PRINCIPALES OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ

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Sierra Leona: Un éxito en el mantenimiento de la paz

La Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL) completó su mandato en diciembre, que puso fin a seis años de mantenimiento de la paz en el país. Los logros de la UNAMSIL podrán servir de modelo de operación exitosa de mantenimiento de la paz, así como de prototipo para el interés que están mostrando las Naciones Unidas en la consolidación de la paz.

En 1999, miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se trasladaron a Sierra Leona para supervisar un proceso de paz poco convincente, que abarcaba la vigilancia de una cesación del fuego precaria y el apoyo a la transición a la gobernanza democrática. Desde entonces, las Naciones Unidas han ayudado al país asolado por la guerra a lograr adelantos impresionantes hacia la paz, lo que demuestra cómo el órgano mundial acude para atender las necesidades y demandas de los países que salen de conflictos en un entorno mundial en rápida evolución.

En el desempeño de su mandato, las Naciones Unidas desarmaron a más de 75 000 ex combatientes, entre ellos unos siete mil niños soldados; apoyaron la celebración de elecciones al gobierno nacional y a los gobiernos locales que permitieron la participación de la población en decisiones que afectaban su vida cotidiana; facilitaron la reconstrucción de la fuerza policial del país a sus niveles de antes de la guerra y contribuyeron a la rehabilitación de la infraestructura y a llevar los servicios públicos a las comunidades locales.

Las Naciones Unidas ayudaron también al gobierno a frenar el comercio ilícito de diamantes y a regular a la industria. Durante la guerra, los rebeldes habían utilizado el dinero de los diamantes "de la guerra" o "del conflicto" para comprar armas, lo que a su vez avivó el conflicto. Ahora los diamantes se han convertido en motor del crecimiento, al incrementarse enormemente los ingresos públicos derivados de los diamantes de sólo 10 millones de dólares en 2000 a 160 millones de dólares en 2004, según cifras del Fondo Monetario Internacional.

No siempre se pensó que la UNAMSIL lograría sus propósitos: en un momento determinado, en mayo de 2000, la misión estuvo a punto de fracasar cuando los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU) secuestraron a cientos de miembros de la operación de mantenimiento de la paz y renegó de la cesación del fuego en un gesto que puso en peligro la credibilidad de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Indignada por el caos que sobrevino, la comunidad internacional ejerció presiones sobre los rebeldes para que acataran la cesación del fuego y respondió con sanciones contra los patrocinadores del FRU. Posteriormente, la UNAMSIL emprendió nuevas gestiones de mediación y logró que los dos adversarios volvieran a la mesa de negociaciones. Se asignaron más efectivos a la vigilancia de la cesación del fuego y comenzó el desarme de combatientes de ambos lados. El Reino Unido, que había enviado una fuerza para restablecer la paz después de la violación de la cesación del fuego por el FRU, comenzó más tarde a reestructurar el ejército, mientras que la UNAMSIL y los demás asociados internacionales se centraban en el entrenamiento de la fuerza de policía local.

La retirada de la UNAMSIL fue la culminación de la mayoría de las tareas asignadas por el Consejo de Seguridad. La misión contribuyó al regreso voluntario de más de medio millón de refugiados y desplazados internos. Ayudó al gobierno a restaurar su autoridad y los servicios sociales en zonas que antes controlaban los rebeldes, reclutó y entrenó a unos 4 000 policías con ayuda de un equipo de oficiales de países del Commonwealth, y construyó y remozó decenas de comisarías de policía. Entretanto, el Reino Unido siguió ayudando al gobierno en la reestructuración del ejército.

La UNAMSIL se ocupó de la vigilancia de los derechos humanos y de impartir capacitación al respecto a docenas de sierraleoneses y facilitó el establecimiento del Tribunal Especial para Sierra Leona que juzgará a la mayoría de los responsables de crímenes de guerra. La misión también prestó asistencia al gobierno en el establecimiento de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación, encargada de sanar las heridas de guerra reuniendo a los perpetradores y a las víctimas de las atrocidades.

Trabajando de consuno con organismos de las Naciones Unidas, la misión emprendió proyectos de efecto rápido y generación de ingresos para crear empleos para miles de jóvenes y ex combatientes desempleados y servicios básicos para las comunidades locales. Efectivos de la UNAMSIL reconstruyeron escuelas y dispensarios, emprendieron y financiaron proyectos agrícolas y patrocinaron consultas médicas gratuitas en zonas apartadas.

Como muestra de la confianza indefectible de la comunidad internacional en el futuro de Sierra Leona, los donantes prometieron contribuir 800 millones de dólares en ayuda en una conferencia celebrada en Londres en noviembre para recaudar dinero para el desarrollo. La reactivación económica cobra impulso también con el regreso de refugiados y otros desplazados ansiosos de reconstruir sus comunidades. Antiguas ciudades fantasmas como Kono y Tongo Fields son ahora centros de actividades comerciales, ya que las zonas productoras de diamantes atraen a miles de jóvenes. Desde 2002, la economía ha crecido a una media de un 7%, y el FMI pronostica un crecimiento futuro de 6 a 7% anual, si la situación política y económica se mantiene estable.

Pese al optimismo que despiertan los logros que ha traído la UNAMSIL, Sierra Leona sigue afrontando muchos problemas: la situación del país sigue siendo delicada, por lo que, como alertó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, tiene que adoptar medidas concretas para tratar de eliminar las causas fundamentales del conflicto y promover una cultura de derechos humanos para a que la paz sea sostenible. La economía depende enormemente de los fondos de los donantes. Un porcentaje desproporcionado de los ingresos derivados de la minería del diamante sigue yendo a parar a manos privadas y no a las arcas del Gobierno. Pese a los programas de reintegración en marcha, miles de ex combatientes y jóvenes, muchos de los cuales jamás fueron a la escuela, están desempleados. En resumen, la paz todavía no ha producido dividendos económicos palpables ni los beneficios sociales para la mayoría de los 4,8 millones de habitantes del país.

Para ayudar a hacer frente a esos problemas, la recién creada Oficina Integrada de las Naciones Unidas para Sierra Leona (UNIOSIL) asumiría las responsabilidades de la UNAMSIL a partir de enero de 2006. Su mandato es consolidar los logros de la UNAMSIL. La nueva oficina ayudará al Gobierno a reafirmar los derechos humanos, a conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, a aumentar la transparencia y a celebrar elecciones libres e imparciales en 2007. También trabajará en colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas y misiones en la subregión para garantizar la seguridad del Tribunal Especial.


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