debate del Consejo. «La violencia sexual representa una amenaza grave para la seguridad femenina en países con periodos post-conflicto frágiles, y destruye los esfuerzos por cimentar la paz».

La resolución reafirma el compromiso político de Consejo de Seguridad por proteger a mujeres y niñas de la violencia sexual en los conflictos exigiendo que «todas las partes en conflictos armados pongan fin sin dilación y por completo a todos los actos de violencia sexual contra civiles». Hace un llamamiento a todas las partes en conflictos armados para que «adopten de inmediato medidas apropiadas para proteger a los civiles, incluidas las mujeres y las niñas, de todas las formas de violencia sexual» y señala que «la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad o un acto constitutivo con respecto al genocidio». La resolución 1820 también confirma la intención del Consejo de Seguridad de aplicar sanciones específicas contra los perpetradores de dichos delitos.

La resolución 1820 se redactó para complementar a la resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad sobre «Mujer, Paz y Seguridad», que alentó a que se incluyera una mayor participación de mujeres y se adoptara una perspectiva de género en todos los esfuerzos de paz y seguridad de las Naciones Unidas.

La resolución 1325 reconoció el papel potencial de la mujer en la prevención de conflictos, en su resolución y en la consolidación de la paz. En su exigencia de medidas especiales para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia por razón de género en situaciones de conflicto armado, la resolución 1325 estableció que la violencia sexual en los conflictos no es solo una cuestión de género, sino que también una preocupación por cuestiones de seguridad.

Puesta en acción

El Secretario General subrayó que para luchar contra esta «esta guerra silenciosa contra las mujeres y las niñas» hacen falta un liderazgo sólido, estrategias integrales y la participación de diversos sectores, desde los gobiernos nacionales y de las Naciones Unidas hasta las organizaciones no gubernamentales (ONG) y las propias víctimas. Invitó a crear tanto una mayor conciencia sobre la existencia de este flagelo como también a reforzar la capacidad de respuesta de las fuerzas militares y policiales nacionales; a supervisar de cerca el respeto a los derechos humanos en ciertos países; y a llevar ante la ley a los autores de la violencia sexual.

La resolución 1820 insta a los Estados Miembros y al Sistema de las Naciones Unidas a fortalecer las medidas destinadas a la protección contra la violencia sexual; a facilitar la plena participación de la mujer en pie de igualdad en la toma de decisiones así como también en el fomento de la capacidad y en la formación. A nivel nacional, los estados deben tener en cuenta si procede aplicar medidas «selectivas y graduales» para los beligerantes que cometan violaciones y otras formas de violencia contra mujeres y niñas. Asimismo, alienta a los Estados Miembros a desplegar personal militar femenino y personal instruido sobre cómo actuar en situaciones de violencia sexual.

Esta resolución también hace referencia a las cuestiones de explotación sexual y de abusos por parte de las fuerzas de mantenimiento de la paz. La normativa de las Naciones Unidas prohíbe a su personal mantener relaciones sexuales con menores de 18 años y con prostitutas, y lo disuade de mantener relaciones sexuales con «beneficiarios», es decir, los miembros de la población local. La resolución 1820 también subraya que el Secretario General exige la tolerancia cero contra la explotación y el abuso sexuales y los abusos cometidos por el personal de las Naciones Unidas e insta a las fuerzas militares y policiales locales a asegurar la rendición de cuentas sobre casos de conducta indebida de su personal. Asimismo, la resolución insta a todo el personal humanitario y de mantenimiento de la paz desplegado por las Naciones Unidas a someterse a programas de capacitación que ayuden a una mejor prevención, reconocimiento y acción frente a la violencia sexual contra los civiles.

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DPKO) ha sido el primero en apoyar la aplicación de la resolución 1820 en aquellos países donde están desplegadas fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, así como en la sede, poniéndose a la cabeza de un grupo de trabajo interinstitucional sobre la cuestión.

El Secretario General debe presentar un informe al Consejo de Seguridad sobre el progreso de la aplicación de la resolución 1820 en junio de 2009. Esto mejorará la circulación de información sobre violencia sexual en los conflictos hacia el Consejo de Seguridad, con el objetivo de mejorar la respuesta de las Naciones Unidas ante esta devastadora arma de guerra.

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