Informe Anual 2004 - Operaciones de Paz de las Naciones Unidas
 
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II. Despliegue de nuevas misiones: elementos del auge



ONUB: Las Naciones Unidas llegan a Burundi para mantener la paz

La Operación de las Naciones Unidas en Burundi (ONUB) quedó establecida el 1º de junio en cumplimiento de la resolución 1545 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de 21 de mayo de 2004. La Misión tiene el mandato de apoyar y contribuir a la realización de los esfuerzos de la población de Burundi para restablecer una paz duradera y dirigir la transición hacia las elecciones nacionales, cuya celebración se ha programado para abril de 2005.

Burundi se ha caracterizado durante los últimos 11 años por disturbios civiles, que se desencadenaron a raíz del asesinato del primer presidente elegido democráticamente en el país, Melchior Ndayaye, en 1993. Las matanzas y los asesinatos por venganza de entonces, sin contar los anteriores en la historia de Burundi, son un claro recordatorio del difícil entorno político y de seguridad, en que se celebrarán las próximas elecciones.

Efectivo de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas procedente del Nepal en una misión de comprobación de la situación de seguridad en Isale
Efectivo de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas procedente del Nepal en una misión de comprobación de la situación de seguridad en Isale, Bujumbura Rural (Burundi), 22 de diciembre de 2004, Foto ONUB por Martine Perret

La ONUB se estableció para ayudar a la población de Burundi a llevar a feliz término el período de transición de tres años de duración, que culminaría en elecciones libres, justas y transparentes y ayudaría a lograr la reconciliación nacional, como se preve en el Acuerdo de Arusha de agosto de 2000. Asumió las funciones de mantenimiento de la paz de manos de la Misión de la Unión Africana en Burundi, la primera misión de mantenimiento de la paz en la historia de la UA, que incluyó a 2.870 efectivos de Sudáfrica, Etiopía y Mozambique. La AMIB, conjuntamente con los miembros de la Iniciativa Regional para la Paz y Sudáfrica, como la "Facilitación," demostró el firme compromiso de los Estados Miembros de la región y de África de apoyar el proceso de paz en Burundi.

Desde su establecimiento, la ONUB, en estrecha coordinación con la Iniciativa Regional para la Paz y la Facilitación, ha estado alentando a las distintas partes en Burundi para que lleguen a avenencias que sienten las bases para la conclusión sin tropiezos de la transición y para que se establezca una estructura posterior a la transición que beneficie a toda la población de Burundi.

Entre las prioridades de la ONUB figuran: trabajar con el fin de lograr una cesación del fuego amplia, en estrecha coordinación con sus asociados africanos; prestar asistencia en la preparación del proceso eleccionario; facilitar el programa de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) y trabajar con los donantes en cuestiones relacionadas con el desarrollo.

Las Forces Nationales pour la Liberation (FNL), único grupo armado que no participa en el proceso de paz, opera fundamentalmente en Bujumbura Rural. Pese a las esperanzas que hizo abrigar la posibilidad anunciada por las FNL de concertar un arreglo negociado a principios de año, esas posibilidades se esfumaron rápidamente a raíz de la horrenda matanza de 152 refugiados banyamulenge (los tutsi congoleses) en el puesto de tránsito de Gatumba cerca de Bujumbura en agosto, respecto de la cual ese movimiento asumió la responsabilidad. Pese a que se considera que otros grupos armados pueden haber participado en ella, la investigación llevada a cabo por las Naciones Unidas no encontró pruebas irrebatibles sobre quién había organizado, llevado a cabo y financiado la matanza. No obstante, la reivindicación de responsabilidad del FNL fue apoyada por declaraciones de testigos y llevó a los investigadores de las Naciones Unidas a considerar que el grupo realmente participó en el ataque.

Una cumbre de dirigentes regionales celebrada en Dar es Salaam varios días después de la matanza calificó a las FNL de grupo terrorista en su declaración e instó a las Naciones Unidas y a la Unión Africana a que hicieran otro tanto. La ONUB suspendió los contactos con el movimiento. Posteriormente, se recrudecieron los combates en Bujumbura Rural, especialmente en la zona de Kabezi, donde las FNL realizan la mayoría de sus operaciones. Según los observadores de derechos humanos, todas las partes en el conflicto han cometido violaciones. Comenzó a imperar la delincuencia organizada, incluso el robo a mano armada, el secuestro de vehículos y personas, la tortura y el asesinato. La ONUB aumentó su presencia en los focos de disturbio y también emplazó efectivos alrededor de todos los campamentos de refugiados del país para ayudar a contrarrestar las amenazas de ataque y los asesinatos por venganza.

El incremento de la violencia en algunas partes del país planteó un problema específico para el proceso de DDR, ya que las partes se mostraron cada vez más renuentes al desarme. El ejército de Burundi se opuso al acuartelamiento de sus soldados. El desarme finalmente se inició a principios de diciembre, cuando los combatientes rebeldes y las fuerzas gubernamentales comenzaron a entregar sus armas en tres centros de desmovilización establecidos en el país.

Como resultado de las negociaciones políticas que se estaban celebrando sobre cuestiones pendientes, la Comisión Nacional Electoral Independiente conceded que la transición, que presuntamente debió terminar el 31 de octubre, no podría completarse a tiempo. Una cumbre de la Iniciativa de Paz Regional para Burundi, celebrada en Nairobi el 15 de octubre, hizo suya las conclusiones de la Comisión de que las elecciones no se podrían celebrar antes del 1º de noviembre de 2004, y pidió una prórroga de las instituciones y el gobierno de transición.

Los dirigentes regionales también estuvieron de acuerdo en que el proyecto de constitución se considerara una constitución provisional hasta que se celebrara el referendo. Algunos días más tarde, el proyecto de constitución cobró fuerza legar al ser aprobado por la asamblea legislativa nacional, con lo que se evitó una crisis constitucional. Según la constitución provisional, las instituciones públicas de Burundi estarán integradas por 60% de hutus y 40% de tutsis, con excepción de las fuerzas nacionales de defensa y el Senado en que la proporción será 50-50.

El 16 de octubre, la Comisión Electoral Nacional Independiente publicó un nuevo calendario para el referendo y las elecciones, que hizo suyo el Gobierno de transición. En consecuencia, se programaron elecciones locales para febrero de 2005, mientras que las elecciones legislativas se celebrarán en marzo y las presidenciales en abril de 2005.

Entre tanto, la ONUB ha estado apoyando una campaña de información en todo el país para explicar los procedimientos electorales a los votantes, que abarca la impresión y difusión de la constitución después de la transición. En octubre, comenzó la producción de transmisiones radiales bilingües todas las semanas en cinco estaciones privadas y públicas.

Pese a la falta de personal y a las dificultades administrativas que todavía existen para el inicio de las misiones, la ONUB sigue adelante prestando el mejor apoyo posible a Burundi.

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ONUCI: Esfuerzos para reafirmar el acuerdo de paz en Côte d'Ivoire

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en su resolución 1528 de 27 de febrero de 2004, estableció la Operación de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (ONUCI) en sustitución de la Misión de las Naciones Unidas en Côte d'Ivoire (MINUCI) a partir del 4 de abril. El Consejo de Seguridad traspasó la autoridad de la fuerza de mantenimiento de la paz de la MINUCI y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), ECOMICI a la ONUCI, que actúa en colaboración con el contingente francés (Licorne) y la CEDEAO.

Con una dotación autorizada de un máximo de 6.240 militares de las Naciones Unidas, entre ellos 200 observadores militares, y hasta 350 agentes de la policía civil, el mandato de la ONUCI abarca el apoyo a la realización del proceso de paz vinculado con el acuerdo Linas-Marcoussis; la ayuda al Gobierno de Reconciliación Nacional para que aplique el programa nacional de desarme, desmovilización y reintegración de los combatientes (DDR), con atención especial a las necesidades especificas de las mujeres y los niños; así como la vigilancia de la cesación del fuego y de los movimientos de los grupos armados.

Tras asumir sus responsabilidades de mantenimiento de la paz, la ONUCI intensificó sus contactos con las Fuerzas Armadas Nacionales de Cote d'Ivoire (FANCI), las Forces Nouvelles y los efectivos de Licorne. Se desplegó en la Zona de Confianza, zona de protección que separa a las fuerzas gubernamentales en el sur de las Forces Nouvelles, las cuales controlan la parte septentrional del país. La Misión se encargó de velar por la seguridad a ambos lados de la Zona de Confianza, en particular en Bouaké al norte, así como protección para algunos ministros del gobierno.

Llegada del batallón de Bangladesh a Yamusukro
ALlegada del batallón de Bangladesh a Yamusukro (Côte d'Ivoire), 19 de mayo de 2004, Foto ONUCI por Kadidia Ledron

En 2004, pese a algunos indicios alentadores, el proceso de paz tropezó con numerosas dificultades. En enero, los ministros de las Forces Nouvelles regresaron al Gobierno de Reconciliación Nacional y participaron en las reuniones del Consejo de Ministros que se celebraron después y comenzaron a examinar algunas de las principales reformas jurídicas previstas en el Acuerdo Linas-Marcoussis. Sin embargo, la imposibilidad del Gobierno y la asamblea legislativa de aprobar reformas jurídicas fundamentales dio al traste con las relaciones entre el Gobierno y las Forces Nouvelles.

En un esfuerzo por sacar las reformas de su estancamiento, las dos partes emprendieron negociaciones bajo la mediación del Secretario General Kofi Annan y CEDEAO. Las conversaciones culminaron en el Acuerdo Accra III de 30 de julio, en que se pidieron cambios en las leyes de ciudadanía y las condiciones para aspirar a la Presidencia, así como el establecimiento de plazos concretos para las reformas políticas y el desarme.

Pero pese a los esfuerzos de todos los interesados por lograr la promulgación de reformas políticas e iniciar el desarme, poco se logró. De resultas de ello, no se llevó a cabo el desarme, cuyo inicio se había programado para el 15 de octubre. El 12 de octubre, el presidente Laurent Gbagbo anunció que toda enmienda a la Constitución requeriría la celebración de un referendo y que presentaría un proyecto de texto a la Asamblea Nacional tan pronto comenzara el desarme. Las Forces Nouvelles alegaron que no podían desarmarse sin reformas políticas.

La falta de progresos en la aprobación de las reformas legislativas y constitucionales esenciales, como se estipulaba en el Acuerdo de Accra III y sin indicios de que los rebeldes se desarmarían, el Gobierno lanzó ataques aéreos contra los reductos de las Forces Nouvelles en Bouaké el 4 de noviembre, en violación flagrante de la cesación del fuego de 18 meses. Paralelamente, se efectuaron registros en los locales de los partidos políticos de oposición y los periódicos, así como las oficinas de la Comisión Nacional de DDR. Dos días más tarde, los aviones de combate del Gobierno atacaron también una base militar francesa en la misma ciudad, con el saldo de nueve soldados franceses muertos. En represalia, el contingente de Licorne destruyó casi toda la fuerza aérea de Côte d'Ivoire.

El ataque de las fuerzas francesas (Licorne) dio lugar a manifestaciones por doquier contra los franceses organizadas por militantes progubernamentales en las calles de Abidján. Algunos medios de información locales agravaron la situación transmitiendo mensajes de odio contra los extranjeros. Decenas de personas perecieron y más de 9.000 franceses y otros ciudadanos extranjeros abandonaron Côte d'Ivoire.

La estación de radio de frecuencia modulada de la UNOCI FM en Abidján lanza una campaña para transmitir noticias y mensajes de paz imparciales a Côte d'Ivoire
La estación de radio de frecuencia modulada de la UNOCI FM en Abidján lanza una campaña para transmitir noticias y mensajes de paz imparciales a Côte d'Ivoire el 9 de agosto de 2004, Foto ONU por Eskinder Debebe

Durante toda la crisis de noviembre, la ONUCI dedicó sus esfuerzos a mantener la paz en la Zona de Confianza y a proteger a los civiles amenazados por la violencia. Proporcionó albergue a los que huían de los revoltosos y saqueadores y prestó asistencia en la evacuación de nacionales de otros países. La misión también intensificó su vigilancia y análisis de los medios de información diarios y lanzó una campaña de información pública para contrarrestar los medios que se dedicaban a desinformar y sembrar el odio para incitar a la violencia y frustrar el proceso de paz y reconciliación. La estación de radio de la Misión, ONUCI FM, desempeñó una función fundamental en esta campaña.

La Unión Africana (UA) trató de que las dos partes respetaran la cesación del fuego y se comprometieran a cumplir los acuerdos Linas-Marcoussis y Accra III. El presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki encabezó la misión de la Unión Africana a Côte d'Ivoire cuyo objetivo era reunir a las partes de Côte de Ivoire en la mesa de negociaciones. El 14 de noviembre, en una minicumbre de emergencia de un día de duración celebrada en Abuja (Nigeria), bajo los auspicios de la UA, los dirigentes de África occidental instaron a ambas partes a que acataran los acuerdos de cesación del fuego. También apoyaron la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la imposición inmediata de un embargo a las armas.

El 15 de noviembre, el Consejo impuso con efecto inmediato un embargo de 13 meses a las armas y advirtió que a esa medida seguiría la prohibición a los viajes y la congelación de los fondos.

Sin embargo, en diciembre, el Consejo se abstuvo de amenazar con sanciones para dar posibilidad a que los esfuerzos de mediación del presidente Mbeki surtieran efecto. Tras cinco días de conversaciones por separado en Côte d'Ivoire con el dirigente sudafricano, las dos partes renovaron su compromiso de cumplir los acuerdos de paz Accra III y Linas-Marcossis. El Consejo de Seguridad acogió con satisfacción los compromisos contraídos por las partes de Côte de Ivoire, exigió que las partes cumplieran plenamente sus compromisos e insistió en que controlaría con vigilancia su plena aplicación.

Los combates de noviembre fueron un serio revés al proceso de paz en Côte de Ivoire, minaron la confianza de cada parte en la otra y arrojaron dudas acerca de las posibilidades de aplicar de inmediato un programa de desarme. Hay esperanzas de que las actuales iniciativas de paz del presidente Mbeki, en nombre de la Unión Africana, reforzadas por la amenaza de más sanciones de las Naciones Unidas contra las personas que se considere que estén obstruyendo el proceso de paz, produzcan resultados positivos.

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MINUSTAH: Las dificultades iniciales van quedando atrás

El 1º de junio de 2004, el Consejo de Seguridad estableció la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) para mantener un entorno seguro y estable, ayudar al proceso político y vigilar la situación de los derechos humanos. Cabe esperar que la Misión ayude al Gobierno de Transición de Haití en la reestructuración y reforma de la Policía Nacional de Haití, así como en el desarme de todos los grupos armados.

La actual crisis política de Haití surgió en 2000 cuando el ex Presidente Jean-Bertrand Aristide y su partido Fanmi Lavalas reivindicaron la victoria en unas muy controvertidas elecciones presidenciales y parlamentarias. Un movimiento de oposición unido impugnó los resultados, se negó a colaborar con el nuevo gobierno y, posteriormente, exigió la renuncia del Presidente. En febrero de 2004, ante la creciente sublevación de antiguos oficiales del ejército y de los rebeldes, el Presidente Aristide renunció bajo la presión internacional. Tras la salida de Aristide, se desplegó en Haití una fuerza multinacional dirigida por los Estados Unidos para restablecer el orden. La MINUSTAH, quinta operación de paz de las Naciones Unidas en ese país insular que ha padecido decenios de pobreza y descontento, asumió estas responsabilidades en junio.

Entre tanto, el Gobierno de Transición dirigido por el Primer Ministro Gérard Latortue, que asumió el poder en marzo, emprendió la tarea de restablecer el orden y el estado de derecho con la ayuda de la MINUSTAH. La Misión deberá ayudar a guiar el período de transición del país hasta que se elija un nuevo gobierno tan pronto sea posible.

Apenas tres meses después de su creación, la MINUSTAH tuvo que hacer frente a una devastadora crisis humanitaria: más de 3.000 personas perdieron la vida y unas 400.000 quedaron sin hogar a raíz de las mortales inundaciones causadas por el huracán Iván y la tormenta tropical Jeanne sumergió gran parte del norte de Haití, incluido más del 80% de la ciudad de Gonaïves. La catástrofe empeoró a raíz de los saqueos y las violentas protestas que surgieron contra los saqueadores. La MINUSTAH - todavía en sus primeras etapas de despliegue - tuvo que hacer frente de inmediato a una crisis política y humanitaria en uno de los países más pobres del mundo, al tiempo que trataba de incrementar el número de sus efectivos. El desempleo ya masivo en el país, la elevada tasa de analfabetismo y una infraestructura destruida complicaron aun más la situación. Para ayudar a los organismos de ayuda humanitaria a atender a las necesidades de las víctimas de las inundaciones, la MINUSTAH, pese a sus limitados recursos humanos, garantizó la seguridad de los puestos de distribución y almacenes y de los convoyes de ayuda humanitaria.

Descarga de ayuda humanitaria de un helicóptero de las Naciones Unidas tras la devastación de Haití por la tormenta tropical Jeanne en Gonaives (Haití)
Descarga de ayuda humanitaria de un helicóptero de las Naciones Unidas tras la devastación de Haití por la tormenta tropical Jeanne en Gonaives (Haití) el 21 de septiembre de 2004, Foto MINUSTAH por Sophia Paris

Al finalizar el año, la MINUSTAH tenía en el lugar unos 6.000 de sus 6.700 efectivos autorizados y cerca de 1.400 de los 1.622 miembros de su Policía Civil (CIVPOL) autorizada, que representaban a unos 40 países. La fuerza militar contaba con un contingente combinado de unos 360 efectivos de España y Marruecos. Los vecinos regionales de Haití también han mostrado sumo interés en la misión, ya que el Representante Especial del Secretario General es chileno, el Comandante de la Fuerza, brasileño, el Comisionado de la Policía, canadiense y algunos encargados del mantenimiento de la paz de ocho países latinoamericanos.

Dado que el Presidente Aristide disolvió el ejército nacional hace algunos años, el interés fundamental de la CIVPOL ha sido entrenar y reestructurar a la Policía Nacional de Haití (PNH) para que pueda desempeñar sus funciones de mantenimiento del orden público con eficacia. La MINUSTAH ha estado trabajando también con el Gobierno de Transición para eliminar la corrupción mejorando las condiciones de trabajo y aumentando los sueldos del personal de la policía. Los ingenieros de la CIVPOL y la MINUSTAH, tanto de la parte civil como de la militar, emprendieron la reconstrucción de las estaciones de policía que quedaron destruidas durante o a raíz de los disturbios de principios de 2004, y las dotaron de ordenadores, mesas de trabajo y sillas.

Un problema permanente ha sido la presencia de unidades de las disueltas FADH (Forces Armées d'Haiti), que constituyen una amenaza a los esfuerzos para estabilizar al país. Su relación con la Policía Nacional de Haití ya no es de coexistencia amistosa, ni siquiera de patrulla conjunta, sino de hostilidad abierta y odio.

La Misión ha estado ayudando a la policía haitiana a preparar un programa de entrenamiento, acorde con las normas internacionales de actividad policial y derechos humanos. Preparó un curso de "formación de instructores" para 54 instructores de la policía local, que se impartió en la Academia de la Policía Nacional de Haití en Puerto Príncipe. La Misión organizó también un equipo especial de instructores para evaluar las necesidades de oficiales de la policía nacional en las regiones y preparar un plan de entrenamiento para ellos.

La CIVPOL no tiene autoridad policial, sin embargo, tuvo que apoyar a la PNH en el patrullaje de las calles y el establecimiento de la "policía de barrio". La CIVPOL de las Naciones Unidas ha trabajado con orfanatos y cárceles para tratar de dar solución a las violaciones de los derechos humanos en diferentes partes del país. En el sistema penitenciario, la CIVPOL ha estado ayudando en la reconstrucción de las celdas y el mejoramiento de las condiciones, la separación de los delincuentes juveniles de los reos adultos y la distribución de alimentos a los reclusos. También se están realizando actividades encaminadas a alentar a los antiguos miembros de las FADH a desarmarse a cambio de las pensiones que perdieron, ya que desarmar a los grupos o bandas rivales será la principal prioridad de la MINUSTAH en 2005. El personal de mantenimiento de la paz y los agentes de policía haitianos también han realizado incursiones conjuntas contra los grupos armados.

La necesidad de la CIVPOL de prestar fundamentalmente apoyo operacional a la PNH, debido del aumento de las amenazas a la seguridad, ha limitado su capacidad para abordar las necesidades de desarrollo y entrenamiento de la policía.

Dado que se trata de una misión de mantenimiento de la paz multidimensional, el mandato de la MINUSTAH también prevé que se preste atención a las cuestiones relacionadas con el género y a la protección de la infancia, así como a la sensibilización de la población acerca de los peligros del VIH/SIDA. La Oficina del Asesor sobre el VIH/SIDA también ha impartido instrucción y ha sensibilizado al personal y a los contingentes militares de la MINUSTAH y se ocupa de integrar la sensibilización acerca del VIH/SIDA y su prevención en la vida en general de la población. La Oficina distribuye materiales pedagógicos, promueve el uso y la distribución de condones y realiza análisis a los voluntarios. A fines de 2004, los asesores sobre VIH/SIDA habían impartido instrucción a la mayoría del personal de la CIVPOL, y al personal militar y civil de la Misión. El Asesor de la Misión sobre cuestiones relacionadas con el género hizo hincapié en la promoción del papel de la mujer en la sociedad civil, por ejemplo, utilizando la información del registro de votantes desglosada por sexos para alentar a las mujeres a que se presentaran como candidatas y a que votaran en las próximas elecciones.

Personal de mantenimiento de la paz del Brasil custodiando una iglesia en Bel-Air, que abrió sus puertas por primera vez en tres meses
Personal de mantenimiento de la paz del Brasil custodiando una iglesia en Bel-Air, que abrió sus puertas por primera vez en tres meses, Haití, 7 de noviembre de 2004, Foto MINUSTAH por Sophia Paris

En la movilización de los recursos para promover el bienestar de la infancia, la Dependencia de Protección de la Infancia ha tenido que tener en cuenta las causas raigales de la crisis de Haití, y ayudar a encontrar soluciones a la falta de acceso a la enseñanza primaria, la alimentación, el agua potable y los servicios de salud para los niños. Hasta un 10% de los niños del país, los denominados restavecs (niños esclavos), viven en condiciones deplorables, y en su mayoría trabajan como sirvientes domésticos sin sueldo. La trata de menores es un mal endémico y se ha captado a menores en los grupos armados. La infección por VIH/SIDA entre los niños de la calle se ha incrementado en proporciones alarmantes. A ello se suma la debilidad, la fragmentación y la insuficiente financiación del sistema de justicia juvenil que necesita una reorganización general.

El próximo año, la Dependencia de Protección de la Infancia se propone capacitar y sensibilizar sobre la difícil situación de esos niños y promover y vigilar los derechos de esos niños haciendo participar al personal de mantenimiento de la paz, tanto militar como civil, en los comités regionales de protección de la infancia. La Dependencia también empleará parte de la logística de los contingentes para rehabilitar escuelas, viviendas y tribunales juveniles.

En 2004, los desastres naturales y los causados por el hombre plantearon importantes problemas para el inicio de la Misión. Empero, la MINUSTAH ha logrado rápidos progresos en un breve período.

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UNAMIS: El Sudán: una nueva misión en el horizonte

Tras la firma de los protocolos de paz entre el Gobierno del Sudán y el Ejército/Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLM/A), el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estableció la Misión de Avanzada de las Naciones Unidas en el Sudán (UNAMIS) el 11 de junio de 2004 para promover los esfuerzos de establecimiento de la paz y preparar el terreno para una posible operación de apoyo a la paz que se establecería tan pronto se firmara un acuerdo de paz definitivo.

El Acuerdo de paz amplio, que firmaron finalmente el 9 de enero de 2005 el Gobierno de Sudán y el SPLM/A, marcó el fin de una guerra civil que estalló en 1983, tras el fracaso del acuerdo de Addis Abeba de 1972. El conflicto que siguió durante 21 años devastó una gran parte del país más grande de África y privó de estabilidad y desarrollo económico al país. El pueblo sudanés ha pagado un enorme precio: más de 2 millones de personas murieron; 4 millones han quedado desplazados y unas 600.000 han buscado refugio fuera de las fronteras del Sudán como refugiados. La índole y envergadura de los problemas del país se han extendido con frecuencia a los países vecinos y han llevado la miseria y la inseguridad a la región.

Antes del establecimiento de la misión de avanzada, un pequeño grupo de expertos técnicos de las Naciones Unidas había estado en el Sudán planificando las necesidades de logística, la ubicación de los locales e instalaciones idóneos y la determinación de las zonas apropiadas para el cuartel general y los campamentos de la gran operación de paz en el futuro. Durante el año, mientras se celebraban conversaciones de paz en Naivasha (Kenya), el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) convocó a un grupo de trabajo encargado de planear la misión. Un equipo de tareas interinstitucional de la Sede de las Naciones Unidas de todas las partes del sistema de las Naciones Unidas encargado del Sudán se reunió semanalmente para preparar la paz futura, que a todas luces plantearía problemas muy complejos en su realización.

No obstante, cuando pareció estar a punto de alcanzarse un acuerdo de paz definitivo entre el Gobierno y el SPLM/A, estalló una nueva crisis en la provincia occidental de Darfur. Ya en febrero de 2003, dos grupos rebeldes de Darfur, el Ejército de Liberación del Sudán y el Movimiento pro Justicia e Igualdad, habían tomado las armas contra el gobierno central, alegando abandono y marginación de la vida política y económica del país. A principios de 2004, los rebeldes se engarzaron en feroces combates contra los Janjaweed, un grupo de milicias apoyado por el Gobierno. Se acusó a los Janjaweed de cometer atrocidades contra los civiles, incluso asesinatos, violaciones y la destrucción de centenares de aldeas.

Los asesinatos y el desplazamiento de miles de personas de Darfur causaron indignación en todo el mundo. En respuesta el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, viajó a Jartum en julio, donde suscribió un acuerdo con el Gobierno, con arreglo al cual éste se comprometía a desarmar a las milicias Janjaweed. El Gobierno estuvo de acuerdo también en capturar y llevar ante la justicia a los dirigentes Janjaweed y a sus cómplices, que habían incitado y cometido atrocidades y otras violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. El Consejo de Seguridad amenazó con imponer sanciones y pidió al Secretario General que estableciera una Comisión de Investigación encargada de determinar si se había cometido genocidio en Darfur. El informe de la Comisión estaba programado para publicarse a principios de 2005.

Gracias a la presión internacional, a mediados de 2004 el Gobierno del Sudán acordó dar mayor acceso a los organismos internacionales humanitarios a los campamentos de desplazados y adoptar medidas más enérgicas para proteger a los civiles contra la violencia. Las Naciones Unidas aceleraron la entrega de socorro humanitario a las poblaciones desplazadas y a los refugiados en el vecino Chad.

Entretanto, la UNAMIS intensificó sus gestiones para que el Gobierno del Sudán y los grupos rebeldes en el sur y en Darfur se comprometieran a ayudar a aplicar los acuerdos de cesación del fuego y demás acuerdos que garantizasen la protección y la prestación de asistencia humanitaria irrestricta a la población afectada. En vista de las violaciones masivas de los derechos humanos comunicadas en todo el país, las Naciones Unidas desplegaron un mayor número de observadores de derechos humanos. La UNAMIS siguió presentando informes mensuales al Consejo de Seguridad sobre el cumplimiento por el Sudán de las decisiones del Consejo y sobre la situación en el país.

El Secretario General Kofi Annan se reúne con dirigentes comunitarios en el Campamento de desplazados internos de Zam Zam en la región del Darfur (Sudán)
El Secretario General Kofi Annan se reúne con dirigentes comunitarios en el Campamento de desplazados internos de Zam Zam en la región del Darfur (Sudán) el 1º de julio de 2004, Foto ONU por Eskinder Debebe

La UNAMIS ha prestado también asistencia política y logística a la Unión Africana (UA), que desplegó observadores de la cesación del fuego en Darfur, con un mandato ampliado que incluía la protección de las operaciones humanitarias y los civiles bajo amenaza inminente. La UNAMIS estableció a esos efectos una oficina de enlace con la Unión Africana en Addis Abeba (Etiopía). La Misión estaba prestando asistencia también a las conversaciones Norte-Sur en Kenya, bajo la dirección de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), y ha estado apoyando las conversaciones de Darfur dirigidas por la UA en Abuja (Nigeria), por medio de especialistas.

La UA esperaba contar con unos 3.320 efectivos en Darfur a fines de 2004, incluidos 2.341 militares, entre ellos 450 observadores, y hasta 815 agentes de la policía civil, así como el personal civil apropiado. La enorme extensión superficial del Sudán, comparable a la de Europa occidental, y la ausencia total de infraestructura en el sur obligarán a las Naciones Unidas a trabajar en las circunstancias más apremiantes. La UNAMIS estableció una oficina en Al Fashir, Estado de Darfur septentrional, que serviría de enlace con la Comisión de Cesación del Fuego de la Unión Africana y a finales del año estaba estableciendo otras dos oficinas en Nyala y Al Geneina, capitales de los Estados de Darfur meridional y occidental.

A fines de 2004, mientras la atención del mundo se centraba en los acontecimientos de Darfur y las negociaciones para la cesación del fuego entre el Gobierno y los grupos rebeldes de Darfur apoyadas por la UA, la UNAMIS siguió presionando al gobierno y al SPLM/A para que firmara un acuerdo amplio que pusiera fin a la violencia en el sur, lo que allanaría el camino para el pleno despliegue de la misión de las Naciones Unidas en apoyo de un proceso de paz amplio para todo el país. La planificación en el DOMP estaba bien adelantada en relación con una operación que podría durar seis años y medio, la duración del período de transición que se pedía en el proyecto de acuerdo de paz.

El Acuerdo de paz amplio es sumamente complejo, ya que combina acuerdos sobre cesación del fuego y sobre seguridad, la distribución de la riqueza y el poder, así como la administración futura para tres zonas del centro del país. Sus premisas son una visión del fomento de la estabilidad, la rehabilitación y el desarrollo de todas las regiones del Sudán. Al finalizar el período de transición de seis años y medio de duración, la población del Sudán celebrará un referendo sobre si permanece unido o dividido en entidades sobre la base del principio de la libre determinación.

El DOMP ha previsto una operación de vigilancia y observación en el Sudán de 10.000 a 12.000 efectivos, que ejercerán funciones políticas y de asuntos civiles; vigilancia de los acuerdos de cesación del fuego y de seguridad; supervisión, coordinación y posible prestación de asistencia en el desarme, la desmovilización y la reintegración de los ex combatientes; facilitación de las actividades de desarrollo y humanitarias; promoción de la paz y las instituciones de orden público; protección de los derechos humanos y la infancia; coordinación de las actividades de remoción de minas; y prestación de asistencia electoral e información pública. Cabe esperar que el Consejo de Seguridad autorice una operación multidimensional con arreglo al capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, lo que equivale a decir que la misión no tendrá la responsabilidad de la seguridad (que proporcionarán las partes), ni de hacer cumplir los compromisos contraídos por las partes.

Acogiendo con beneplácito la firma del Acuerdo de Paz del Sudán, el Secretario General Kofi Annan manifestó que "El verdadero reto ahora es que todas las partes hagan gala del mismo compromiso, determinación y valor para cumplir plenamente el Acuerdo, lo que entrañará retos de igual magnitud durante un período muy prolongado."

Expresó también que sería un acierto que las partes en el conflicto de Darfur procuraran una solución política de gran alcance a su conflicto sin más demora, y señaló que "La paz en el Sudán es indivisible."

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