Informe Anual 2004 - Operaciones de Paz de las Naciones Unidas
 
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VII. Hechos y Cifras de las Operaciones de Paz



Fragmentos de discursos del Secretario General Adjunto Jean-Marie Guéhenno:

Declaración ante la Cuarta Comisión (Política Especial y Descolonización) de la Asamblea General de las Naciones Unidas

25 de octubre de 2004,

Sr. Jean-Marie Guéhenno, Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Pa
Secretario General Adjunto
Sr. Jean-Marie Guéhenno

Las actividades de mantenimiento de la paz una vez más están en una encrucijada. En agosto de 2005, se cumplirán cinco años del inicio del proceso de aplicación de las recomendaciones de Brahimi. Ese hito importante nos lleva a todos a reflexionar acerca de algunas cuestiones muy fundamentales. ¿Hasta qué punto ha cambiado el carácter del mantenimiento de la paz desde entonces? ¿Qué depararán los próximos cinco años a las actividades de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y qué consecuencias podrían tener en los tipos de capacidades que el sistema de las Naciones Unidas deberán empezar a crear ahora para estar preparadas?

Estas son las grandes cuestiones que nosotros, en la Secretaría, tenemos que empezar a analizar con los Estados Miembros, y éstos entre sí. No cabe duda de que el informe del Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio será una aportación importante a este debate. Quisiera aportar algunas reflexiones personales sobre determinadas tendencias y realidades que parecen predominar en el terreno del mantenimiento de la paz.

En primer lugar, la demanda de mantenimiento de la paz en todo el mundo hoy día supera las posibilidades de las Naciones Unidas o de cualquiera otra organización regional o subregional. Desde el punto de vista de las Naciones Unidas, hay que celebrar que un número cada vez mayor de organizaciones internacionales y entidades se incorpora a la labor de consolidación de la paz después de los conflictos. Las organizaciones regionales y subregionales deben acoger con igual satisfacción que se sigan haciendo inversiones en la capacidad de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Después de todo, el hecho de que actualmente el DOMP realiza un total de 17 operaciones y de que se avizoren algunas más, confirma ampliamente que las actividades de mantenimiento de la paz que realizan las Naciones Unidas siguen siendo indispensables. El carácter universal de la Organización sigue ofreciendo al personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas una legitimidad excepcional. Por otra parte, esa actividad de la Organización ha propiciado, tras un decenio de experiencias ganadas con ardua labor, un formidable grado de especialización y algunas capacidades extraordinarias.

En segundo lugar, si la actual demanda de tareas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas sigue siendo más o menos constante en los próximos cinco años, coincidiendo con la demanda de operaciones no administradas por las Naciones Unidas, habrá que hacer frente a un enorme déficit de recursos sobre el terreno. Es preciso examinar seriamente la reserva total de recursos financieros y humanos - militares, civiles y policía - que puedan utilizarse después de los conflictos y llegar a acuerdo sobre bases firmas para su asignación a las operaciones de las Naciones Unidas y de otra índole.

En tercer lugar, uno de los pocos elementos previsibles en el mantenimiento de la paz es que se mantendrá la demanda de esas. En cuanto a los demás elementos, hay que estar preparados para lo inesperado. Tenemos que equiparnos para dar una respuesta ágil, competente, rápida y flexible.. Es más, pese a que estamos aprendiendo enseñanzas y codificando las mejores prácticas, tenemos también que reconocer que todas las operaciones que organizamos tienen ante sí una problemática política, económica, social y de seguridad excepcional, con mandatos diferentes y un conjunto diferente de asociados y saboteadores .

En cuarto lugar, la complejidad de los períodos de transición después de los conflictos condiciona la necesidad de realizar nuestras operaciones simultáneamente en muchos ámbitos: político, humanitario, de desarrollo, de derechos humanos y de seguridad, a menudo en condiciones sumamente difíciles. Muchas de sus tareas están relacionadas con el establecimiento de la paz no sólo con el su mantenimiento, razón por la cual nuestras operaciones integradas de paz deben vincularse a más largo plazo con el establecimiento de la paz y el desarrollo.

Estas realidades nos presentan algunos dilemas complejos. ¿Deben las operaciones de paz de las Naciones Unidas trabajar en la escala que actualmente se pide? ¿Se dispone de recursos? ¿Qué más hace falta para fortalecerlas? O, ¿deben las operaciones de paz de las Naciones Unidas centrarse en un número más limitado de tareas especializadas? Y en tal caso, ¿de qué otra manera atendemos toda la gama de necesidades sobre el terreno?

Dos aspectos al menos están clamando ser atendidos como asunto prioritario el próximo año. El primero se relaciona con los procesos mediante los cuales la Organización obtiene los recursos necesarios: los efectivos, los componentes especializados, la policía, los civiles y su despliegue sobre el terreno a tiempo para aplicar los mandatos de las operaciones de paz. El segundo guarda relación con la manera de organizar y racionalizar mejor los esfuerzos conjuntos del sistema de las Naciones Unidas y el resto de la comunidad internacional para prestar asistencia a la consolidación de una paz sostenible.

Declaración ante el Consejo de Seguridad
28 de octubre de 2004

Para poner fin a estos repugnantes actos [explotación y abuso sexual], el sistema de las Naciones Unidas tiene que trabajar hombro con hombro con los Estados Miembros...Se han recopilado medidas disciplinarias para el personal civil, militar y la policía civil [por parte del DOMP]. Se han elaborado materiales de capacitación sobre la prevención del abuso y la explotación sexual. Además, se han designado coordinadores encargados de esta cuestión en varias misiones de mantenimiento de la paz. Esta cuestión está siendo examinada con toda seriedad en el Departamento, pero habrá que asignarle, y se le asignará, mucha más prioridad el año próximo. Nuestra labor no se puede considerar completa en este frente mientras uno solo de los encargados del mantenimiento de la paz o de los trabajadores de asistencia humanitaria siga cometiendo actos de explotación o abuso sexual. Es inadmisible que se produzca siquiera uno de estos incidentes.

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