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Afganistán: Avances y más problemas de seguridad

La investidura en diciembre de 2005 de la nueva Asamblea Nacional Afgana marcó la culminación de un proceso de transición política que comenzó en 2001 y que abarcó la aprobación de una nueva Constitución y la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias. Establecidas ya las estructuras necesarias, el país se abrió paso por el camino que se había trazado hacia la paz, la estabilidad y el desarrollo con el apoyo constante de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA). Al mismo tiempo, no obstante, 2006 fue el año más difícil para el Afganistán desde 2001, ya que los problemas implícitos en la creación de una nación se enmarcaron en un entorno de violencia cada vez más intensa.

Reconociendo que el Afganistán sigue luchando contra enormes problemas en algunos aspectos, el Gobierno y sus asociados internacionales se reunieron en Londres en enero, donde acordaron un nuevo marco para la participación internacional después que termine el proceso de Bonn. El Pacto del Afganistán establece un programa quinquenal ambicioso para la participación sostenida y prolongada en el país con miras a consolidar las instituciones democráticas, frenar la inseguridad, controlar el comercio ilícito de drogas, estimular la economía, hacer cumplir la ley, prestar servicios básicos al pueblo afgano y proteger sus derechos humanos.

En el Pacto, considerado modelo para planes análogos en lugares como Timor-Leste e Iraq, se establecieron también parámetros fundamentales y plazos previstos, así como una Junta de coordinación y supervisión copresidida por el Gobierno del Afganistán y las Naciones Unidas. Uno de los primeros parámetros del Pacto se logró en pocos meses, al establecerse un mecanismo de nombramiento de funcionarios públicos de alto nivel. Reafirmando su compromiso y su apoyo al país, los asociados del Afganistán en Londres prometieron aportar unos 10.500 millones en asistencia en un período de cinco años. También acogieron complacidos la Estrategia provisional de desarrollo nacional del Afganistán, cuya estructura refleja los tres pilares del Pacto: seguridad, seguida de gobernanza, derechos humanos e imperio de la ley y, por último, desarrollo económico y social.

En 2006 se logró un consenso generalizado en el sentido de que el aumento de la seguridad será esencial para que se materialice lo dispuesto en el Pacto del Afganistán. Especial importancia tuvo el incremento brusco de los atentados suicidas con bombas y los ataques contra escuelas y funcionarios públicos, por ejemplo, el asesinato de un Gobernador provincial y una directora de asuntos de la mujer.

Luchar contra la creciente inseguridad y combatir la insurgencia en el sur del país siguió siendo tarea central para el Gobierno y la comunidad internacional en conjunto durante el año, tanto por medios militares como de otra índole. En el frente militar, en 2006 se observó la ampliación de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (FIAS) dirigida por la OTAN hacia el sur y el este del país, a fin de asumir la responsabilidad de la seguridad en todo el Afganistán, conjuntamente con las fuerzas de seguridad afganas. Unos 26.000 efectivos de la FIAS apoyan ahora al Gobierno a garantizar la seguridad en todo el país.

La gravedad de la situación de seguridad llevó también al Presidente, Hamid Karzai, a establecer un Grupo de Acción Táctica, integrado por fuerzas de seguridad afganas, sus contrapartes internacionales, representantes de países con una presencia militar importante y la UNAMA. En el frente diplomático se aceleraron las gestiones mediante conversaciones de alto nivel entre el Afganistán y sus vecinos, en particular el Irán y el Pakistán, sobre cuestiones como seguridad, cooperación económica y lucha contra el terrorismo.

Lejos de desanimarse por los problemas de seguridad, las Naciones Unidas siguieron adelante desempeñando su importante función en materia de política y desarrollo, como evidenció la apertura de dos nuevas oficinas en el este y el sureste. Las oficinas provinciales de la UNAMA en Kunar y Zabul se proponen facilitar la ampliación del campo de acción de las Naciones Unidas en el desarrollo y en otras esferas, y contribuir a la estabilización del país. Su inauguración anunció a los afganos que las Naciones Unidas seguirán ayudando al Gobierno a mejorar la prestación de servicios, incluso en zonas afectadas por la insurgencia.

La prestación de socorro humanitario es uno de los principales medios que tienen las Naciones Unidas para prestar asistencia a la población afgana. En 2006, una grave sequía y un conflicto armado en partes del país dejaron a más de 2 millones de personas carentes de alimentos y otro tipo de ayuda. Para hacer frente a esta crisis, el Gobierno y las Naciones Unidas recabaron contribuciones por casi 120 millones de dólares de los EE.UU. Casi a punto de finalizar el año, el Gobierno, apoyado por ministerios designados y organismos de las Naciones Unidas, encabezaba la respuesta.

El Afganistán obtuvo muchos logros en 2006 con la Asamblea Nacional en pleno funcionamiento y la confirmación de los principales cargos públicos, entre ellos el Fiscal General y los miembros del Gabinete y el Tribunal Supremo. Por otra parte, siguió combatiendo problemas como la corrupción, la producción de opio y la desmovilización de grupos armados ilegales. Desde 2002, en que se estableció la UNAMA, se ha avanzado muchísimo. Pero los problemas para las Naciones Unidas en uno de los entornos más difíciles siguen siendo muchos y la tarea está muy lejos de completarse.


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