Informe Anual 2004 - Operaciones de Paz de las Naciones Unidas
 
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IV. Superación de las crisis: misiones con problemas especiales en 2004



MONUC: Cada vez más problemas

El proceso de paz en la República Democrática del Congo tropezó con grandes problemas en 2004. El Gobierno de Transición se mostró en general lento en el cumplimiento de los objetivos de la transición, establecidos en el acuerdo de paz de diciembre de 2002, como la aprobación de una legislación vital, la ampliación de la autoridad del Estado, el establecimiento de un ejército unificado e integrado, la aplicación del programa nacional de desarme y la preparación para las elecciones.

La captura por breve tiempo de la importante ciudad oriental de Bukavu en mayo y junio por comandantes militares disidentes, pero importantes del ex-RCD-Goma planteó el peligro de desbaratar el proceso de transición. La inestabilidad se propagó a otras partes del país. Las repercusiones de este acontecimiento se hicieron sentir en toda la región con un desplazamiento en gran escala de civiles, muchos de los cuales huían a los países vecinos. En 13 de agosto, 152 refugiados banyamulenge de la RDC fueron aniquilados en un campamento de tránsito en Burundi.

La situación de la seguridad en Ituri, en el nordeste de la RDC, había mejorado después de que el Gobierno de Transición firmara un acuerdo con los grupos armados de la región. Sin embargo, la situación se deterioró en los últimos meses de 2004. Se ha demorado la actividad experimental de desarme y reintegración en las comunidades, que emprendió el gobierno conjuntamente con la MONUC (Misión de Organización de las Naciones Unidas en la RDC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) el 1º de septiembre. Los grupos armados reanudaron también sus enfrentamientos con grupos rivales. La Union des Patriotes Congolais (UPC) secuestró a un miembro de mantenimiento de la paz de la MONUC que permaneció retenido durante tres días en septiembre, y ese mismo grupo secuestró a miembros del personal de la comisión de desarme, desmovilización y reintegración del Gobierno y a un consultor del PNUD a fines de diciembre.

Las relaciones bilaterales de la RDC con Rwanda se pusieron a prueba en 2004, cuando se informó de diversas actividades transfronterizas a ambos lados de la frontera. En un esfuerzo por contrarrestar esta tendencia negativa, la RDC y Rwanda acordaron establecer en septiembre un mecanismo conjunto de verificación bajo los auspicios del Secretario General. Los Estados Unidos patrocinaron también las conversaciones que llevaron a la firma de un acuerdo que estableció el Mecanismo tripartito entre la RDC, Rwanda y Uganda. Pese a la existencia de estos nuevos mecanismos, las tensiones entre la RDC y Rwanda aumentaron bruscamente en noviembre, cuando Rwanda amenazó con lanzar un ataque contra objetivos concretos en la RDC para tomar medidas contra las Forces Démocratiques pour la Liberation du Rwanda (FDLR). Rwanda retiró su amenaza después que la comunidad internacional expresó unánimemente su condena.

Atendiendo a una petición del Secretario General de aumentar los efectivos de la MONUC a fin de ayudar a hacer frente a los problemas que tenía ante sí la RDC, el Consejo de Seguridad autorizó un aumento del personal de la Misión a 5.900, muchísimo menos que su petición anterior de 13.100 efectivos adicionales, aunque aumentaba los militares y la policía civil a 16.700. El incremento en el número de militares habría de la MONUC la operación de mantenimiento de la paz más numerosa de las Naciones Unidas, tan pronto estuviera totalmente desplegada. Con el aumento del número de militares, se desplegarían dos brigadas de tres batallones cada una en cada una de las provincias Kivu, lo que aumentaría la capacidad de la Misión para prestar asistencia al Gobierno de Transición destinadas a desalentar las actividades de los posibles saboteadores.

Brigada Integrada en Bunia
Brigada Integrada en Bunia, 24 de agosto de 2004, Foto MONUC por Knalidi Somerson

El Consejo pidió además a la MONUC que asesorara y prestara asistencia al Gobierno de Transición en relación con la legislación esencial, que se centraría en un conjunto de leyes necesarias para celebrar elecciones y redactar la constitución después de la transición, la reforma del sector de la seguridad y la celebración de elecciones nacionales en 2005 mediante el establecimiento de comisiones mixtas del Gobierno de Transición, la MONUC y los donantes.

La celebración de elecciones en todo un país del tamaño de Europa occidental sin infraestructura alguna será un reto enorme tanto para el Gobierno de Transición como para la MONUC. La estabilidad de la RDC depende de unas elecciones fiables y de una constitución que garantice la amplia participación, la representación incluyente y los derechos individuales. La credibilidad del proceso electoral y de sus resultados tendrá suma importancia.

Hasta la fecha, la MONUC ha registrado algunos logros notables. Ha podido repatriar voluntariamente y de manera pacífica a casi 12.000 combatientes extranjeros y sus familiares a Rwanda, Burundi y Uganda. En los últimos 16 meses, las dos terceras partes del país ha pasado bajo el control del gobierno central y más de 1 millón de desplazados internos han regresado a sus hogares, en particular en zonas donde se encuentra destacado el personal de mantenimiento de la paz de la MONUC. Las investigaciones que lleva a cabo la MONUC en relación con acusaciones de matanzas y otras violaciones graves de los derechos humanos han creado expedientes verosímiles de tales fechorías que en el futuro juzgará la entidad judicial pertinente.

Ahora bien, los logros de la MONUC se han visto maculados por numerosas acusaciones de explotación y abuso sexual por parte de su personal. Durante todo el año, la MONUC y la Secretaría mantuvieron su intensa labor de seguimiento en varios frentes. Se enviaron dos equipos de investigación a la RDC para que investigaran esas acusaciones y formularan recomendaciones sobre las medidas disciplinarias que se adoptarían, el último equipo estuvo bajo la dirección del Subsecretario General para Asuntos de la Asamblea General. La MONUC y otros asociados de las Naciones Unidas han estado elaborando medidas para prestar asistencia médica y psicológica inmediata a las víctimas de cualquier tipo de maltrato, por su parte la MONUC siguió aplicando medidas preventivas y de promoción en la Misión. Las acusaciones e investigaciones de este año, que no se limitan a problemas en la MONUC, han dado lugar a importantes cambios en la manera en que se imparten los cursos de orientación y capacitación al personal de mantenimiento de la paz, a medida que se celebran deliberaciones dentro de las Naciones Unidas y entre éstas, sus asociados y los países que aportan contingentes, se armonizan las normas y principios y se impone la disciplina, de manera que se elimine la explotación y el abuso sexual de la actividad de mantenimiento de la paz.

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UNMEE: Progresos marginales en el proceso de paz

En el año 2004 se observó un estancamiento en el proceso de paz entre Etiopía y Eritrea y pocos adelantos en la demarcación de las fronteras entre estos dos países. Pese a este revés, la UNMEE continuó sus consultas con todas las partes interesadas en un esfuerzo por salir del impasse, por lo que el proceso de paz logró algunos adelantes, aunque marginales, en cuestiones como la reanudación de los vuelos directos entre los dos países y reuniones de los oficiales del ejército de ambas partes a nivel local.

Durante el año, las posiciones de ambas partes siguen polarizadas. Uno de los problemas ha sido el rechazo por parte de Etiopía de la decisión de abril de 2002 de la Comisión de Fronteras entre Etiopía y Eritrea (EEBC), en que se asignaba a Eritrea la aldea fronteriza de Badme que las dos partes reclamaban para sí. Etiopía siguió justificando su rechazo de la decisión de la EEBC, alegando que "no era un asunto de interés para la paz entre los dos países, y que no haría avanzar al objetivo fundamental del Acuerdo de Argel [que en junio de 2000 puso fin a los enfrentamientos entre los dos países] ni a la causa de la paz en la subregión", y pidió que se iniciaran conversaciones directas entre los dos vecinos. Por su parte, Eritrea se mantuvo firme en que la decisión de la EEBC era definitiva y vinculante, no podía negociarse y debía aplicarse en todas sus partes. Eritrea rechazó el diálogo con Etiopía, que dijo que podía celebrarse sólo después que se hubiera llevado a la práctica la decisión de la EEBC.

A poco de terminar el año, el Gobierno de Etiopía anunciaba el 25 de noviembre una propuesta de cinco puntos que, en principio, acepta la decisión de la EEBC y trata de resolver el conflicto con Eritrea por medios pacíficos. El Secretario General de las Naciones Unidas acogió con satisfacción cualquier medida que contribuyera a la plena aplicación del Acuerdo de Argel y la decisión posterior de la EEBC, el diálogo entre los dos países, así como el restablecimiento de relaciones normales entre ambos. Sin embargo, Eritrea no ha aceptado la propuesta de Etiopía.

El Secretario General Kofi Annan pasa revista a la guardia de honor en el cuartel general de la Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea
El Secretario General Kofi Annan pasa revista a la guardia de honor en el cuartel general de la Misión de las Naciones Unidas en Etiopía y Eritrea. Asmara, 3 de julio de 2004, Foto ONU por Eskinder Debebe

En enero de 2004, el Secretario General, en su empeño de hacer avanzar el proceso de paz, nombró al ex Ministro de Relaciones Exteriores del Canadá, Lloyd Axworthy, su Enviado Especial para Etiopía y Eritrea. El Enviado Especial visitó Etiopía dos veces para celebrar consultas, pero no fue recibido en Eritrea. En sus cartas al Presidente de Eritrea, Isaias Afwerki, el Secretario General explicó que el objetivo de sus buenos oficios, por intermedio de su Enviado Especial, era facilitar la aplicación del Acuerdo de Argel, la decisión de la Comisión de Fronteras y las resoluciones y decisiones pertinentes del Consejo de Seguridad, así como alentar la normalización de relaciones entre Etiopía y Eritrea.

La negativa de Eritrea a recibir al Enviado Especial, junto con su rechazo a dialogar con Etiopía, se basó en el temor de que la aceptación abriría las puertas a una renegociación de la decisión de la EEBC. De ahí que Eritrea insistiera en que Etiopía aceptara inequívocamente la decisión de la EEBC y permitiera la demarcación de la frontera de conformidad con esa decisión.

Las relaciones de la UNMEE con Eritrea fluctuaron durante el año. Tal vez el acontecimiento más notable se produjo a principios de marzo, cuando el Gobierno de Eritrea cerró la principal ruta de suministro a la UNMEE para sus contingentes en el Sector Oeste, citando actividades "ilícitas" del personal de la UNMEE sin dar explicación.

A principios de año, las autoridades eritreas formularon públicamente algunas acusaciones en los medios de información contra la UNMEE, alegando fechorías por parte del personal de la Misión. Junto con las acusaciones aumentaron las restricciones a la libertad de circulación del personal de la UNMEE en Asmara, la capital de Eritrea, y sus alrededores. El personal de los organismos de las Naciones Unidas estuvo sujeto también a restricciones análogas, que fueron firmemente rechazadas por la UNMEE.

En agosto, Etiopía anunció que permitiría a la UNMEE utilizar un vuelo directo entre Addis Abeba y Asmara. Sin embargo, las autoridades eritreas no estuvieron de acuerdo.

En febrero ocurrieron acontecimientos positivos pero de poca importancia, cuando la Comisión Militar de Coordinación acordó celebrar reuniones a nivel de sector, que fortalecieron la cooperación entre las partes, ya que se abordaron incidentes de seguridad a nivel local.

Además de llevar a cabo su mandato central, la UNMEE también prestó asistencia humanitaria a la población local, llevando alimentos, agua, almuerzos escolares y dispensarios a algunas zonas. El contingente indio impartió capacitación sobre informática para los jóvenes y estableció una clínica veterinaria para formar al personal y prestar servicios a los agricultores. Los proyectos de efecto rápido abordaron algunas de las necesidades locales mediante la reconstrucción de escuelas, la construcción de letrinas y la instalación de bombas de agua de profundidad.

Para la UNMEE, 2004 fue un año duro, en el que trató de desempeñar su mandato en una situación prácticamente de estancamiento. La Misión aprendió que la paz llega poco a poco y con perseverancia.

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UNMIK: Elevadas normas para Kosovo

Durante el año, la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK) hizo frente a nuevos problemas en el mantenimiento del orden público, aunque siguió traspasando las funciones de administración civil al gobierno de Kosovo y apoyando y fortaleciendo el establecimiento de las instituciones democráticas de Kosovo. Una prioridad en 2004 fue la creación de condiciones que permitieran al Consejo de Seguridad y a la comunidad internacional determinar el estatuto futuro de Kosovo y seguirá siendo el fundamento de la labor de la Misión en 2005.

Todavía hay que lograr grandes progresos en la aplicación de las "Normas para Kosovo", que hizo suyas el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en diciembre de 2003. La UNMIK aclaró que las instituciones provisionales de Kosovo debían mantener su compromiso de establecer un Kosovo multiétnico por medio del estado de derecho, la libertad de circulación, el regreso de los desplazados y el funcionamiento de las instituciones democráticas, incluida la descentralización.

En marzo los adelantos logrados en la consecución de estos objetivos sufrieron un duro revés al generalizarse la violencia entre los albaneses y los serbios en Kosovo. Las comunidades romaníes y ashkali se vieron afectadas también. En varios enfrentamientos al parecer instigados por los albaneses de Kosovo, 19 personas perdieron la vida y centenares resultaron heridas. La UNMIK también sufrió bajas.

Más de 2.000 de los 4.100 desplazados durante los disturbios de marzo no pudieron regresar a sus hogares en 2004. Aunque se han reconstruido muchas de las casas con fondos del presupuesto de Kosovo, algunas familias desplazadas siguen sintiendo mucho temor a regresar. Más de 30 iglesias cristianas ortodoxas y edificios religiosos sufrieron destrozos durante los disturbios, y la reconstrucción demoró por desacuerdos con la Iglesia Ortodoxa. Para asegurar la confianza en el estado de derecho, se iniciaron decenas de investigaciones y juicios contra los perpetradores y organizadores de la violencia y unas 80 personas recibieron condenas.

Focus Kosovo - Portada
Focus Kosovo - portada, número de septiembre-octubre de 2004

La situación en Kosovo seguía siendo tensa según avanzaba el año. En vista de ello, la policía de la UNMIK y la KFOR han estado manteniendo un alto grado de visibilidad, en particular en las zonas donde viven minorías. La UNMIK ha dirigido el proceso político en Kosovo hacia la estabilización gradual, reconociendo que la estabilidad de la región es un factor clave para el logro de cualquier solución a largo plazo.

La UNMIK intensificó sus gestiones encaminadas a ayudar a establecer instituciones provisionales democráticamente elegidas en Kosovo de conformidad con el plan de "Normas para Kosovo". Los progresos logrados en esferas fundamentales, como la seguridad y la libertad de circulación para todos, el funcionamiento de las instituciones democráticas, el estado de derecho, el regreso de los desplazados y el respeto de los derechos de las minorías, se consideran premisas para el inicio de conversaciones sobre el estatuto futuro. El Consejo de Seguridad examinará la aplicación de las Normas a mediados de 2005.

La celebración con éxito de las elecciones de octubre a la Asamblea de Kosovo confirmó el rumbo hacia los principios democráticos emprendido por la provincia, aunque es lamentable que los serbios de Kosovo no participaran. Una nueva alianza de los albaneses Kosovo entre la LDK (Liga Democrática de Kosovo) de Ibrahim Rugova y la AAK (Alianza para el Futuro de Kosovo) sorprendió a muchos observadores, y el nuevo parlamento nombró nuevo Primer Ministro al dirigente de la AAK, Ramush Haradinaj, ex comandante de operaciones del Ejército de Liberación de Kosovo, manteniéndose el Sr. Rugova en la Presidencia.

La UNMIK seguirá trabajando en estrecha colaboración con el nuevo gobierno y demás instituciones locales para aplicar el plan de descentralización que se acordó en julio entre la UNMIK y los representantes de las instituciones provisionales. El objetivo del plan es ocuparse de los intereses de las comunidades minoritarias que quieren tener un mayor control de sus asuntos y exigir más responsabilidad a los gobiernos locales. También se encamina a la creación de "municipios piloto" para aplicar modelos y conceptos diferentes de la reforma del gobierno local. Los resultados se evaluarán posteriormente para determinar la mejor manera de ampliar las reformas a todo Kosovo.

Otra prioridad absoluta es el fortalecimiento de la economía de Kosovo, ya que los progresos en las relaciones interétnicas se han visto frustrados por la tensión social permanente. En asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno de Kosovo, la UNMIK está elaborando programas para crear más empleos para la población local. Los planes incluyen alentar las inversiones y privatizar la tierra y las empresas que antes eran propiedad del Estado.

Se espera que la UNMIK desempeñe una función decisiva en la preparación de las condiciones para las negociaciones sobre el estatuto futuro de Kosovo. La Misión tendrá que tener en cuenta las ideas que tienen los vecinos de Kosovo de la manera en que afectará el futuro estatuto de la provincia a sus intereses y estabilidad. Otros asociados importantes en los esfuerzos para resolver el futuro de Kosovo son la Unión Europea (UE), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la OTAN.

"Los próximos 12 meses serán decisivos para determinar el futuro de Kosovo," dijo el Representante Especial del Secretario General, Soren Jessen-Petersen; ante la recién elegida Asamblea.

El éxito de la UNMIK dependerá en gran parte del buen funcionamiento de las instituciones elegidas en Kosovo, que a su vez dependerá de la participación y la anuencia de la población de Kosovo. La Misión debe proseguir sus esfuerzos para movilizar a la opinión pública en apoyo de su labor en pro de un Kosovo estable y pacífico.

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UNAMA: Un hito en la transición hacia la paz en el Afganistán

Tras la exitosa conclusión de la Loya Jirga Constitucional en enero y la firma de la nueva constitución afgana, el principal acontecimiento político del Afganistán durante 2004 fue la celebración de elecciones presidenciales en octubre. Tal como quedó establecido en el Acuerdo de Bonn de 2001, el país cuenta ahora con un gobierno totalmente representativo que pondrá empeño en seguir adelante y consolidar la transición hacia la paz, con la asistencia de la comunidad internacional.

Una votante emite su voto en la elección presidencial del Afganistán
Una votante emite su voto en la elección presidencial del Afganistán en Kabul, 9 de octubre de 2004, Foto PNUD por Marie Frechon

Con ayuda de la UNAMA (Misión de las Naciones Unidas de Asistencia para el Afganistán), el Órganos Conjunto de Supervisión Electoral llevó a cabo, en difíciles condiciones, lo que se consideró en general un proceso electoral pacífico y aceptable. Unos 10,5 millones de afganos - 41% de mujeres - se inscribieron para votar. La participación de los votantes fue notable. Cerca del 70% de los votantes inscritos fueron a las urnas. Hamid Karzai ganó las elecciones con el 55% de los más de 8 millones de votos emitidos y juró su cargo como primer presidente elegido democráticamente en el Afganistán en diciembre. A medida que se acercaba el fin de año, la UNAMA se preparaba para su próximo gran desafío: prestar asistencia en las elecciones parlamentarias y locales previstas para celebrarse en la primavera de 2005.

La UNAMA tiene la responsabilidad general de las actividades de las Naciones Unidas en el país. En 2004, como ha ocurrido desde la firma del Acuerdo de Bonn, la prioridad del sistema de las Naciones Unidas era apoyar a las instituciones afganas, con más de 500 funcionarios de las Naciones Unidas (personal de contratación internacional y local) que trabajan en los ministerios públicos. La UNAMA y distintos organismos y programas de las Naciones Unidas también han estado cooperando con las autoridades atendiendo a la sequía que dura ya seis años y demás cuestiones humanitarias conexas que han afectado a 4 millones de afganos. Aunque muchos niños todavía no van a la escuela, 4,2 millones se matricularon en 2004 - la cifra más alta en la historia del país. Más de 740.000 refugiados regresaron al Afganistán en 2004, lo que elevó a 3 millones el total de personas que regresaron desde 2002. Como resultado directo del programa las Naciones Unidas de remoción de minas, el número de víctimas de explosiones de minas se redujo de más de 150 por mes en 2002 a menos de 100 en 2004.

El apoyo efectivo a la reconstrucción y el desarrollo requieren una afluencia de recursos sostenida y previsible. En la conferencia de Berlín, celebrada en marzo, el Gobierno del Afganistán presentó un plan de transición posterior al conflicto, en que se planteaba un programa de recuperación a largo plazo. Los donantes respondieron con generosidad e hicieron promesas de contribuciones por la suma de 8.200 millones de dólares para actividades de rehabilitación y reconstrucción durante un período de tres años (2004 a 2007), y un total que plenamente cubriría las necesidades de financiación del primer ejercicio fiscal.

Ahora bien, la precaria situación de seguridad del Afganistán siguió constituyendo una amenaza para los logros de la reciente transición, ya que se produjeron incidentes causados por actividades terroristas y delictivas, así como choques entre facciones. El aumento del cultivo de adormidera y del tráfico de estupefacientes siguió siendo causa de especial preocupación en 2004, por cuanto minaban aun más el entorno de seguridad. Esta situación redundó negativamente en los programas de asistencia y desarrollo del país, ya que el despliegue de personal de las Naciones Unidas, las ONG y demás organismos humanitarios debido a consideraciones de seguridad.

Un nuevo ejemplo de la precaria situación de seguridad fue el secuestros de tres funcionarios electorales de las Naciones Unidas el 28 de octubre de en Kabul en pleno día. (Fueron puestos en libertad el 23 de noviembre). En septiembre, algunos manifestantes atacaron la UNAMA, el ACNUR y otras oficinas de las Naciones Unidas y de ONG en Herat. El año pasado, unos 33 funcionarios del registro de votantes resultaron heridos y 12 perecieron.

Muchos consideran que un factor decisivo en el mejoramiento del entorno de seguridad local sería la aceleración del desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) de los antiguos combatientes. La reducción del poder de las facciones ayudaría a crear espacio para el funcionamiento eficaz de las instituciones públicas legítimas.

El programa de desarme del Afganistán, emprendido con apoyo de las Naciones Unidas a fines de 2003, consta de dos componentes principales: desmovilización y promoción de la reintegración de unos 50.000 a 60.000 soldados y oficiales de las unidades militares existentes inscritas en el Ministerio de Defensa y la recolección de las armas pesadas. Unos 30.000 miembros de las Fuerzas Militares afganas habían entregado sus armas a fines de 2004 y se habían recuperado más de 7.500 armas utilizables o reparables, entre ellas tanques, cohetes, cañones antiaéreos y vehículos blindados de transporte de personal.

El mejoramiento de la situación de seguridad en todo el Afganistán y el establecimiento del estado de derecho son elementos clave para el éxito de la transición a la paz. Pese a que se han logrado algunos progresos en el establecimiento del nuevo Ejército Nacional Afgano y la Policía Nacional, así como en la reforma del sector de justicia, seguirá siendo necesario el apoyo de la comunidad internacional, en particular mediante la presencia de fuerzas militares internacionales. Como parte de su mandato de asistencia, las prioridades de la UNAMA en 2005 se centrarán en los preparativos para las elecciones legislativas, la conclusión del programa de DDR, y el apoyo a la gobernanza y el desarrollo institucional. La UNAMA dedicará especial atención a la nueva Asamblea Nacional, a la continuación de la reforma del sector de administración de justicia y a la lucha contra el narcotráfico. Proseguirá la labor encaminada al establecimiento del estado de derecho, que incluye el apoyo a los mecanismos de protección de los derechos humanos y, en particular, a la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán.

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UNOMIG: Apoyo al proceso de paz entre Georgia y Abjasia

En 2004, la Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia (UNOMIG) siguió desempeñando su doble función en la situación posterior al conflicto entre Georgia y Abjasia. La Misión verifica el cumplimiento del "Acuerdo sobre cesación del fuego y separación de las fuerzas" de 1994, comúnmente llamado "Acuerdo de Moscú", al tiempo que trata de mantener a las partes: el Gobierno de Georgia y las autoridades abjasias de facto, centradas en lograr adelantos en el proceso de paz.

Práctica de supervivencia de invierno de los observadores militares de la UNOMIG en el Valle del Kodori, montañas del Cáucaso
Práctica de supervivencia de invierno de los observadores militares de la UNOMIG en el Valle del Kodori, montañas del Cáucaso, Foto UNOMIG

La UNOMIG ha demostrado ser un instrumento eficaz para aliviar tensiones, manejando situaciones difíciles y dando rápida respuesta a momentos críticos en las turbulentas relaciones entre las dos partes. Durante 2004, la Misión tuvo que hacer frente a una situación política cada vez más compleja a ambos lados de la línea de cesación del fuego y a un proceso de paz precario. Sin embargo, se lograron adelantos en algunos aspectos. La UNOMIG facilitó algunas reuniones entre las partes y con el Grupo de Colaboradores.

La Misión siguió centrándose en el mejoramiento de la situación de seguridad en general y en alentar el regreso voluntario y sostenible de los desplazados internos y los refugiados mediante proyectos de rehabilitación económica y de efecto rápido, incluido el remozamiento de escuelas, hospitales y bibliotecas y el restablecimiento de los servicios públicos básicos. La UNOMIG ha cooperado directamente con el PNUD en la preparación de un programa de rehabilitación, que se centrará en la agricultura, la salud, el agua, el saneamiento y la creación de capacidad para los distritos de Gali, Ochamchira y Tkvarcheli.

Sin embargo, estas actividades deben considerarse en el contexto del objetivo último de la Misión: iniciar un verdadero diálogo entre las partes, que culmine en un arreglo político amplio del conflicto entre Georgia y Abjasia mediante negociaciones sustantivas sobre la situación futura de Abjasia dentro del Estado de Georgia.

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