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Afganistán: Más allá del Acuerdo de Bonn

Tras las históricas elecciones presidenciales del año pasado que llevaron al poder al Presidente Hamid Karzai, los afganos volvieron a las urnas en septiembre para elegir un nuevo parlamento, su primera asamblea legislativa plenamente representativa en treinta años. El nacimiento del nuevo parlamento llevó también a feliz término el Acuerdo de Bonn, programa política que ha guiado la transición del Afganistán hacia la paz y la reconciliación nacional desde que se firmó en Alemania en diciembre de 2001.

Las elecciones parlamentarias pusieron de relieve los enormes esfuerzos que ha realizado el Afganistán en muy pocos años. La sociedad civil y los medios de información participaron activamente en todas las etapas del proceso, y se ha registrado una mejora significativa en la manera en que las instituciones públicas, en particular los militares y la policía, se comportaron durante las elecciones.

Las amenazas y los ataques contra los trabajadores y los candidatos durante las elecciones no lograron impedir que el proceso se llevara a feliz término. Más de la mitad de los 12,4 millones de votantes inscritos fueron a las urnas y se registraron muy pocos incidentes que afectaran a la seguridad. Unos 5 800 candidatos se presentaron a las elecciones, mientras que el 25% de los escaños quedaron reservados para las mujeres. Además, las mujeres ganaron escaños también por derecho propio en 13 de las 34 provincias. Demoró más de un mes el recuento de los votos y la homologación de las elecciones, por lo que los resultados finales se anunciaron a principios de noviembre.

Pese a los cambios positivos, el número de votantes estuvo por debajo de lo esperado en algunas partes del país, y se presentaron numerosas denuncias contra las elecciones. El sistema de votación única no transferible, según el cual los votantes elegían a los candidatos, pero no votaban por partidos políticos, hizo que muchos candidatos no afiliados a ningún partido político resultaran electos al parlamento en detrimento de los partidos políticos reconocidos.

Las elecciones a los consejos parlamentarios provinciales de 2005, que contaron con el apoyo de las Naciones Unidas, plantearon también problemas mucho mayores que en 2004, desde la necesidad de una educación cívica amplia hasta el transporte del material para la votación a más de 26 000 colegios electorales, aproximadamente diez veces el volumen del año anterior, y en algunas boletas aparecían cientos de candidatos. El PNUD se encargó de la formación de 270 funcionarios del parlamento a principios de febrero para asegurar el funcionamiento ininterrumpido de la asamblea legislativa. El nuevo parlamento afgano declaró abierto su primer período de sesiones en diciembre, fecha de nacimiento de una nueva nación y del cumplimiento de la promesa hecha cuatro años antes en Bonn.

Entre tanto, la Misión de las Naciones Unidas para el Afganistán (UNAMA) siguió apoyando a las instituciones afganas a luchar contra diversos problemas, entre ellos los persistentes problemas de seguridad, el florecimiento de una economía clandestina alentada por el cultivo de la adormidera, la falta de solidez del sistema de administración de justicia e instituciones públicas dadas a la corrupción. Con todo, el trabajo preliminar que la UNAMA y sus asociados internacionales realizaron en los últimos años facilitó que se lograran importantes avances en el fomento de la estabilidad y el desarrollo.

El programa de desarme, desmovilización y reintegración, que comenzó en 2003, terminó en julio. De los 63 380 ex combatientes que rindieron sus armas en virtud del programa, más de 60 000 habían recibido o recibían instrucción en la agricultura o el comercio. Varios miles de combatientes se incorporaron al Ejército Nacional afgano, que probablemente cumpla su objetivo de reclutar 43 000 efectivos para septiembre de 2007, tres años antes del plazo fijado. En el plan actual se prevé el entrenamiento de 62,000 oficiales de policía, aunque las dos terceras partes se había entrenado ya al finalizar el año.

La UNAMA también ha desempeñado una función activa como intermediario en antiguas controversias tribales. El éxito mayor se logró con el arreglo en junio de una contienda de 60 años entre las tribus balkel y sabari en la provincia sudoriental de Khost. El conflicto había causado la muerte de decenas de personas en los últimos años, así como secuestros, pérdida de ganado y el cierre de una importante carretera que vinculaba la zona afectada con la capital provincial.

Pese a haber desaparecido la constante inseguridad, el Afganistán todavía tiene que resolver gigantescos problemas de desarrollo. Un paso decisivo fue el apoyo del gobierno en 2005 al primer Informe del Afganistán sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, redactado con ayuda del PNUD y la UNAMA. El sistema de las Naciones Unidas considera prioritaria la asistencia al Afganistán en el logro de las metas de los ODM.


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