PRINCIPALES OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ

Siera LeoneBurundi

Liberia: Las elecciones, un hito histórico

Los liberianos hicieron historia en noviembre, cuando eligieron a la primera mujer Jefa de Estado de África, Ellen Johnson-Sirleaf, bajo la mirada atenta del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Las elecciones, calificadas por los observadores internacionales de libres e imparciales en general, constituyó un hito importante en la lucha por la paz en este país asolado por la guerra, al optar la población por las boletas electorales y no por las balas.

Las elecciones nacionales del 11 de octubre y la subsiguiente segunda votación presidencial del 8 de noviembre, que enfrentó a Johnson-Sirleaf, ex economista del Banco Mundial, y a George Weah, quien fuera una vez Futbolista Internacional del Año de la FIFA, fueron el resultado de un proceso de paz que comenzó con la firma del Acuerdo General de Paz en agosto de 2003, con lo que se puso fin a una guerra civil que duró 14 años y que convirtió a un país que fue antes próspero en uno de los más pobres del mundo.

La comparecencia de los votantes fue mayoritaria. En la primera ronda, el 75% del millón trescientos cincuenta mil votantes inscritos fue a votar, aunque se registró una cifra más baja en la segunda votación de las elecciones presidenciales, que ganó Johnson-Sirleaf sin lugar a dudas, con un 60% de la votación a su favor. El enorme número de votantes fue un testimonio alentador del deseo del pueblo de paz y de que termine el ciclo de violencia e inestabilidad.

La Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL), con 15.000 efectivos desplegados, desempeñó una función decisiva en todos los aspectos de las elecciones. Prestó asesoramiento técnico a la Comisión Electoral Nacional, que se encargó de las elecciones, y ofreció una asistencia logística amplia que permitió a la Comisión tener una presencia en todas partes del país pese a la destrucción de la infraestructura y a los prácticamente inexistentes medios de comunicación. La UNMIL proporcionó la seguridad durante todo el proceso eleccionario. Pese a los problemas de seguridad, así como a la falta de alojamiento y de espacio de oficinas en las zonas donde se desplegó personal para atender las elecciones, la UNMIL fue venciendo cada una de esas dificultades y creó oficinas electorales en todo el país.

Debido al elevado porcentaje de analfabetos del país, la siguiente tarea importante que se acometió fue la educación del electorado sobre cómo inscribirse para votar y cómo votar en las elecciones. Educadores cívicos se desplazaron a todas partes del país provistos de rotafolios, volantes y carteles donde se explicaba el proceso de votación. Lo mismo hicieron los grupos culturales (músicos, bailarines y comediantes), que entretenían a la población de aldeas y pueblos mientras transmitían mensajes importantísimos. Las actividades deportivas organizadas por la UNMIL, en particular partidos de fútbol y recitales de los principales artistas de Liberia y de países vecinos atrajeron a grandes multitudes y fueron el escenario perfecto para comunicar mensajes importantes. La UNMIL distribuyó miles de camisetas, volantes y carteles con mensajes sobre las elecciones.

Durante el proceso, la estación radial de la Misión, que funciona las 24 horas, transmitió a Liberia información y mensajes educativos que impulsaron a la población a recibir con agrado las elecciones como oportunidad para trazar un nuevo rumbo para el país. Diariamente se transmitieron obras satíricas, representaciones teatrales, espectáculos en vivo y programas de entrevistas y variedades, charlas y debates, así como editoriales y documentales.

Pese a las innumerables dificultades con que tropezaron los funcionarios electorales, la inscripción de votantes terminó con una cifra sin precedentes de 1,35 millones de votantes, la mitad de los cuales eran mujeres, de una población aproximada de 3 millones, entre ellos más de 61 000 desplazados internos.

Para las elecciones, la UNMIL contrató e impartió capacitación a miles de escrutadores liberianos que se encargaron de controlar a la multitud, verificar la identidad de los votantes, entregar las boletas, custodiar las urnas y distribuir bolígrafos para apoyar los 3 070 colegios electorales diseminados por todo el país. Fue una tarea de enormes proporciones, que se dificultó aún más por el elevado porcentaje de analfabetos, especialmente en las zonas rurales.

El personal de mantenimiento de la paz de la UNMIL ayudó al traslado de los materiales para las elecciones hasta los colegios electorales del país en camiones, helicópteros e incluso por barco a las zonas costeras a las que no había acceso por tierra. En algunas zonas, los porteadores llevaron las urnas en carretillas a varios kilómetros de distancia. El personal de mantenimiento de la paz, junto con los oficiales de policía de la Misión y la fuerza de policía local entrenada por la UNMIL, se mantuvo de guardia las 24 horas para mantener un entorno seguro los días de las elecciones.

El 11 de octubre, los votantes empezaron a colocarse en fila desde las 2 a.m. para emitir sus votos en los colegios electorales establecidos en iglesias, escuelas, edificios públicos en ruinas e incluso tiendas de campaña y cabañas rurales. Algunos cargaban bancos para sentarse y paraguas para protegerse de la lluvia y el sol. En las calles se extendían las colas de votantes en los distritos electorales. Más de 3 500 observadores nacionales y 421 internacionales, entre ellos el ex Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, quien supervisó las primeras elecciones en Liberia después de la guerra, dieron fe de que las elecciones fueron libres e imparciales.

"En todos los colegios electorales que visité, quedé impresionado por la paciencia, la determinación y la simpatía que mostraban todos los liberianos para ejercer su derecho y su responsabilidad más preciados", dijo Alan Doss, jefe de la UNMIL y Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas, tras visitar los colegios electorales de todo el país.

La apertura a la democracia participativa mediante elecciones libres e imparciales permitió a Liberia pasar una nueva página en su historia. Para un país que por mucho tiempo sólo ha conocido la guerra, este fue un extraordinario adelanto político y un homenaje a la operación de rescate internacional dirigida por las Naciones Unidas.

Sin embargo, las dificultades económicas que tendrán los liberianos en 2006 son enormes. El presupuesto nacional se ha reducido a una fracción de los presupuestos de antes de la guerra. Liberia tiene una deuda externa de unos tres mil millones de dólares. Cuatro de cada cinco liberianos carece de empleo. La infraestructura está tan destruida que incluso Monrovia, la capital, no ha tenido acueducto ni alumbrado eléctrico por más de diez años. Serán enormes las inversiones internacionales que habrá que hacer para reconstruir al país. Nadie tiene una idea más precisa de la magnitud del problema que su recién electa dirigente que pasó la mayor parte de su carrera ayudando a otros países a desarrollar sus economías. Su país tiene ahora necesidad urgente de su experiencia.


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