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Haití: La MINUSTAH se prepara para unas elecciones que llevan retraso

Pese a los adelantos logrados en la preparación de las elecciones y en el establecimiento de un entorno seguro y estable, el Gobierno de Transición y la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) se enfrentaron a serios escollos políticos y de seguridad durante 2005. La debilidad de las instituciones públicas se mantuvo en general; y la falta de recursos siguió impidiendo a las autoridades locales ejercer sus funciones sin problemas, lo que tuvo efectos negativos en la credibilidad del Estado. En algunas zonas, las autoridades locales desautorizadas seguían ejerciendo sus funciones y las bandas de delincuentes seguían desatando la violencia.

Si bien durante todo el año los preparativos para las elecciones tropezaron con dificultades técnicas de envergadura y se aplazaron varias veces las fechas de las elecciones, la inscripción de partidos, candidatos y votantes se caracterizó por la inclusión de una representación relativamente amplia de la opinión política haitiana, lo que aumentó la credibilidad del proceso electoral y las posibilidades de un amplio debate respecto del futuro de Haití.

Fue sorprendente el resonante éxito logrado en la inscripción de votantes. Durante un período que duró cinco meses, más de 3,5 millones de haitianos, de una cifra máxima calculada en 4,5 millones con derecho a voto, se inscribieron para votar en las elecciones en los 450 centros establecidos en todo el país, incluido el barrio de tugurios Cité Soleil.

La inscripción de 35 candidatos presidenciales y 42 partidos políticos da una idea del espectro político haitiano. Su participación en el proceso electoral simbolizó el compromiso de la mayoría de los haitianos de participar en el proceso democrático. Reconociendo la importancia del diálogo entre los diferentes partidos políticos, la MINUSTAH obtuvo el acuerdo de los partidos políticos en relación con códigos de conducta contra la corrupción y la no utilización de la violencia con fines políticos.

El Consejo Electoral Provisional anunció a fines de noviembre que las primeras elecciones del país desde el derrocamiento del Presidente Jean-Bertrand Aristide en febrero de 2004 quedaban aplazadas nuevamente. El Consejo pidió que a las elecciones presidenciales y legislativas, que se habían de celebrar a principios de 2006, siguiera una posible segunda votación en febrero y las elecciones locales y municipales en marzo. El Primer Ministro anunció que el Gobierno de Transición renunciaría el 7 de febrero, pero se encargaría de los asuntos de gobierno hasta el nombramiento del nuevo Primer Ministro [las elecciones se celebraron el 7 de febrero de 2006].

Los diferentes aplazamientos del calendario electoral fueron el resultado de un conjunto de factores que iban desde el derrumbamiento de la infraestructura del país hasta las debilidades del Consejo Electoral Provisional (CEP). Empero, con el nombramiento en octubre de un Director General y la adopción de un decreto en que se detallaba la distribución de responsabilidades en el CEP se pudieron abordar en general esas debilidades.

Durante 2005, la MINUSTAH estuvo prestando asistencia logística y técnica amplia al CEP en la organización de las elecciones con miras a asegurar la credibilidad del proceso. A finales de año, la misión había desplegado decenas de instructores superiores en las provincias para capacitar a 1 325 agentes electorales y 809 supervisores de las urnas. Cabía esperar que los agentes electorales, a su vez, impartieran capacitación a más de 37 000 escrutadores.

Centenares de observadores electorales de diferentes organizaciones internacionales y países habían empezado a llegar a Haití, con la esperanza de contribuir a la celebración de elecciones libres e imparciales. Su presencia, junto con la de observadores electorales locales, debía ayudar a prevenir, comunicar y rectificar las irregularidades en las elecciones, en particular dadas las preocupaciones por los posibles vínculos entre partidos políticos y grupos armados, cuestiones sobre la independencia de los trabajadores electorales y otras cuestiones técnicas que podrían impedir el acceso de los votantes y la transparencia de los procesos de votación y escrutinio de los votos.

Dentro del país, la situación general de seguridad mejoró también, pese a la violencia de las pandillas que continuó alterando el orden público en muchas zonas. Pese a que fuera de Port-au-Prince la situación de seguridad se mantenía relativamente en calma a raíz de las operaciones de la MINUSTAH, la situación en la capital seguía siendo inestable.

Los innumerables secuestros registrados en Port-au-Prince durante la primavera se convirtieron en una importante fuente de ingresos, y afectaron a personas de todas las edades y situaciones económicas, pese a las distintas operaciones de la MINUSTAH y la Policía Nacional haitiana para detener a presuntos secuestradores y liberar a sus víctimas.

Para contrarrestar la violencia, la MINUSTAH incrementó el número de sus efectivos autorizados a 6 700 y más adelante en el año a casi 7 500, a raíz de una decisión del Consejo de Seguridad de aumentar el número de miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz en vista de las numerosas amenazas a la seguridad vinculadas al proceso electoral.

Durante el verano, la situación en Port-au-Prince mejoró considerablemente en la zona de Bel-Air, donde la MINUSTAH y la Policía Nacional haitiana establecieron una presencia permanente para garantizar la seguridad. Sin embargo, otro de los focos de tensión de la capital, el barrio de tugurio Cité Soleil, siguió siendo una amenaza para la seguridad, ya que varios miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz resultaron muertos o heridos en tiroteos registrados durante todo el año.

La Policía Nacional haitiana carece aún de suficiente personal pese a los esfuerzos de la MINUSTAH para reformar y reestructurar la fuerza. Especial preocupación causaba la reiteración de casos de presunta conducta impropia de los oficiales de la Policía Nacional haitiana, incluso su presunta participación en la ejecución sumaria de al menos nueve personas el 20 de agosto en un partido de fútbol en Port-au-Prince.

Además de los problemas políticos y de seguridad, Haití siguió también inmerso en una catástrofe económica. El desempleo masivo, el elevado porcentaje de analfabetos y una infraestructura destruida se han combinado para hacer de Haití uno de los países más pobres del mundo.

Sin duda alguna, Haití se encontraba en una situación crítica a finales de año. Pero el gran número de votantes y la presencia de candidatos que representaban una amplia diversidad de opiniones habían mejorado las perspectivas de celebrar elecciones dignas de crédito a principio de 2006. La MINUSTAH logró avanzar en el tratamiento de amenazas urgentes a la seguridad. Con todo, se mantiene la inestabilidad de esos logros.


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