ONU Bienvenidos a las Naciones Unidas. Son su mundo.

Operaciones de paz de las Naciones Unidas, Resumen del año 2008

El Consejo de Seguridad refuerza la capacidad de la MONUC frente a una paz elusiva en la RDC

Viviendas levantadas apresuradamente para acoger a los desplazados internos

Viviendas levantadas apresuradamente para acoger a los desplazados internos. Ngungu, Kivu del Norte, RDC. 27 de septiembre de 2008. Foto de la ONU de Marie Frechon.

El año 2008 comenzó con esperanzas renovadas para la población de la República Democrática del Congo (RDC): La paz había arraigado en muchas partes del país y la población tenía un gobierno elegido de forma democrática tras la celebración de las primeras elecciones libres en 40 años. En otra señal prometedora, el gobierno alcanzó dos acuerdos de paz, a finales de 2007 y principios de 2008 respectivamente, que tenían el potencial para, de una vez por todas, terminar con la amenaza de guerra en la mayor zona en crisis del país - las regiones orientales de Kivu, con una situación turbulenta desde hace mucho tiempo.

El primer acuerdo, conocido como el Comunicado de Nairobi, fue firmado por la RDC y Rwanda, país vecino, en un intento por aumentar la cooperación entre ambos países a fin de eliminar la amenaza de grupos armados en la zona oriental de la RDC, principalmente la de grupos armados extranjeros.

En virtud del segundo, conocido como Actas de Compromiso, o Acuerdos de Goma. el Gobierno de la República Democrática del Congo, el grupo rebelde conocido como Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y otros grupos armados del norte y el sur de Kivu, así como de la zona oriental de la RDC, establecieron una cesación del fuego y expusieron los principios para la separación de las fuerzas y para que los rebeldes procedieran a su desarme y desmovilización, o se integraran en las fuerzas armadas nacionales mediante un proceso de integración conocido como «brassage». La esperanza creada por estos pactos se fue desvaneciendo a medida que avanzaba el año.

Meses después de su firma, pocos progresos se habían logrado en el desarme de los disímiles grupos armados de los que estaba plagada la región. Dado que el proceso se alargó sin obtenerse resultados, aumentaron las posibilidades de que se desencadenara una vez más el conflicto armado.

En una reunión celebrada en Goma a principios de abril, el Representante Especial del Secretario General para la RDC, Alan Doss, solicitó a los distintos grupos de los Kivus a que pusieran en práctica los compromisos aprobados en los recientes acuerdos y a que ayudaran a más de un millón de desplazados internos y refugiados a intentar retomar una vida normal. En la apertura del Comité Técnico Conjunto para la Paz y la Seguridad del programa Amani - el marco creado por el gobierno para la implementación de los Acuerdos de Goma - señaló que era el momento de pasar a la «fase de realización» del proceso de paz.

La protección de los civiles continúa siendo la mayor prioridad de la MONUC

La protección de los civiles continúa siendo la mayor prioridad de la MONUC. Kiwanja/ Rutshuru, Kivu del Norte, RDC. 7 de noviembre de 2008. Foto de la ONU de Marie Frechon.

El Sr. Doss viajó posteriormente a Nueva York ese mes, donde moderó junto con el Subsecretario General de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, Edmon Mulet, una reunión mantenida entre funcionarios de los gobiernos congolés y rwandés en la que se repasó el progreso realizado en la implementación del Comunicado de Nairobi. A pesar de sus esfuerzos, el proceso continuó estancado.

Por aquel entonces, el Secretario General comenzó a advertir al Consejo de Seguridad que de cara al punto muerto al que se había llegado, las fuerzas de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), ), a las que ya se les había exigido demasiado, se encontraban al límite de sus posibilidades. La protección de los civiles continuó siendo la mayor prioridad de la misión, pero sólo se desplegaron 10.000 fuerzas de mantenimiento de la paz en las dos provincias orientales de Kivu del Sur y Kivu del Norte con la tarea de proteger a un total de 10 millones de civiles - un miembro del personal de paz para cada 10.000 ciudadanos. El Secretario General advirtió al Consejo que el nivel actual de la fuerza de la Misión «no refleja el papel principal que se esperaba pudiera desempeñar la MONUC en virtud de los procesos de Goma y Nairobi».

La violencia se reavivó a finales de agosto en la zona oriental de la RDC, desplazando a la primera oleada de cientos de miles de civiles que, en semanas y meses posteriores, huirían para salvar sus vidas. Las refriegas continuaron de forma intermitente hasta el 24 de octubre, cuando las fuerzas rebeldes leales al líder del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), Laurent Nkunda, lanzaron una importante ofensiva. Los combatientes de Nkunda avanzaron sobre Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte. Las fuerzas de la CNDP arrasaron rápida y fácilmente a las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), que carecían de comando y control. Las FARDC, a las que el la MONUC tiene el mandato de asistir, demostraron ser incapaces de proteger a la población local y huyeron del frente de batalla. Los deshonestos miembros del ejército nacional que emprendieron la retirada, incluso robaron y, en algunos casos, violaron a civiles inocentes que encontraron en su camino. Dejaron a la MONUC en una situación en la que tuvo que actuar casi en solitario.

Olusegun Obasanjo (centro) y Liberata Mulamula (derecha) llegan a Jomba

Olusegun Obasanjo (centro), Enviado Especial del Secretario General para la Región de los Grandes Lagos, y Liberata Mulamula (derecha), Presidenta de la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos, llegan a Jomba, Kivu del Norte, RDC. 16 de noviembre de 2008. Foto de la ONU de Marie Frechon.

Sin embargo, los enfrentamientos entre la CNDP y las FARDC no era la única amenaza. Otros grupos étnicos rebeldes se iban sumando a la lucha, entre ellos el de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Rwanda (FDLR), de infausto recuerdo ya que incluye grupos que en 1994 estuvieron involucrados en el genocidio de Rwanda. La amenaza de un conflicto regional aún mayor también fue puesta de relieve por un incidente fronterizo entre la RDC y Rwanda. Mientras tanto, la constante amenaza que suponía el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), que tuvo sus orígenes en Uganda, persistió en la Provincia Oriental de la RDC, en la frontera con Sudán. En una ocasión, un ataque perpetrado por el LRA contra el pueblo de Dungu obligó a más de 60.000 civiles a abandonar sus casas.

Para hacer frente al brote de violencia, la MONUC, pese a que sus recursos se encontraban muy limitados, reorganizó rápidamente a sus fuerzas en la zona oriental, reforzando su presencia en la ciudad de Goma y en las zonas de alrededor.

Con el fin de proteger la importante ciudad de Goma, las fuerzas de mantenimiento de la paz de India, Malawi y Sudáfrica fueron reforzadas con el despliegue de cascos azules de Guatemala, Uruguay y Senegal, así como con una unidad de policía constituida que fue aportada por India. A la vez que reorganizaba a sus fuerzas para reforzar la defensa de Goma, la MONUC también trató de garantizar la protección de la población civil en la región de los Kivus y de no abandonar el territorio amenazado por otros grupos rebeldes en Ituri y por el LRA en la Provincia Oriental.

Sin embargo, los oficiales de las Naciones Unidas en la RDC y en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York sabían que optar por una solución militar en solitario nunca llevaría a reolver el problema: también se necesitaban esfuerzos políticos y diplomáticos. El Secretario General envío a los Subsecretarios Generales Haile Menkerios y Edmond Mulet a la zona. El Secretario General Adjunto para Operaciones de Mantenimiento de la Paz, Alain Le Roy, se uniría a ellos pronto. Después, el Secretario General tomó parte en un encuentro en Nairobi, Kenya, al cual asistieron importantes líderes regionales y nacionales de toda África.

Asimismo, el 3 de noviembre, el Secretario General nombró a Olusegun Obasanjo, el antiguo presidente de Nigeria y uno de los más distinguidos y experimentados estadistas de África, Enviado Especial para la Región de los Grandes Lagos a fin de que trabajase con los líderes políticos locales y de la amplia comunidad internacional con el objetivo de poner fin a la crisis. El Secretario General dio instrucciones a su Representante Especial para que se centrase en hacer frente a los retos que para la paz y la seguridad suponía la presencia continuada y las actividades de grupos armados ilegales en la zona oriental del país, así como en crear un ambiente de confianza entre la RDC y sus vecinos.

A mediados de noviembre, el Enviado Especial visitó la RDC para mantener un encuentro con el Presidente Kabila y el líder de la CNDP, Nkunda, así como con los líderes políticos de Angola y Rwanda. Tras las conversaciones mantenidas con el Enviado Especial, la CNDP anunció el 18 de noviembre que estaba retirando sus fuerzas de los ejes Kanyabayonga- Nyanzale y Kabasha- Kiwanja, donde se habían producido enfrentamientos recientemente. El Sr. Obasanjo emprendió una segunda ronda de consultas antes del final de noviembre con el fin de mantener la dinámica que se ganó en los aspectos politico y diplomático.

Volviendo al aspecto militar, cada vez resultó más obvio para la MONUC que la reorganización de las tropas no era una medida suficiente, y que se necesitaba aumentar el número de soldados desplegados. A principios de octubre, el jefe de la MONUC, Alan Doss, solicitó una vez más al Consejo de Seguridad el envío de fuerzas de mantenimiento de la paz adicionales que se sumaran a los casi 19.000 efectivos militares y policiales ya desplegados en la zona con el fin de evitar que el país cayera nuevamente en un «horrendo» conflicto.

«Estamos entrando en una fase potencialmente muy peligrosa, las tensiones están creciendo y no queremos que el Congo vuelva a sumergirse en el conflicto que se extendió e involucró a los países vecinos», advirtió el Sr. Doss, solicitando 2.000 tropas adicionales, entre las que se incluían fuerzas especiales, mayores recursos aéreos y más unidades de policía constituidas.

El 20 de noviembre, el Secretario General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 1843 por la que se autorizaba el despliegue de 3.100 efectivos militares y policiales para la MONUC con el fin de garantizar que pudiera desarrollar de una forma más eficaz su mandato, el cual incluía la protección de los civiles y asegurar el acceso humanitario a la población. El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DPKO) en Nueva York pronto comenzó el proceso de búsqueda de aportaciones en forma de soldados y policía.

Durante este peligroso período, los organismos humanitarios de las Naciones Unidas trabajaron de forma incansable para proveer alimentos, alojamiento y atención médica a la población desplazada a causa de los enfrentamientos. Las fuerzas de mantenimiento de la paz ofrecieron a menudo labores de escolta y asistencia al personal humanitario, y ayudaron en la evacuación del personal de las ONG y de las Naciones Unidas cuando sus vidas corrían peligro.

La MONUC emprendió también varias iniciativas para tratar el problema de la violencia sexual en la RDC, entre otras, la formación de la policía local, de investigadores militares, de fiscales y de magistrados. La misión también co-organizó una conferencia internacional sobre la violencia sexual y destinó fondos de los proyectos de efecto rápido a los centros médicos con el fin de tratar a las víctimas azotadas por este flagelo.

El año 2008 también será recordado por la pérdida de siete miembros de la familia de las Naciones Unidas que murieron en el fatal accidente que en Septiembre sufrió un avión de ayuda humanitaria en Kivu del Sur. Didace Namujimbo, un periodista que trabajaba para la emisora de la misión, Radio Okapi, fue asesinado en Bukavu durante los actos violentos registrados en Noviembre, lo que provocó la condena de los hechos por parte del Secretario General, que dijo: «Este crimen es aún más devastador puesto que se trata de la segunda vez en menos de dos años en la que un miembro de Radio Okapi es brutalmente asesinado en la misma ciudad».

Al término del año, la frágil estabilidad que en su momento existió en la RDC, parecía más precaria que nunca, pero la comunidad internacional siguió decidida a llevar la paz a este tan afectado país y a sus gentes que han sufrido largamente.

Sección de Servicios de Internet, Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas © 2010