PRINCIPALES OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ

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Sudán: Despliegue y prestación de asistencia de la nueva misión a la Unión Africana en Darfur

Tres hechos importantes predominaron en el panorama político del Sudán en 2005: la firma del histórico Acuerdo General de Paz, que puso fin a 21 años de guerra civil en el Sudán meridional entre el Gobierno y el Movimiento/Ejército de Liberación de los Pueblos del Sudán (SPLM/A); el establecimiento de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) para apoyar la aplicación del Acuerdo; y el deceso inesperado del líder del SPLM/A John Garang, tres semanas después de haber prestado juramento como Vicepresidente Primero del Sudán.

La noticia de la muerte de Garang en un accidente de helicóptero el 30 de julio desató violentos disturbios que dejaron decenas de muertos y propiedades destruidas en Jartum y en otras zonas, incluidas Juba y Malakal en el Sudán meridional. Los disturbios estuvieron a punto de deshacer no sólo todo lo que se había logrado desde la firma del acuerdo de paz en enero, sino también la estabilidad del Gobierno. El SPLM acudió rápidamente para confirmar a Salva Kiir como sucesor de Garang, y como se estipulaba en el acuerdo de paz, también fue ratificado como Vicepresidente Primero del Sudán y Presidente del gobierno semiautónomo del Sudán meridional.

Con arreglo a lo dispuesto en el Acuerdo General de Paz, el sur será autónomo durante seis años, al cabo de los cuales se celebrará un referéndum para decidir si se separa o permanece como parte de un Estado unitario. Los ingresos procedentes del petróleo y los demás recursos se distribuirán equitativamente entre el Gobierno y el Sur. El régimen político del gobierno de Jartum se reestructurará sobre la base de los principios de la democracia y el respeto de los derechos humanos. Y los dos ejércitos se fusionarán, si el Sur decide no separarse transcurridos los seis años. Se trata, sin lugar a dudas, de enormes problemas que requerirán la plena movilización de la capacidad institucional, los recursos humanos y la voluntad política de ambas partes.

Un gobierno de unidad nacional asumió el poder el 22 de septiembre, tras las demoras en la aplicación del Acuerdo de Paz causadas por la muerte de Garang y los desacuerdos acerca de la asignación de puestos del gabinete entre el gobierno y el SPLM. En diciembre, el Gobierno del Sudán meridional quedó establecido tras la aprobación de la constitución provisional del Sudán meridional.

El establecimiento del Gobierno de Unidad Nacional y los avances positivos logrados en el Sudán meridional, pese a la muerte de Garang, impulsaron la aplicación del acuerdo de paz. Empero, la UNMIS tuvo enormes tropiezos para emprender una operación de tal envergadura y complejidad en un país que tiene aproximadamente el tamaño de Europa occidental, pero al 13 de diciembre ya había desplegado unos 4 300 militares de los 10 000 efectivos autorizados.

Mientras que la UNMIS se ocupaba de aumentar la presencia de su fuerza de mantenimiento de la paz en el Sudán, junto con otros organismos de las Naciones Unidas, se dedicaba a prestar asistencia al país en la solución de conflictos constantes, promover la reconciliación social y alentar el diálogo, así como a determinar las necesidades del nuevo gobierno. Las Naciones Unidas y sus asociados internacionales acordaron prestar apoyo técnico para ayudar a establecer comisiones fundamentales que ayudarían a poner en práctica el Acuerdo General de Paz. En agosto, el Gobierno estableció la Comisión Política de Cesación del Fuego encargada de supervisar, vigilar e inspeccionar la aplicación del Acuerdo, así como de crear un foro político para las deliberaciones entre las partes y la comunidad internacional.

La UNMIS utilizaba asimismo sus buenos oficios y su apoyo político en los numerosos esfuerzos que se realizaban para resolver los conflictos que ocurrían en el país. El Gobierno del Sudán, con el apoyo de la UNMIS, el PNUD y el UNICEF, daba los toques finales a los planes de desarme, desmovilización y reintegración de los combatientes con arreglo al programa destinado a prestar atención especial a las necesidades de los niños soldados, las mujeres y los discapacitados vinculados a los distintos grupos armados. Varios países donantes han estado remitiendo fondos constantemente para el programa de desarme.

No obstante, el Acuerdo General de Paz hizo poco para aliviar la crisis en la región de Darfur, donde dos grupos rebeldes locales, el Movimiento por la Justicia y la Igualdad y el Movimiento/Ejército de Liberación del Sudán, seguían combatiendo a las fuerzas del gobierno y a las milicias aliadas. Los rebeldes tomaron las armas en 2003, alegando el abandono y la marginación en la vida política y económica del país. Los asesinatos en masa, los ataques contra las aldeas y las violaciones han dejados decenas de miles de muertos y más de 2 millones huyeron de sus hogares hacia campamentos de refugiados en Darfur y el vecino Chad.

Indignada por los constantes asesinatos y el desplazamiento en masa de aldeas enteras, la Misión de la Unión Africana en el Sudán (AMIS), apoyada por la logística de las Naciones Unidas y los fondos de la Unión Europea, los Estados Unidos, la OTAN y otros donantes, aumentó su despliegue de supervisores de la cesación del fuego a más de 6 300 efectivos para ayudar a poner fin a la crisis en Darfur. La UNMIS ayudó a los supervisores de la UA en la planificación y prestación de asistencia por medio de la Célula de Asistencia de las Naciones Unidas, con sede en Addis Abeba (Etiopía). Las Naciones Unidas trabajaban también en estrecha colaboración con otros asociados internacionales para facilitar los esfuerzos de la Comisión de la UA destinadas a obtener recursos y cubrir otras necesidades de la AMIS.

Además de supervisar la inestable cesación del fuego en la región de Darfur, la Unión Africana incrementó también los esfuerzos para negociar un trato que pusiera fin a los enfrentamientos entre los grupos rebeldes. Sin embargo, pese a las distintas rondas de conversaciones celebradas en Abuja (Nigeria), no se llegaba a una solución porque se profundizaban las divisiones entre los rebeldes. Para apoyar los esfuerzos de mediación de la Unión Africana, la UNMIS se reunió con dirigentes políticos y comandantes militares de ambos movimientos armados para alentar la flexibilidad política en las negociaciones y una mayor voluntad política para llegar a acuerdo en las conversaciones de Abuja. La UNMIS ha estado apoyando también el proceso de reconciliación en Darfur manteniendo contactos con los grupos de la sociedad civil local y alentándolos a apoyar las negociaciones de Abuja. Como parte de la tarea de reconciliación, el PNUD y las instituciones académicas de Darfur han estado celebrando seminarios sobre estado de derecho y solución de conflictos. Sin embargo, a fines de 2005, la situación en Darfur se había complicado con la proliferación de grupos armados y bandidos y la entrada de rebeldes y desertores del ejército chadianos que se reagrupaban en Darfur para atacar al Chad.

A medida que terminaba 2005, el Gobierno de Unidad Nacional seguía encarando distintos problemas. Tenía que poner fin a conflictos en el este, el sur y el occidente del país, en particular la inestabilidad constante en Darfur, que seguía siendo una amenaza para la situación general de seguridad en el Sudán y la región. Ambas partes en el acuerdo de paz tendrían que hacer gala de la necesaria voluntad política para aplicar el Acuerdo General de Paz, debido al evidente retraso en el calendario fijado. El Sudán también enfrentaba graves problemas para lograr los dividendos de la paz que convencieran a la población, en particular en el sur, de las ventajas de la paz y la unidad.


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