PRINCIPALES OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ

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Côte d'Ivoire: Avanzan las gestiones de paz pese a las constantes demoras

Las Naciones Unidas y sus asociados de la comunidad internacional prosiguieron sus esfuerzos para llevar adelante el proceso de paz en Côte d'Ivoire, alentar a las partes en el conflicto a llegar a un acuerdo negociado, evitar la violencia y poner fin al conflicto que ya dura tres años en esa nación de África occidental.

En mayo de 2005 se mantenía la cesación del fuego supervisada por la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (ONUCI) y las fuerzas francesas Licorne, y no se registraban violaciones de importancia del embargo impuesto por las Naciones Unidas a la importación de armas. Sin embargo, no se cumplieron las fechas previstas para el desarme, la movilización y la reintegración de los combatientes a la sociedad ni el plazo para la celebración de elecciones presidenciales, que, según la constitución, debieron celebrarse el 30 de octubre de 2005. El país seguía dividido. El antiguo movimiento rebelde de las Forces Nouvelles mantenía el control de la parte norte del país, mientras que el sur seguía bajo control del gobierno. Los miembros de la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y las fuerzas francesas mantenían la paz a lo largo de la Zona de Confianza que separa a las dos partes.

En junio, el Consejo de Seguridad autorizó un aumento de 850 efectivos militares en la ONUCI, lo que elevó el número de militares de la Misión a un poco más de 7 000. También aumentó el número de oficiales de policía de las Naciones Unidas a 725.

Un indicio de esperanza se avizoró en abril cuando los partidos de Côte d'Ivoire, en una reunión convocada por el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, el mediador de la Unión Africana, firmaron el Acuerdo de Pretoria, en que se abordaban algunos problemas polémicos de las elecciones y el desarme. Según el acuerdo, las dos partes acordaron no vetar a los candidatos presidenciales propuestos por los signatarios del Acuerdo Linas-Marcoussis, de enero de 2003. El Acuerdo de Pretoria incluía también un calendario para desarmar a los antiguos rebeldes y disolver las milicias progubernamentales.

El Acuerdo de Pretoria imprimió nuevo impulso al proceso de paz, y tanto las antiguas fuerzas rebeldes como las del gobierno retiraron las armas pesadas de la línea del frente de cada lado de la Zona de Confianza. Pero el impulso duró poco. En junio, las Forces Nouvelles anunciaron que no entregarían sus armas hasta que las milicias progubernamentales abandonaran las suyas, lo que demoró el proceso de paz. Se fijó un nuevo calendario para el desarme cuando las dos partes se reunieron otra vez en Pretoria en junio y aprobaron un acuerdo, en que se instaba a la adopción de sanciones internacionales contra cualquiera que obstruyera la paz. Sin embargo, una vez más las partes incumplieron las disposiciones del Acuerdo de Pretoria.

En septiembre, estaba claro que las elecciones no se podrían celebrar a finales de octubre de 2005 como estaba programado. Los combatientes no se habían desarmado; se había retrasado la inscripción de votantes y el país seguía dividido. A medida que se vencía el plazo, surgían nuevos desacuerdos en relación con decretos presidenciales y con la labor y la composición de la Comisión Electoral Independiente.

Tras haberse vencido el plazo electoral y con la amenaza de un vacío constitucional en el horizonte, los dirigentes de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana acordaron prorrogar un año en la presidencia a Laurent Gbagbo. Se otorgarían importantes poderes a un Primer Ministro, aceptable para todas las partes, quien supervisaría un gobierno que compartiera el poder y la transición hacia nuevas elecciones para octubre de 2006. ECOWAS y la Unión Africana crearon también dos nuevos órganos, el Grupo de Trabajo Internacional y un Grupo de Mediación para supervisar el proceso de paz, ambos copresididos por el Representante Especial de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire. El Consejo de Seguridad hizo suyas estas decisiones en octubre.

El Grupo de Trabajo Internacional se estableció para evaluar y supervisar el proceso de paz y asegurar que todas las partes en Côte d'Ivoire respetaran sus compromisos. El grupo serviría también de garante y árbitro imparcial del proceso de paz y reconciliación que llevaría a las elecciones antes del 31 de octubre de 2006. A principios de diciembre, el Presidente de la Unión Africana y Presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo; el Presidente de la CEDEAO y Presidente del Níger, Mamadou Tandja; y el Mediador de la Unión Africana, Presidente Mbeki, intercedieron para que se nombrara nuevo Primer Ministro a Charles Konan Banny, administrador del Banco Central para los Estados de África Occidental.

La crisis en Côte d'Ivoire ha afectado a la población de muchas maneras: miles han perdido sus empleos, la pobreza se ha acentuado, la violencia política prolifera y se ha fragmentado la cohesión social. La ONUCI ha aportado pruebas de violaciones de los derechos humanos por individuos armados, grupos y fuerzas en todo el país.

Los constantes enfrentamientos étnicos limitaron la capacidad de ayuda de la ONUCI. La violencia en las zonas controladas por el gobierno en las aldeas de Guitrozon y Petit Duékoué obligó a la ONUCI a imponer restricciones a la libertad de circulación. Los partidarios del gobierno impidieron a las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y a las Licorne la entrada a algunas aldeas y pueblos, lo que entorpeció la realización de sus operaciones. En julio, estos impedimentos proliferaron en todo el sur después de que asaltantes no identificados atacaran las ciudades de Agboville y Anyama, y suscitaran temores de que el proceso de paz podría dar marcha atrás. Las Forces Nouvelles restringieron también en sus zonas de control la movilidad de los miembros de las fuerzas de paz.

En los últimos meses de 2005, algunos altos funcionarios de las Naciones Unidas visitaron Côte d'Ivoire y en cada oportunidad se destacó la necesidad de buscar solución a la crisis. La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Louise Arbour, efectuó una visita en julio y pidió que se pusiera fin al reino de terror, alentado por la impunidad por ambas partes. Durante su visita, la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, Louis Frechette, sensibilizó acerca de la explotación y el abuso sexuales, mientras que el presidente del Comité de Sanciones a Côte d'Ivoire de las Naciones Unidas, Adamantios Vassilakis, alertó a los dirigentes que se impondrían sanciones contra cualquiera que obstruyese el proceso de paz. El Asesor Especial del Secretario General para la Prevención del Genocidio, Juan Mendes, visitó también Côte d'Ivoire y expresó preocupación por que las tensiones existentes pudieran propiciar nuevas violaciones graves de los derechos humanos.

Pese a los reveses en el proceso de paz de Côte d'Ivoire en 2005, no menguaba el optimismo acerca de que la nueva ruta trazada para Côte d'Ivoire por el Grupo de Trabajo Internacional, sacaría al país del punto muerto en que se encontraba en una situación sin guerra ni paz y culminaría en el desarme de los combatientes, la disolución de las milicias, el restablecimiento de la autoridad del Estado en todo el país y, por último, la celebración de elecciones nacionales a más tardar en octubre de 2006.


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